miércoles, 30 de marzo de 2011

Inside job (Los culpables de la crisis)

- Recentment s’ha estrenat al nostre país una molt bona pel·lícula que va ser presentada fa uns mesos al Festival de Canes i guardonada, ara fa poc amb l'Oscar al millor llargmetratge documental. El film a través d'una exhaustiva investigació i de dotzenes d'entrevistes a experts i a protagonistes dels fets, descriu els mecanismes que van portar l'auge de la indústria financera –particularment la nord-americana– i que més endavant, el 2008, van provocar una crisi econòmica sense precedents en els darrers cinquanta anys. També posa al descobert com els principals responsables d'un daltabaix que ha deixat 30 milions d'aturats arreu del món (executius, professors universitaris, polítics, banquers...) no només no han estat castigats, sinó que continuen manant als grans bancs, i a les institucions i a l'administració nord-americana.


Inside job EUA, 108' Direcció: Charles Fergusson. Gènere: Documental. EUA, 2010.
Argument: La crua realitat que s'amaga darrere de la crisi del 2008 als Estats Units, amb la quotidianitat de milions de persones que han perdut el seu lloc de treball.

- Una interessant crònica:

El 'yo acuso' de la crisis financiera

La oscarizada 'Inside job' señala a los culpables de la última debacle económica

BARBARA CELIS - EL PAÍS - 25/03/2011

Sería un milagro que el cine influyera en las decisiones políticas de un país. Pero al menos parece posible que las irregularidades que una película saca a la luz tengan consecuencias en otros ámbitos. Y si el filme encima ha ganado el Oscar, el efecto puede ser aún mayor. Inside job, de Charles Ferguson, mejor documental este año según la Academia de Hollywood, es una didáctica herramienta de denuncia de todas las barbaridades perpetradas por bancos, Gobiernos y ejecutivos financieros cuya irresponsabilidad y avaricia llevaron a la crisis económica de 2008 y cuyas consecuencias aún se sienten en todo el mundo.

La película condensa en dos horas detalles bastante complejos sobre el origen y protagonistas de la crisis. Para cualquier ciudadano informado, la película no descubre nada nuevo, aunque sí encierra una trágica sorpresa: la connivencia del mundo académico con los poderes económicos. Una de las secuencias más sabrosas es una entrevista con Glenn Hubbard, decano de la Columbia University Business School, uno de los mayores defensores de la desregularización de los mercados, quien además trabaja como consultor para múltiples empresas privadas. "Tras la crisis ningún ejecutivo ha ido a la cárcel y eso es patético, aunque precisamente esta semana el Gobierno ha denunciado a tres de los principales responsables de uno de los bancos que se hundieron con la crisis, Washington Mutual, y quizás sea un primer paso. Pero la película sí ha generado cierta polémica en el mundo académico y aunque nadie ha sido despedido, hay varias universidades que están pensando en crear líneas claras que impidan que los académicos incurran en esos flagrantes conflictos de interés. Y lo más interesante es que desde muchas asociaciones de alumnos de escuelas de economía nos han pedido la película y están debatiendo abiertamente la situación". Lo explica Ferguson, que además asegura: "Haciendo este filme he perdido muchos amigos; no importa, porque he ganado muchos otros".

Nuevos códigos

El pasado enero, poco antes de la convención anual de la American Economic Association, la mayor asociación de economistas estadounidenses, el profesor de economía de la Universidad de Harvard Edward Glaeser se preguntaba en las páginas de opinión del diario The New York Times si no sería ya hora de crear un código ético para economistas. En otras profesiones como la medicina o la abogacía, existe. "Inside job plantea preguntas sobre la falta de ética de economistas que opinan sobre decisiones económicas y que esconden su relación con empresas y sus tratos como consultores. Las acusaciones son serias y está claro que la profesión ha sido demasiado laxa en estos conflictos de interés", escribió Glaeser.

Por su parte, la Universidad de Harvard, que tampoco sale precisamente bien parada en la película -el jefe de su departamento de Economía, John Campbell, no ve conflicto de intereses y lo dice tranquilamente en cámara-, está revisando su propio código sobre conflicto de intereses económicos, que abarca todos los departamentos de la universidad.

¿Y el propio cineasta? Teniendo en cuenta que el filme critica los excesos de la especulación financiera, decidimos preguntarle a Ferguson, millonario desde los años noventa, cuando vendió una empresa de tecnología en plena burbuja del punto.com por más de 100 millones de dólares, si invertía en Bolsa. "Sí, claro. No tengo nada en contra de la gente que invierte en Bolsa y yo mismo invierto en empresas de tecnología que creo que hacen las cosas bien". Pero, ¿no alimentan los mercados financieros la especulación, como deja claro su película? "Los mercados no son del todo justos pero si hay regulación y están controlados y las transacciones se hacen legalmente no veo nada malo en ellos".

- Una crítica a la pel·lícula:  

La perpetua historia de la infamia

CARLOS BOYERO - EL PAÍS - 25/03/2011

Lo contado provoca estupor y angustia; el final pone los pelos de punta

Creo recordar que las únicas palabras interesantes en la última ceremonia del Oscar salieron de la afilada boca de Charles Ferguson, creador de Inside job. Citó a los delincuentes de guante blanco que después de haber causado una ruina mundial siguen en la calle y escandalosamente ricos. Se supone que Ferguson se ha propuesto hacer un documental, pero en su intento por ser realista y didáctico le ha salido una extraordinaria película de terror. Yo, al menos, paso progresivo e infinito miedo ante la clase magistral que Ferguson nos ofrece sobre algo tan farragoso como la economía. Este pavoroso y racionalista relato, que debería ser exhibido en todos los colegios para que los niños entendieran las esencias y los mecanismos del fraude y de la rapiña, la naturaleza y la metodología de monstruos pulcros que hunden en la miseria los ahorros, el trabajo, las hipotecas, las ilusiones de millones de personas, tiene prólogo, desarrollo y desenlace.

Comienza en un paraíso llamado Islandia, el país con la renta per cápita más alta de Europa, inacabables prestaciones sociales, autosuficiente en la energía, con generalizada calidad de vida, algo cercano a la utopía. Es el lugar sobre el que se posan los encorbatados vampiros para arrasar lo que parecía inexpugnable. De ahí nos trasladan a Nueva York, al corazón de la bestia, donde banqueros privados y públicos, ejecutivos y políticos que intercambian sus papeles con desvergonzada naturalidad y protegidos por leyes que han decretado ellos, provocan el colapso económico mundial como resultado de haber pasado décadas vendiendo humo, jugando con lo inexistente, especulando en plan hiena, haciéndose inmensamente ricos en los descalabros que provocan y que pagarán los inocentes, acumulando propiedades, aviones privados y yates en grado tan excesivo que les resultará imposible disfrutarlos, acumulando y tapando mierda, estimulados continuamente por ese polvito blanco que les hace sentirse dioses y putas de superlujo que relajan del extenuante trabajo de robar al prójimo. En ese engranaje participan eminentes catedráticos de teoría económica, asesores de la Casa Blanca, mercenarios de cuello almidonado, un aterrador foco de corrupción que cobra cifras mareantes de esos banqueros que se declaran en quiebra. Evidentemente, la mayoría de ellos se niega a ser entrevistado, pero los menos astutos o demasiado arrogantes que se atreven a dar la cara y a ofrecer sus imposibles argumentos quedan retratados como lo que son, gánsteres que se saben impunes por mucho que les interrogue y acorrale esa mosca cojonera llamada Charles Ferguson.

Matt Damon ejerce de narrador en la historia de la infamia. No es casual. Y entiendes las razones de su desencanto ante Obama. Si lo que nos han contado antes te provoca estupor y angustia, el final logra ponerte los pelos de punta. Los villanos no solo han esquivado el castigo, sino que este modélico presidente les ha recolocado para que dirijan la economía de Estados Unidos. Han sido, son y serán los reyes del sistema. Todo está atado y bien atado.

- Un bon article d’opinió:

Un abuso más de las instituciones

PAUL KRUGMAN - EL PAÍS - 20/03/2011

Inclúyanme entre quienes se alegraron de ver que el documental Inside Job ganaba un Oscar. La película nos recuerda que la crisis financiera de 2008, cuyas consecuencias siguen arruinando las vidas de millones de estadounidenses, no se produjo sin más: fue posible gracias al mal comportamiento de los banqueros, los reguladores y, sí, los economistas.

La crisis ha generado toda una nueva serie de abusos, muchos de ellos ilegales, así como inmorales

Lo que la película no señala, sin embargo, es que la crisis ha generado toda una nueva serie de abusos, muchos de ellos ilegales, así como inmorales. Y las principales figuras políticas están, después de mucho tiempo, dando algunas muestras de cierta indignación. Desgraciadamente, esta indignación no se dirige contra los abusos de los bancos, sino hacia quienes tratan de hacer que los bancos respondan de esos abusos.

El detonante inmediato ha sido el pacto propuesto entre los fiscales generales de los Estados y el sector de los servicios hipotecarios. Según el senador Richard Shelby, de Alabama, el pacto es una "estafa". El dinero que se exigiría que los bancos asignasen a la modificación de hipotecas sería una "extorsión", declara The Wall Street Journal. Y los propios banqueros advierten de que cualquier medida contra ellos pondrá en peligro la recuperación económica.

Todo lo cual confirma que los ricos no son como ustedes y como yo: cuando infringen la ley, son los fiscales quienes se ven sometidos a juicio.

Para hacerse una idea de los asuntos de los que estamos hablando aquí, fíjense en la querella presentada por el fiscal general de Nevada contra Bank of America. La querella acusa al banco de atraer a las familias a su programa de modificación de préstamos -supuestamente para ayudarlas a conservar sus casas- con pretextos; de dar información falsa sobre los requisitos del programa (por ejemplo, decirles que tenían que faltar a los pagos de sus hipotecas antes de recibir una modificación); de dar falsas esperanzas a las familias con promesas de acción para luego "enviar avisos de ejecución hipotecaria, programar fechas de subasta y hasta vender las casas de los clientes mientras estos esperaban las decisiones"; y, en general, de utilizar el programa para enriquecerse a costa de esas familias.

Según las acusaciones de la querella, el resultado final fue que "muchos consumidores de Nevada siguieron haciendo pagos hipotecarios que no podían permitirse, apurando sus ahorros, sus fondos de jubilación o los fondos para la educación de sus hijos. Además, debido a las engañosas garantías ofrecidas por Bank of America, los consumidores postergaron la venta a un precio por debajo del mercado y renunciaron a otros intentos de mitigar sus pérdidas. Y esperaron ansiosamente, un mes tras otro, llamando a Bank of America y enviando sus documentos una y otra vez, sin saber si iban a perder sus casas o cuándo iban a perderlas".

Aun así, este tipo de cosas solo les pasan a perdedores que son incapaces de llevar al día sus pagos hipotecarios, ¿no es cierto? Falso. Hace poco, Dana Milbank, el columnista de The Washington Post, escribía acerca de su experiencia: una refinanciación hipotecaria rutinaria con Citibank se convirtió de algún modo en una pesadilla de tipos tergiversados, cobros indebidos por intereses y cuentas bancarias bloqueadas. Y todas las pruebas indican que la experiencia de Milbank no fue algo fuera de lo normal.

Estamos hablando de dos de las tres empresas financieras más grandes de EE UU

Fíjense, por cierto, en que no estamos hablando de las prácticas empresariales de organizaciones poco fiables; estamos hablando de dos de las tres empresas financieras más grandes del país, cada una de las cuales posee unos dos billones de dólares en activos. Pero a los políticos les gustaría hacerles creer que cualquier intento de lograr que estos gigantes bancarios explotadores paguen una pequeña indemnización es una "estafa". La única duda real es si el acuerdo propuesto les impone un castigo demasiado leve.

¿Qué hay del argumento de que presentar cualquier querella contra los bancos pondría en peligro la recuperación? Se pueden decir muchas cosas sobre ese argumento, y ninguna buena. Pero permítanme subrayar dos puntos.

Primero, el acuerdo propuesto solo pide modificaciones de préstamos que generen un "valor actual neto" superior al de la ejecución hipotecaria (es decir, que se ofrezcan tratos que redunden tanto en el interés de los propietarios como en el de los inversores). La escandalosa verdad es que, en muchos casos, los bancos están bloqueando ese tipo de acuerdos mutuamente beneficiosos para, de esa manera, poder seguir sacándoles cuotas a sus clientes. ¿Cómo podría ser malo para la economía el poner fin a este atraco a mano armada?

Segundo, el mayor obstáculo para la recuperación no es la situación financiera de los principales bancos, que fueron rescatados en su día y ahora se aprovechan de la creencia generalizada de que se los volverá a rescatar si algo sale mal. En lugar de eso, es el exceso de endeudamiento familiar sumado a la parálisis del mercado inmobiliario. Conseguir que los bancos pongan en orden las deudas hipotecarias -en vez de dar falsas esperanzas a las familias para sacarles unos cuantos dólares más- no perjudicaría a la economía, sino que la ayudaría.

En los días y semanas que se avecinan veremos a políticos probanqueros denunciar el acuerdo propuesto, afirmando que solo se trata de defender el principio de legalidad. Pero lo que realmente están defendiendo es justo lo contrario: un sistema en el que solo la gente corriente tiene que respetar la ley, mientras que los ricos, y en especial los banqueros, pueden engañar y defraudar sin consecuencias.

martes, 29 de marzo de 2011

No gaires acords en la Cimera Anticrisi de Mas


Després de set hores de reunió la primera Cimera Anticrisi del Govern d’Artur Mas, celebrada divendres 25 de març, ha acabat sense gaires acords, tot i que s’han deixant les portes obertes per a noves trobades, entre els agents socials, els líders dels partits polítics catalans i el Consell Assessor per a la Reactivació de l'Economia i el Creixement (CAREC). Malgrat tot, el president de la Generalitat, Artur Mas, s'ha mostrat "satisfet" però no ha volgut detallar sobre en quins punts hi hagut més o menys suport. Mas, però, sí ha explicat que totes les propostes tenen un objectiu principal: crear ocupació. Finalment doncs, aquest divendres s'han pactat sis acords, sis encàrrecs i un mandat.

Els sis acords són: simplificar la gestió administrativa, una reforma de la Formació Professional, un model d'infraestructures estratègiques, racionalitzar el marc fiscal de l'economia productiva, fomentar polítiques d'ocupació i donar suport als sectors socials més perjudicats per la crisi. Pel que fa als encàrrecs: buscar noves vies de finançament per al sector privat, trobar fórmules de suport a la política industrial, adoptar un model flexible per a l'activitat de pimes i autònoms, aconseguir una major interrelació entre recerca, innovació, universitats i activitat productiva; potenciar l'esperit emprenedor i actuar en política energètica. I, finalment el mandat es refereix a requerir a la Comissió pel Pacte Fiscal del Parlament que enllesteixi com a molt tard el 31 d'octubre d'aquest any els treballs tècnics per al concert econòmic.

El primer secretari del PSC, José Montilla, ha opinat que “quan l’oposició és més responsable que el Govern és que el país va sense rumb”, al referir-se a la Cimera Anticrisis. En aquest sentit, ha volgut deixar clar que “nosaltres no hem plantejat propostes deliberadament obstruccionistes i poc generadores de consens com en altres ocasions sí ha fet CiU i tampoc no hem trencat l’acord de mínims per insuficient que aquest sigui”. “La nostra responsabilitat ha pesat més que la sensació d’haver assistit a una cimera preparada per a la foto i no per a resoldre els problemes del país”, ha dit.

Montilla ha fet aquestes declaracions durant la seva intervenció al Consell Nacional extraordinari del PSC del dissabte 26 de març, on va dir també que la cimera “ha quedat petita” alhora que la va definir com “una oportunitat perduda i un fracàs”. “Malgrat tot -va afegir- per responsabilitat i per convicció defensem els acords puntuals assolits poc concrets i seguirem treballant per trobar punts d’encontre en els temes pendents, tot combatent la deriva antisocial del govern, que està ben lluny del bon govern al que Mas es va comprometre en el debat d’investidura”.

- Una crònica prou clara de com ha estat la Cimera Anticrisi de Mas:

La cumbre anticrisis acaba en fiasco

Mas presenta como un éxito un documento de conclusiones que no apoya la izquierda - La inconcreción preside las propuestas sobre empleo y fiscalidad

MIQUEL NOGUER / ÀNGELS PIÑOL - EL PAÍS - 26/03/2011

La cumbre acabó sin foto de familia, firma de acuerdos ni votación de las propuestas. El presidente de la Generalitat no logró ayer más que un fiasco en la reunión de Gobierno, partidos, sindicatos y patronal que debía buscar salidas unitarias a la crisis. Al final solo los empresarios aplaudieron unas medidas genéricas, muy criticadas por la izquierda. La reunión, convocada por Artur Mas en el Palau de Pedralbes, se saldó con 10 folios de conclusiones, pero con escasas concreciones y sin la rúbrica de los asistentes, al no apoyar estos unánimemente todas y cada una de las medidas. Pese a ello, Mas estaba radiante. Ante una columnata del palacio, dijo que la cumbre había sido "extraordinariamente positiva", mientras que la oposición, que lamentó ser desplazada a una caseta poco digna para hacer su balance, habló de "oportunidad perdida" y de "desastre".

La puesta en escena del Gobierno fue de película, pero Mas logró acuerdos tan escasos como el presidente Montilla hace un año en una cumbre similar. De hecho, el Ejecutivo ni siquiera consiguió que el documento pudiera lucir el título de "acuerdos". Se quedó en un mero documento de "conclusiones". La izquierda y los sindicatos puntualizaron: "Son las conclusiones del Gobierno, no de los asistentes".

El documento que Mas presentó como un éxito consta de seis puntos. Compromete al Gobierno a presentar un plan de agilización de la Administración, a reformar la Formación Profesional y a plantear un modelo más descentralizado de las infraestructuras; urge a racionalizar el marco fiscal de las pymes, y plantea unas inconcretas medidas de fomento del empleo. La novedad respecto al documento inicial del Ejecutivo de CiU fue un punto en el que se insta a apoyar a la población más afectada por la crisis.

Toda la oposición arremetió, con más o menos fiereza, contra la cumbre. Joaquim Nadal, del PSC, habló de "ocasión mal aprovechada", y Alicia Sánchez-Camacho, del PP, de un "acuerdo de mínimos" y de "geometría variable" que solo es un punto de inicio. El balance de Joan Herrera (ICV) fue devastador: dijo que la cumbre había sido tan grandilocuente como desastrosa y que, con tantas intervenciones, el debate duró un cuarto de hora. Lo de antes fue "una ducha neoliberal", agregó.

Joan Puigercós (ERC) lamentó que el Gobierno hubiera puesto más empeño en la puesta en escena que en el contenido del documento -"parecía que estuviera en la Casa Blanca"- y le pidió que ejerza -"parece que se refugie en el CAREC [el consejo designado por Mas para asesorarle en cuestiones económicas]"- y que la próxima vez acompañe sus propuestas de presupuestos. Albert Rivera, de Ciutadans, dijo que el Gobierno solo les presentó un "contrato de adhesión", y Uriel Bertran, de Solidaritat, calificó la cumbre de poco seria. Con todo, la cita debe repetirse, dijo Mas.

- Una bona opinió de la Cimera Anticrisi de Mas:

Una cimera d'acords vagues

EL PERIÓDICO, dissabte 26 de març del 2011    

El Govern, la patronal i els sindicats van acordar ahir una relació de tasques per ajudar que l'economia catalana superi la crisi de la millor manera possible. Artur Mas va exposar els sis acords a què va arribar la cimera anticrisi que es va celebrar al palau de Pedralbes, així com els sis encàrrecs per estudiar i desenvolupar durant les pròximes setmanes.

El president va dir que el clima de la reunió va ser molt positiu, malgrat que no tots els compromisos es van assolir de manera unànime. Sorprèn aquesta dissensió, tenint en compte la generalitat i la inconcreció de cada un dels acords. En una primera anàlisi sembla difícil no sumar-se al desig de simplificar els tràmits administratius que han de complimentar les empreses, al propòsit de desenvolupar la formació professional, a arribar a un acord sobre infraestructures centrat en el transport terrestre o a donar suport als sectors socials més castigats per la crisi. Els sis encàrrecs que també es van rubricar a la reunió són sensats, positius i generalistes. Parlen de buscar noves vies de finançament no bancari per a empreses, d'un altre marc de política energètica, de fomentar l'esperit emprenedor entre els joves. Quan Artur Mas va dir a les escalinates del palau de Pedralbes que no havia estat «una cimera que no serveix de res» tenia raó perquè la trobada i els acords assolits llancen el missatge que les forces polítiques i econòmiques del país volen treballar juntes, una idea que per si sola ja és positiva. Una altra cosa és el recorregut que puguin tenir aquests 12 punts. Ja ho veurem. Però la majoria dels assistents en desconfien, fins i tot alguns van lamentar l'excessiva posada en escena presidencial.

Artur Mas va retreure als mitjans de comunicació la crítica que alguns van fer de les recomanacions del grup d'experts del CAREC. És possible que tingui raó, que hagi faltat una lectura més en profunditat, més entre línies, de les propostes abans d'emetre un judici definitiu. Però en tot cas també s'ha de dir que ni en els sis acords ni en els sis encàrrecs s'hi veu l'empremta de les iniciatives dels experts, més enllà del que són llocs comuns que són presents diàriament als titulars de la premsa catalana i a les converses dels ciutadans.

- Tres articles de premsa sobre la Cimera Anticrisi de Mas:

La difícil part del consens

JOSEP OLIVER ALONSO (*) - EL PERIÓDICO - 26 de març del 2011 

El Govern s’ha equivocat, i esperem que n’aprengui, d’aquesta relliscada; tots ho necessitem

La cimera de divendres es va tancar amb la sensació d’un cert fracàs, lluny de les expectatives que havia generat. Primer de tot vull destacar que, des d’aquestes mateixes pàgines, des que la crisi va començar he defensat la necessària unitat del país per fer front als enormes reptes que afrontem. Estem amb un sector privat que està endeutat com mai ho havia estat, amb un elevat pes del deute extern, que s’haurà de tornar els pròxims anys; en una situació en què recuperar el nivell d’ocupació de l’any 2007 no serà possible abans de la segona meitat d’aquesta dècada, igual que arribar al nivell d’inversió productiva previ a la crisi; amb una fallida dels mecanismes que van incentivar la demanda interna en la fase expansiva: fort augment del crèdit, enorme expansió de la construcció residencial i important creixement del mercat intern via immigració; en un context internacional en què la nostra divisa, per primera vegada en els últims setanta anys, no només no es pot devaluar, sinó que s’aprecia, i en un marc de creixent globalització i augment de la competència. Finalment, amb una marcada desconfiança dels mercats internacionals sobre el deute d’Espanya i de Catalunya, tant públic com privat. Per tot això esmentat fins ara, si en algun moment històric era necessari un gran acord nacional, de país, aquest era l’actual.
 Lamentablement, el gran pacte ha fracassat i, com han assenyalat molts dels seus participants, s’ha circumscrit finalment a unes quantes propostes de mínims. Llàstima, ja que amb aquesta decepció tots hi hem perdut. Llàstima, també, perquè crides a la unitat col·lectiva que acaben en frustracions no poden tenir lloc gaire sovint. Aquest aspecte no és menor: el nou Govern ha cremat una carta preciosa, al precipitar-se en una convocatòria que, mancada del consens adequat, era inevitable que es traduís en resultats poc satisfactoris. Val més no autoconvocar-nos si no estem segurs d’aconseguir compromisos sobre propostes ambicioses i, al mateix temps, possibles.

Si la reunió era necessària, si el consens era imprescindible, ¿quin és el problema? ¿Què ha impedit el gran acord? El Govern s’ha equivocat en aspectes rellevants del procés, sobre els quals hauria de reflexionar, perquè la crisi no s’ha acabat i la necessitat d’amplis consensos seguirà vigent durant un llarg període. La principal dificultat, la que explica uns pobres resultats, deriva d’un plantejament erroni del procediment que s’ha de seguir i dels objectius a assolir. Perquè la cimera no podia substituir el Govern. No es tractava de governar; per fer això ja hi ha el Consell Executiu.

La cimera havia d’aconseguir pactes, i això són figues d’un altre paner. Exigeix plantejaments oberts i una enorme flexibilitat i, en especial, generositat per anteposar els avantatges col·lectius sobre els beneficis individuals. En un pacte, el procediment no ho és tot, però és una gran part del camí. I a aquesta cimera, des del primer moment, amb la proposta del consell assessor del Govern, s’hi va entrar amb mal peu, perquè no havia nascut del necessari pacte.

La reunió, però, no ha esgotat la necessitat d’acords que acabin traduint-se en mesures efectives per rellançar l’activitat, i que procedeixin del consens necessari i, al mateix temps, el generin, avui i els pròxims anys. Perquè, mirant al futur, el pacte continua sent imprescindible. Com he afirmat altres vegades, d’aquesta crisi o en sortirem alemanys o no en sortirem. Però, si fóssim alemanys, probablement ja tindríem un govern de coalició. I aquí la cultura del consens és més difícil, encara que això no vol dir que no sigui possible. Però s’ha d’afavorir, s’ha de promoure, s’ha de gestionar, i necessita el seu temps. El Govern s’ha equivocat, entre altres aspectes, en el del tempo que un gran acord de país precisa. Esperem que n’aprengui, d’aquesta relliscada. Tots ho necessitem; el Govern, l’oposició, les patronals, els sindicats i, en especial, el ciutadà corrent.
  
 (*) CATEDRÀTIC D’ECONOMIA APLICADA DE LA UAB

Cumbre en un marco incomparable

FRANCESC VALLS - EL PAÍS - 27/03/2011

La improvisación liquidó el acuerdo Mas haría bien en aligerar la Administración con el despido del organizador del evento

Las bondades de un escenario como el Palau de Pedralbes y del catering del Miracle de Mataró bien podrían ser las dos grandes unanimidades de la cumbre anticrisis del pasado viernes. Porque acuerdos, lo que se dice acuerdos, más bien pocos. Gobierno, partidos, agentes sociales y expertos coexistieron durante siete horas con el objetivo fallido de lograr un pacto para salir de la crisis.

Los aires colonial-caribeños del palacio dieron postín a la puesta en escena de Artur Mas ante los medios de comunicación. El telón de fondo bien valía siete horas de reunión, aunque fuesen escasamente productivas. Marco incomparable y noche de perfume primaveral en los jardines de Rubió i Tudurí, un broche de oro para esta sesión que solo vivieron como un éxito el Gobierno y la patronal.

Casi un año antes, el 13 de marzo de 2010, EL PAÍS subrayaba: "A falta de acuerdos que celebrar, todos salieron felicitándose de que, al menos, pudieran sentarse y hablar civilizadamente". Esta era la principal conclusión de la fallida cumbre anticrisis convocada por el presidente Montilla. La oposición, en aquella ocasión, se negó a suscribir las líneas generales acordadas la noche anterior entre Gobierno, sindicatos y patronal. El entonces líder de la oposición, Artur Mas, ponía el dedo en la llaga: "No tenemos ánimo de boicoteo, pero es el momento de tomar decisiones concretas". En aquella ocasión no hubo ambiente de Casa Blanca en la rueda de prensa del president. A lo máximo que se llegó fue a una fotografía que recordaba vagamente El cuarto Estado, de Giuseppe Pellizza, con los asistentes -sin la oposición- avanzando desordenadamente (eran tiempos del tripartito) por el Pati del Tarongers.

Las hemerotecas son crueles con algunos políticos. Para la ciudadanía, sin embargo, son una fuente inagotable de argumentos con los que forjarse una conciencia crítica. Con este flash-back, cualquiera podría concluir gracias a la comparación y sin riesgo a condenación eterna que la reunión del pasado viernes en Pedralbes fue un fracaso, básicamente en su preparación.

La organización de la cumbre fue una catástrofe. En 48 horas los asistentes se dieron varias duchas escocesas. Pasaron del documento de los expertos del consejo asesor -de corte liberal- a otro texto muy genérico que de haber tenido cocina negociadora era suscribible por todo el arco parlamentario. Pero nadie quiso firmar. Los participantes solo pudieron hablar 10 minutos. El debate real sobre este segundo documento comenzó poco antes de las 18 horas del viernes y la reunión terminó una hora después. No se votó nada y los acuerdos que anunció Mas fueron fruto de su personal capacidad de síntesis e interpretación como moderador de esta gran asamblea. Su papel se asemejaba, así, al de los grandes relatores de los sínodos de obispos. Por si todo esto fuera poco, algunos de los asistentes aseguraron que hasta poco antes de la reunión no habían tenido acceso al texto del Gobierno, que enmendaba al de los expertos.

La improvisación liquidó la posibilidad de acuerdo. El presidente Mas haría bien en comenzar a reducir las cargas administrativas (primer punto de la propuesta del Gobierno) con el despido del organizador del evento.

Lo más grave es que 50.000 familias desahuciadas por impago de hipoteca, 600.000 parados y miles de empresarios que no logran conseguir créditos se merecían algo más de esta cumbre anticrisis. El Ejecutivo catalán debe buscar pactos y definir su política. A casi 100 días de su toma de posesión, los gestos y la escenografía deben ir acompañados de hechos, ya que a este Gobierno se le suponía un plus de eficacia del que adolecía el tripartito.

El documento de los expertos asesores del Ejecutivo (la CAREC) es un punto de partida si el Gobierno tiene las ideas claras sobre hacia dónde ir. Sabe que ahí contará con el apoyo de patronales y Partido Popular. Esa es una mayoría que CiU deberá valorar si le conviene. Si quiere ampliar base, deberá edulcorar el jarabe liberal de sus asesores. Pero, en cualquier caso, el Gobierno debe decidir. Como aseguraba Mas hace apenas un año, es el momento de tomar medidas concretas. Ahora que está en el Gobierno debe hacerlo. Y con urgencia.

Cumbres y rituales

JOSEP RAMONEDA - EL PAÍS - 29/03/2011

Mas ha sembrado inquietud y miedo, y donde se esperaban señales de futuro solo han aparecido penurias del presente

La política está hecha de acción y de comunicación. Cuenta lo que se hace, pero también el modo como se explica. Casi todo es interpretación. Los hechos, las decisiones y sus efectos son lo que la gente ha interpretado que eran. La comunicación política tiene sus rituales, que buscan el objetivo de subrayar la dimensión carismática de la política, de simbolizar la autoridad de las instituciones y de los que las gobiernan.

La reunión de partidos, sindicatos, organizaciones empresariales y asesores que organizó el presidente Artur Mas el pasado viernes fue presentada como una cumbre para la crisis. Y fue adornada con una parafernalia que culminó con la declaración del presidente Mas desde el Palau de Pedralbes, con una escenografía evocadora de los jardines de la Casa Blanca que daba margen a la ironía. Sin duda, la política requiere una cierta prosopopeya. La representación del Estado reclama solemnidad. En la sociedad del control audiovisual a nadie se le escapa el poder de la imagen, aunque la capacidad de manipulación y de interpretación que permiten las tecnologías de la información la conviertan, cada vez más, en un arma de doble filo. Los gobernantes de Cataluña, una nación en falta, es decir, con mengua de Estado, han tenido tendencia a sobreactuar en el terreno de lo ritual con la sana intención de que nos creamos que podemos ser lo que no somos. Pero que nadie se confunda: no por jugar al Estado se está más cerca del Estado propio.

Probablemente tiene razón el presidente Artur Mas cuando dice que las críticas de la oposición y de los sindicatos después de la reunión no se corresponden con lo que se oyó dentro. Sin embargo, lo propio de las cumbres es que solo se discutan las comas del documento final. Lo normal en estas reuniones es que el trabajo previo de los equipos de las distintas partes deje el camino trillado para los acuerdos y los desacuerdos, y que el acto en sí sea un simple ritual, para dar carta de visibilidad a lo pactado. No fue el caso. Los preparativos fueron desconcertantes. Se sirvió primero un documento del CAREC que era como una carta a los Reyes Magos desde el más ortodoxo discurso económico que emana de las doctrinas del capitalismo anglosajón, que se han convertido en ideología dominante en esta crisis. Después, a última hora, el Gobierno buscó la paz con un documento de mínimos que podía ser aceptable por casi todos, pero que realmente no justificaba tanta solemnidad. Supongo que con el tiempo sabremos si el documento del CAREC es la liebre que, de acuerdo con el presidente, se pone en circulación para que este vaya situando su política detrás de ella, si es el contrapunto para que el presidente pudiera aparecer como el líder centrado que se desmarca del documento en aras del consenso o si simplemente ha sido lo que les pedía el cuerpo a los abajo firmantes.

Artur Mas ha arrancado su mandato con una estrategia de dramatización de la coyuntura y de conversión de la austeridad en horizonte ideológico absoluto. Ha sembrado inquietud y miedo. Quizá era lo que se buscaba, porque de este modo es más fácil imponer los recortes. Pero ha generado un cierto desconcierto: donde se esperaban señales de futuro solo han aparecido penurias del presente. Los gobernantes, en tiempos de crisis, tienden a buscar la legitimación de la oposición y de los agentes sociales porque afrontar en solitario la exigencia de sacrificios a la ciudadanía genera vértigo. Los ciudadanos, que querrían ver el interés general por encima del interés de los partidos, desconfían, sin embargo, de este tipo de operaciones unitarias porque no se fían de los políticos, a los que ven como una casta ensimismada en sus propios intereses. Pero es al que gobierna a quien corresponde tomar la iniciativa e indicar la estrategia que seguir, y escuchar a los demás, pero sabiendo que la responsabilidad primera es la suya. Y esto es lo que se ha echado de menos. Sería necesario que el Gobierno aclarara cuál es la hoja de ruta: si es la nota del CAREC o si tenemos que esperar a que el presidente y su consejero de Economía la expliciten, porque por ahora solo hemos oído hablar de austeridad, sin detallar el criterio de los recortes, y de un pacto fiscal del que se nos dice que no será como el del País Vasco, sin explicitar en que se diferenciará. Sin esta explicación, la cumbre era precipitada.

viernes, 25 de marzo de 2011

José María Izquierdo el azote de los articulistas de la derecha y la ultraderecha

- Un veterà i compromès periodista que convé tenir en compte pel seu enorme treball en desemmascarar a la dreta espanyola i que a més també està fent una crònica del feixisme.

Apocalíptica derecha

José María Izquierdo alerta contra el extremismo mediático

M. ROGER - EL PAÍS - 22/03/2011

Se define como catavenenos porque selecciona a diario las "animaladas" más destacadas de los articulistas de la derecha y la ultraderecha. El periodista José Maria Izquierdo, que fue director adjunto y que ahora colabora con EL PAÍS, ha recopilado las mejores para retratar a 10 de estos columnistas en Los cornetas del apocalipsis (La hoja del monte). El autor echa mano del autorretrato: recoge "la virulencia y canallada que puede haber en la prosa de esta gente" para "que ellos mismos se retraten", explicó ayer en la presentación del libro. La escritora Maruja Torres le definió como "un gran escritor que está haciendo una crónica del fascismo utilizando sus propias palabras". Los autorretratos ilustran, según el periodista, "lo más cutre que tenemos".

Izquierdo alertó de los peligros de estos "cornetas". Citó tres: la emulación del lenguaje -"si en televisión llaman canalla al presidente del Gobierno", esto se amplifica "en la barra del bar"-; la permisividad de los grupos mediáticos que cobijan a estos articulistas, y la utilización "propagandista" que hace la derecha de sus textos. El autor defendió que su labor sirve como freno a estas prácticas. Ante la propaganda, recomendó "no aceptar todo lo que piden y decir siempre lo que tienes que decir". Izquierdo lo continuará haciendo. Prepara una ampliación de los retratos y seguirá catando el veneno de los cornetas.


'Los cornetas...' de Izquierdo cuelgan el 'no hay billetes'

EL PAÍS - 11/01/2011

La presentación del libro del periodista José María Izquierdo Los cornetas del Apocalipsis (La Hoja del Monte) colgó ayer el cartel de no hay billetes en el Círculo de Bellas Artes. El acto, conducido por Iñaki Gabilondo, registró un lleno absoluto, y gran parte del público se quedó en la calle. Los cornetas..., resultante de la ampliación de la serie publicada en EL PAÍS Los jinetes del Apocalipsis, es una galería de destacados comentaristas de la derecha montaraz (Ussía, De Prada, Jiménez Losantos, César Vidal, Pío Moa, Carlos Dávila, Dragó, Antonio Burgos...). "Personajes que insultan como tabernarios y vilipendian como desfachatados", en palabras del autor.

"Habrá una guerra entre los periodistas de derechas"

El histórico periodista de El País ha consagrado los últimos tiempos a denunciar los excesos del núcleo duro de la prensa conservadora, a cuyos 10 representantes más conspicuos retrata en sus propios términos en Los cornetas del Apocalipsis (La Hoja del Monte)

Entrevista a José María Izquierdo, periodista - Cinco Días - 15/01/2011

Frente a la hegemonía durante un tiempo de las firmas y opiniones de la nueva derecha radical en internet, José María Izquierdo está consolidando como una voz alternativa su blog El ojo izquierdo. Una revista de prensa en absoluto neutral. Sus protagonistas más destacados ahora son biografiados por Izquierdo con el eficaz método de seleccionar sus textos más elocuentes.

- ¿Están marcando el ritmo del discurso público estos portavoces del Apocalipsis?

No, solo están fuertes en las TDT e internet. Sigue siendo mucho más importante numéricamente el público que sigue medios como El País o los informativos de RTVE que los que se guían por las nuevas televisiones o los confidenciales. Lo que ocurre es que son muchos y muy vociferantes, están demostrando su capacidad para influir a la parte de la opinión pública más maleable. Sin embargo, hay que ser claros: no han vencido, ni mucho menos.

- ¿Qué similitudes guarda este movimiento con el ascenso del Tea Party estadounidense?

Cada país tiene sus características propias. Sin embargo, hay puntos en común, al igual que con el crecimiento de la derecha en Gran Bretaña e Italia: son movimientos faltos de argumentos e incapacitados para el debate. Solo ofrecen recetas simplistas, de blanco y negro, en las que desaparecen los matices que forman parte de toda confrontación política. Todos tienen en común también que representan un cierto triunfo de los aficionados de la política sobre los profesionales, llevando la discusión al territorio de la ocurrencia de barra de bar; no es casual que una tertulia como El gato al agua se celebre delante de vasos de vino. Quieren convertir el ágora de la vida pública en un territorio donde circulen raciones de croquetas.

- ¿Cómo se explica que un Gobierno socialista haya dejado mayoritariamente la televisión del futuro en manos de la derecha?

Zapatero sabrá lo que ha hecho. Y el ministro de Industria, y la vicepresidenta. La izquierda se queda muy huérfana mediáticamente para recuperar el poder. Aunque también preveo una guerra interna cuando todos estos individuos se disputen el acceso a los puestos en los medios de comunicación públicos tras la próxima victoria del PP. Ya ocurrió en 1996, cuando Pedro J. Ramírez fue dado de lado en Telefónica y bautizó a su hoy socio en Veo7, Ernesto Sáenz de Buruaga, como "el botones Sacarino".

- ¿Será un eventual partido de Francisco Álvarez Cascos un motivo de ruptura?

Ya estamos viendo cómo alguno, como Federico Jiménez Losantos, simpatiza con ese movimiento... Hay que tener en cuenta que todos estos personajes son bastante heterogéneos, no es igual un animal de bellota como Carlos Dávila que un loco contrario a la democracia como Sánchez Dragó, o un Jiménez Losantos, que es un tipo inteligente que incluso se cachondea de sus oyentes, como cuando pidió que hicieran un antidopaje a Rubalcaba por el récord de atletismo universitario que batió en 1975. Con Cascos se ha producido una división graciosa, porque los más liberales son los que más le apoyan.

Los cornetas

Los primeros perfiles que escribió Izquierdo aparecieron en El País en los domingos de agosto. Correspondían a Federico Jiménez Losantos en su calidad preferente de "corneta anunciador", junto a Alfonso Ussía, Carlos Dávila y César Vidal.

Para el libro se amplían aquellos textos y se suman otros dedicados a Fernando Sánchez Dragó, Juan Manuel de Prada, Hermann Tertsch, Antonio Burgos e Isabel San Sebastián.

"Algunos de ellos exageran su papel"

Pese a que beneficien las aspiraciones electorales del PP, José María Izquierdo no cree que los populares vean con buenos ojos a la mayor parte de estos periodistas de la nueva derecha radical.

- ¿Existe algún tipo de maniobra coordinada entre estos medios o se trata de una suma de intereses?

Es algo circunstancial, como se verá cuando se enfrenten entre ellos al exigir tributo al PP vencedor. De hecho, creo que desde la cúpula de ese partido no se les ve del todo con buenos ojos, por esa desconfianza que genera en los profesionales de la política ese maximalismo de los aficionados.

- ¿Están perjudicando estos movimientos a una posible derecha civilizada más a la europea?

No sé si existe derecha civilizada. No sé si Cameron, Sarkozy, y desde luego no Berlusconi, pueden representar esa idea.

- Estos personajes mediáticos, ¿son convencidos o mercenarios?

Convencidos, en su mayoría. Aunque algunos, como Losantos, exageren bastante el papel porque les conviene.

- Contra lo que podría parecer, en el trato cercano la mayoría de ellos son personas bastante amables.

La cárcel está llena de personas agradables. Jarabo conquistaba a las señoras antes de matarlas. Una regla infalible es que los estafadores siempre parecen gente encantadora.

El ojo izquierdo, el blog de José Maria Izquierdo

Este blog hace un seguimiento de la prensa madrileña, que es donde escriben personajes de derechas y de extrema derecha: que dicen unas barbaridades enormes, además reflejan su ideología de raíz agresiva. Donde manifiestan que por mucho que luego estos presuman de liberales, este es un liberalismo recubierto de fascismo que no acepta ninguna opinión contraria. El máximo representante de todos estos es Jiménez Losantos que no es que no acepte la izquierda, es que no acepta ni la derecha, pero es el guía espiritual de todos ellos, porque no es el que manda, pero sí quien marca el camino a seguir.

Esta vía, dice José Maria Izquierdo, plagada de insultos se relajará notablemente si se produce un cambio de gobierno en las próximas elecciones. El Partido Popular hace una utilización muy clara de este discurso conservador y se beneficia de esa política mediática que perjudica la imagen del periodismo.

Esta profesión se ve afectada, según Izquierdo, por la presencia de los que insultan y confunden la opinión y la información, por lo que este también aboga por tratar de recuperar el auténtico papel de los periodistas: "Ser testigos de lo que pasa y contarlo". "O defendemos el periodismo nosotros mismos o no lo va a defender nadie".

- Una recent informació que a més és un bon exemple del que és el blog:

Make love, not war

Por: José María Izquierdo - 22 mar 2011

Da una cierta risa ver a tanto cantor de la milicia, el heroísmo de nuestros soldados y otras consignas de la recia fiel infantería, transmutarse en cándidas palomas y travestirse con camisetas de Make love not war (haz el amor y no la guerra) solo para jugar a la contra y poder denunciar, oh, cielos, que Zapatero nos ha metido en una guerra. ¡Ellos, perecisamente ellos, son ahora pacifistas! Dan igual las explicaciones, como hemos visto estos días, que nuestros chicos del coro siguen a lo suyo, que lo suyo ya se sabe que nada tiene que ver con los datos reales, las explicaciones objetivas y cosas de este jaez que solo preocupan a los progres. La cosa es cumplir con la consigna que les llega del cuartel general habitual, que ahora nos toca volver a insultar, y ya no sé ni cuántas veces van, a actores o similares. Los de la “ceja”, vamos. Una guerra es una guerra, y dejémonos de pamplinas. ¿También les parece lo mismo el avance de Hitler sobre Polonia que la respuesta de los españoles a la invasión de Napoleón? Que si ellos dicen tontunas, este catavenenos se esfuerza y es capaz, tras retorcerse mucho, en intentar igualar la bobería. Otros tienen más sentido común y aún les queda algún resquicio de lucidez.

Y aquí lo mismo sacamos a Beria que a Guardiola, que es “arábigo y cirenaico”. Guardiola, no Beria.

Les decíamos que La Razón, por ejemplo, está convencido de que el PP, ante la comparecencia de Zapatero, “en vez de intentar sacar rédito electoral, actuará con coherencia y apoyará la intervención en Libia”. El primero en pasar al papel el recado de la alturas es, por orden de aparición, Ignacio Villa, que con esto y una decenita de lugares comunes ya rellenamos otra columna: “¿Dónde está la ceja?", se pregunta este profundo analista. ¿Alguien ha dicho ceja? Alfonso Ussía: “Depilados”. Y con el señorito faltón iniciamos nuestra habitual ración de caspa. Adelante: “Estaban los inevitables Almudena Grandes, Juan Diego, Pilar Bardem y otros del cine, que son muy parecidos porque se visten igual y gastan la misma barba desaliñada. La Ceja en estado puro. Todos se manifestaron a favor de la guerra en Libia. Se me olvidaban Toxo y Méndez, también presentes. No podía ser de otra manera. Esta guerra les gusta. Parece no importarles la muerte de civiles libios, que no son tan importantes como los civiles iraquíes o los niños serbios, masacrados legalmente. La ONU ha dicho ‘sí’, y los de la Ceja están tranquilos”. ¿Verdad que es suficientemente repugnante y ya tenemos cata de sobra con esa ignominia de no importarles la muerte de niños serbios?

En Abc, que prefiere enzarzarse en la sucesión de Zapatero, los encargados de lucir la camiseta con el signo de la paz –y les queda muy bien, que conste- son Tomás Cuesta y Edurne Uriarte. Lean, lean al primero: “Tildar  a Sarkozy de ‘General Pinocho’ -como hizo Papá Le Pen este domingo al concluir el primer acto de las elecciones cantonales- no sólo constituye una falta de respeto al líder guerrero de las potencias aliadas, sino que priva a Zapatero de una dignidad castrense que se ha ganado a pulso y que, a tenor de su historial, le va que ni pintada. El nieto del capitán Lozano, de casta le viene al galgo, acaba de meter a España en una guerra con la habilidad de un prestidigitador y con el mismo estilo -nada por aquí, nada por allá- con el que levantó el campamento de Irak cuando, en lugar de volver a casa con la cabeza alta, lo hicimos emplumados y cacareando. Quién le ha visto y quién le ve. De la infinita ansia de paz al sus y a ellos. Así -por parafrasear a Nietzsche- se dialoga a misilazos”. Uriarte esgrime sus conocimientos profesorales: “Otorgar la clave de la legitimidad de esta guerra a la resolución de un organismo, ONU, en el que deciden las dictaduras es de una ceguera democrática comparable a la del pasado pacifismo de Zapatero”. ¿La profesora Uriarte asegura que en la ONU deciden las dictaduras? ¿Y que es un organismo cuyas decisiones no valen un adarme? ¿Renuncia pues, la profesora Uriarte a la representación mundial de Naciones Unidas? ¿Prefiere que desoigamos sus resoluciones o, directamente, abogamos por su desaparición? ¿Mejor la OTAN, por ejemplo?

Pero decimos que les preocupa más la sucesión de Zapatero. Tanto y tanto les preocupa que se vuelven un poco tarumbas y hacen editoriales con razonamientos como los que siguen: “Sin embargo, el error del PSOE es creer que Zapatero sólo es su problema. Y no es así. Si los socialistas no lo quieren de candidato, comprenderán que los españoles tampoco lo quieran de presidente, de manera que cualquier fórmula interna que elija el PSOE para aparcar a Zapatero debe conducir inexorablemente a la convocatoria anticipada de elecciones en cuanto lo permitan los plazos legales tras la celebración de los comicios municipales y autonómicos del próximo mes de mayo (…) En el momento en el que Zapatero comunique -si es que en algún momento lo hace- que no repite como candidato, su deber político y moral es disolver el Parlamento. Lo contrario, es decir, mantenerse en la presidencia del Gobierno mientras su partido elige candidato y se dedica a repudiar la herencia zapaterista -única manera de recortar distancias con el PP-, sería una burla a los españoles y agravaría aún más la crisis de confianza y las consecuencia de la crisis económica”. No pueden desconocer Abc ni sus editorialistas, que les supongo profesionales y enterados, que Zapatero, caso de anunciar algo, no anunciaría que deja ninguna de las responsabilidades que le corresponden y que le adjudicó el Parlamento en su toma de posesión. Anunciará, si lo hace, única y exclusivamente, que no sería candidato por tercera vez. Vamos, exactamente igual que hizo José María Aznar. Y estuvimos un año, que se dice pronto, esperando el santo advenimiento del dedazo, más otros varios meses con el tapado ya destapado –Mariano Rajoy- y Aznar ejerciendo la presidencia. ¿A alguien se le pasó por la cabeza el disparate del editorial, de equipara anuncio de no ser candidato con la renuncia a la presidencia? ¿Se puede ser más tramposo? Pues casi. Ignacio Camacho, que insiste: “En el momento en que Zapatero anuncie su retirada se acaba la legislatura. Cuando dices que te vas, ya te has ido”. Me permito aconsejar a Camacho y sus compañeros los editorialistas, que si van a una farmacia y piden algún refuerzo para la memoria, el señor boticario seguro que les surtirá de pócimas adecuadas. Y hoy no tengo ganas de reproducir nada de Hermann Tertsch, que un día es un día.

En El Mundo, erre que erre, la sucesión de Zapatero se impone a cualquier otra guerra, a cualquier tsunami o desastre nuclear: “Líderes del PSOE piden a Zapatero que no anuncie aún su retirada”. Caretas para Libia, pequeña para Japón y más grande, otra vez, para el 11-M. De verdad que es insufrible… Hoy, el principal condenado, Jamal Zougam, y que lo está a la friolera de 42.000 años, tienen espacio y tribuna destacada para proclamar su inocencia. ¡Tiene tanta experiencia Pedro José en dar altavoz a los delincuentes! No se le resiste ni uno, en esta gran aportación de su diario a la democracia: asesino o ladrón que pilla, asesino que le da páginas enteras –más editorial, “Zougam o el más extraño de los culpables”, y gran artículo del vicedirector- para que todos sepamos de su inocencia y de la corrupta justicia que ha llevado al pobre, ay, a tan triste e inmerecida situación. Ya hemos encargado la bandeja de plata: “A Pedro José, los españoles agradecidos”. De la cosa de la guerra solo dos destacados. Uno es el espectáculo de ver a Luis María Anson encantado con Ángela Merkel por no sumarse a la acción contra Libia –otro pacifista y no me quiero reír mucho que se me pueden abrir los puntos de alguna operación que no me he hecho- y David Gistau, que le ha tocado la consignilla en el sorteo diario de la Organización: “En defensa de la Ceja.

La Gaceta se desmelena, es un decir, y titula de la siguiente forma, que fíjense ustedes cuánto ingenio: “Los 169 diputados del PSOE votan hoy ‘sí’ a la guerra de Zapatero”. Nada comparado con el parte de guerra de su director, Carlos Dávila, que aprovecha para criticar la tibieza del PP. Unos flojos y acomplejados: “Con flores a María que madre nuestra es, y enfrente, el PSOE con las navajas albaceteñas entre los dientes insultando encima a Aznar y compañía porque este sí que fue a una guerra ilegal a matar a pobrecitos iraquíes. Y el PP, callado como el hijo ya difunto de Gadafi. Sabrán lo que hacen, pero lo que hacen es muy sorprendente. Los votantes no lo entienden: los votantes del PP también fueron llamados asesinos por Rubalcaba y Blanco cuando el Gobierno español NO participó en la guerra de Irak. ¿Y ahora qué?, se preguntan. Investido de responsabilidad política, histórica y militar, el PP apoya a este mentiroso de tomo y lomo que iba de pacifista y salvador de la humanidad y ahora se apunta al bombardeo. El PP es un chollo: con un cirio en la mano y con flores a María, y enfrente el depredador cortándole hasta la respiración. Pues ¡hala!, a seguir así”. Hay días en los que Dávila se descuida y se le ve asomar el embudo de la cabeza.

Y acabemos este día con un repaso a Libertad Digital, que está que se sale. Por de pronto, la llamada información sobre la cosa que nos atañe, que dice así: “El antes y el después del PSOE: ‘Guerra y paz’, en versión Zapatero”. Y para apuntalar el título, una serie de frases pronunciadas por los dirigentes socialistas en 2004 y otras ahora, en 2011. Veamos qué pasa. Comenzamos por algunas –no todas, que ya se nos alarga el blog demasiado- que destaca el periódico del propio Zapatero: “Espero que (Irak) sirva de lección para que nunca más un mundo civilizado ponga  en marcha una guerra preventiva, una guerra por si acaso, una guerra con  excusas, con mentiras, sin razones” (2004). Y ahora, en marzo de 2011: “España ‘asume su responsabilidad para proteger al pueblo de Libia, prestar apoyo humanitario y facilitar las aspiraciones de democracia’ del pueblo libio”, o “La comunidad internacional no se va a dejar engañar por el régimen libio y va a verificar con todos los medios a su alcance el cumplimiento estricto de la resolución”. Ya. Sí. Las hemos leído. ¿Y? ¿Alguien que sepa leer ve alguna contradicción entre la primera frase y las dos últimas? También están las de José Blanco: Antes: “El Partido Popular debería ‘empezar a explicar algunas consecuencias de la Guerra de Irak’ porque, sin ella, ‘el precio del petróleo no se hubiera disparado como se ha disparado’ y ‘no habría afectado como lo está haciendo a nuestra economía”. Ahora: “Aquí no hay foto de las Azores, sino una resolución de la ONU, ni hay mentiras, sino violación masiva de los derechos humanos".  Lo mismo de lo mismo: ¿Y?

Pero aquí, en Libertad Digital, sí que la consigna ha causado estragos: Emilio Campmany: “Libia, la guerra de ZP”; Pedro de Tena: “Gadafi, Libia y la hipocresía”, Cristina Losada: “La diferencia es el miedo” (también de lo mismo); el inefable Grupo GEES: “Queremos resaltar una única cosa: que si Zapatero no tiene ahora su foto de Las Azores es porque él ha llevado a España a la marginación e irrelevancia internacional. Si le dejaran retratarse, correría a hacerlo, en Las Azores o en pantalón corto en las Bermudas. Pero no le llaman porque nadie confía en él. De ahí ese gesto forzado para colocar a España en las portadas de los periódicos españoles”.

Y, por fin, lugar de honor para el gran jefe de la tuna, Federico Jiménez Losantos, animoso con la pandereta y un paso por delante: “Ni siquiera hay entusiasmo en las huestes del ‘no a la guerra’, siempre que en ella participen los norteamericanos. El Sindicato Titiritero de Zapatero (STZ) ha justificado el alineamiento militar de España desde antes de la resolución de la ONU y del comienzo de los bombardeos contra Gadaffi como un ‘mal menor’, es decir, como los países civilizados suelen considerar la política internacional. Siempre he tenido un profundo desprecio político por estos chequistas de media jornada, pero ahora el desprecio intelectual y moral supera en mucho al político. Bien es verdad que su caudillo intelectual, presidente del Gobierno hasta el 2 de Abril, está a la altura de sus mesnadas. Y que su sucesor es un Beria sin Siberia”. ¿Potente? Eso no es nada. Mejora: “Yo creo que lo sensato, ya metidos en harina, es acabar cuanto antes con Gadaffi y hacer administradora de la Libia Libre a Francia, mitad el Elíseo, mitad, si aún existe, el Club Mediterranée. El que parece dispuesto a asumir más responsabilidad es Qatar, el patrocinador del Barça, que anuncia el envío de cuatro aviones. Su publicista Guardiola, tan arábigo y cirenaico, sería un embajador extraordinario”.

Un día de estos se me va a atravesar la vena y les voy a decir de qué podrían ser embajadores y ante quién.

Ya verán como una noche me caliente.

Sobre el autor: JOSÉ MARÍA IZQUIERDO (Madrid, 1946) fue redactor jefe de Diario 16, subdirector de Informaciones y corresponsal de EFE en La Habana. En 1983 se incorpora a EL PAÍS como jefe de Edición, donde fue redactor jefe y subdirector. En 1989 se incorpora como director de los Servicios Informativos a Canal+. En 1995 vuelve a El País como director adjunto. Desde septiembre de 2005 hasta noviembre de 2009 fue director de los Informativos de Cuatro y de CNN+.


El catavenenos probaba la comida para sus señores, fueran Agripina o cualquiera de los Borgia, y les informaba: ojo, aquí puede haber cicuta (o cianuro, o belladona). El autor de este blog asume esta profesión de riesgo y se sumerge en lo más profundo de la derecha española, tan vociferante y venenosa. El catador, ya inmunizado por la ingestión de dosis homeopáticas a lo largo de sus muchos años, se limitará a descubrirles una muestra del sapo o la culebra, y simplemente les advertirá de los graves daños que puede comportar para su equilibrio sicológico la lectura completa de tal o cual artículo. La decisión, enteramente suya.

miércoles, 23 de marzo de 2011

José Luis Sampedro referente intelectual y moral

La ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, entrego el 9 de marzo la Orden de las Artes y las Letras de España al escritor y ensayista José Luis Sampedro, en reconocimiento a su trayectoria literaria y su pensamiento comprometido con los problemas de su tiempo.

El acto tuvo lugar en la Biblioteca Nacional de España, tras la decisión del Consejo de Ministros el pasado noviembre de conceder a Sampedro, de 94 años, la distinción que valora la labor de la difusión de la cultura y la imagen de España en el extranjero.

Economista, escritor, catedrático de Estructura Económica, ex senador y miembro de la Real Academia Española desde 1990, José Luis Sampedro (Barcelona, 1917) ha desarrollado una intensa labor como profesor, novelista y humanista, que lo cualifican como "uno de los más importantes escritores vivos en lengua castellana", destacó el Consejo de Ministros.

José Luis Sampedro es "una referencia intelectual y moral de primer orden en la España de la segunda mitad del siglo XX", dijo el Gobierno al referirse al polifacético escritor, que ha conciliado el desempeño de altos cargos administrativos y académicos en el área económica con una reconocida producción literaria.

Principales obras

Entre sus obras económicas destacan "Principios prácticos de localización industrial" (1957), "Realidad económica y análisis estructural" (1959), "Las fuerzas de nuestro tiempo" (1967), "Conciencia del subdesarrollo" (1973), "Inflación: una versión completa" (1976), "El mercado y la globalización" (2002), "Sobre política, mercado y convivencia" (2006) y "Economía humanista. Algo más que cifras" (2009).

Esta concepción humanista, proyectada de la economía a la vida, alienta también su producción literaria, donde destacan las obras "Octubre, octubre" (1981), "La sonrisa etrusca" (1985), "La vieja sirena" (1990), "Real Sitio" (1993), "El amante lesbiano" (2000), "Escribir es vivir" (2003), "La senda del drago" (2006) y "La ciencia y la vida" (2008).

"Esta cultura capitalista de cinco siglos ha agotado ya sus posibilidades"


José Luis Sampedro. Escritor y Economista. Cree que el mundo está en la era del desconcierto y que va hacia otro modelo. La única salida es la educación y el pensamiento

Entrevista de PEIO H. RIAÑO - PÚBLICO - 20/03/2011

Este es mi despacho". Se deja caer en su sillón orejero y se arrima una mesa estrecha. A su izquierda, la cristalera de un gran balcón ilumina a José Luis Sampedro en una mañana fría y soleada. Esta mañana se ha levantado removido. Será Madrid, la ciudad en la que vivió la degradación del país con el franquismo: demasiado ruido, ajetreo y prisas. Prefiere la tranquilidad de la capital de la Costa del Sol. Alarga el brazo y saca una tabla roída, rallada, con los cantos rodados, y suave como la piel curtida. Es la "tabla del náufrago". Por el aspecto ha debido de salvar a Sampedro en muchas ocasiones. La coloca sobre la estrecha mesa, se la arrima al vientre. Sobre ella han corrido las manos del humanista cargadas de ideas y tinta desde hace décadas. "Tuve una época en que lo intenté con el ordenador, pero no simpatizamos", elegante, abre con una sonrisa esta conversación en los días de vaivén.

"Fukushima es el resultado de un exceso de confianza en el ser humano"

- ¿Cómo está viendo la tragedia de Japón?

Desde luego como una catástrofe espantosa y como una amenaza extraordinaria. Si sucediera una explosión estilo Chernóbil, alcanzando a Tokio la radiactividad, sería horrible. Lo que ha ocurrido en Fukushima es el resultado de un exceso de confianza en el ser humano. Soy de los que hace años pensábamos que el desarrollo sostenible es mentira, que lo que llevamos adelante es insostenible.

- ¿Por qué seguimos adelante?

Porque los dirigentes están inspirados en dos ideas: una, la potencia extraordinaria de la técnica. La técnica ha logrado resultados tan fabulosos, que parecería que podría conseguir lo que quisiera. Y se piensa que ocurra lo que ocurra la técnica lo resolverá y que si se agota el petróleo, la técnica sacará, como pensaba Franco, oro del granito del Escorial. La otra idea es que la religión nos dice que los humanos tenemos un alma inmortal, que, como dice la Iglesia católica, el hombre es casi divino porque Dios lo hizo a su imagen y semejanza. Animado por esa esperanza inmaterial y por una técnica se cree que se puede hacer lo que quiere.

- ¿Nos hemos creído más de lo que somos?

Nos creemos dioses y hacemos lo que no podemos hacer, y que si fuésemos racionales no necesitaríamos hacer. Desde los tiempos de Grecia la humanidad ha progresado técnicamente de una manera fabulosa, pero no hemos aprendido a vivir en paz, a convivir, a no matar al vecino. Las palabras favoritas de esta cultura son productividad, innovación y competitividad. Somos muy poderosos en técnica y muy ignorantes y faltos de sabiduría. El exceso de ciencia no está compensado por la manera de usarla.

- ¿Eso ha pasado con la energía nuclear?

Eso es lo que pasa con lo nuclear: es una energía importante, pero no sabemos usarla. Verá, no hemos logrado con la energía nuclear lo que sí hemos logrado con el petróleo: el progreso del petróleo es el motor de explosión, pero de la energía nuclear no hemos inventado el motor de explosión. No dominamos la técnica nuclear y mientras tanto nos arriesgamos a catástrofes como la de Japón.

- ¿Qué le parece la actitud del pueblo japonés?

Me está admirando profundísimamente. Lo que veo en la televisión, las caras de la gente: no las hay aterradoras, desesperadas, llorosas. No hay gestos como hemos visto en Haití, muy comprensibles por otra parte. Pero en Japón hay una serenidad verdaderamente ejemplar. El civismo japonés debe darnos una lección a todos. Tengo una admiración profunda por ese pueblo. Cómo se comportan, cómo cooperan. El pueblo japonés en estos momentos es admirable, como con frecuencia el pueblo es mucho más admirable que los gobiernos.

- ¿El progreso nos ha dejado sin control?

Progreso es una palabra que implica un fin, un objetivo, como en un viaje. ¡Pero aquí no saben dónde van! No sólo no saben dónde van, lo malo es que ni siquiera saben dónde quieren ir. Sarkozy, Berlusconi y otros que prefiero no nombrar en castellano y en inglés no saben lo que quieren. Vivir en paz es un objetivo, pero para eso deben educarnos y estamos haciendo todo lo contrario.

"Nos están educando al revés: para consumir. La alternativa es educar para ser mejores"

- ¿Ante esta catástrofe nos haremos más humanos?

Ojalá sirviera al menos para eso, pero me temo que no, porque estamos muy mal dirigidos. Además, se nos enseña muy mal. La solución a largo plazo de todo es la educación, la preparación de los seres humanos. Ahí sí tendríamos que hacer progreso y desarrollo. Lo primero es que la gente razone y piense por su cuenta. Nos están educando al revés, nos educan para producir y consumir. Nadie nos prepara para ser más humanos, para ser mejores. Dicen que no hay alternativa a este desarrollo, cómo que no: ser mejores en vez de tener más cosas. La alternativa es educar para ser mejores.

- Creo que eso no aparece en ningún plan de estudio.

Verá, la mayoría de las personas no llegamos a ser lo que podríamos ser. Porque el desarrollo no es ser tanto o mejor que los otros, sino todo lo que uno pueda llegar a ser. Casi nadie, yo el primero, llega a todo lo que pueda ser. Todavía soy aprendiz de mí mismo. Ojalá nos hiciera más humanos esta catástrofe, para sabernos miembros de la naturaleza y no dioses.

"Han dado la universidad a los financieros y los financieros lo que quieren es ganar dinero"

- ¿Están preparadas las universidades a ello?

Esto que se acaba de implantar, la universidad con salsa boloñesa, es la muerte de la universidad. La universidad era un templo de sabiduría. Esto que hacen ahora es una escuela politécnica. Han dado la universidad a los financieros y los financieros lo que quieren es ganar dinero. Eso implica que lo que se enseña es saber hacer cosas, pero no saber cómo son las cosas.

- Hemos pasado a hablar de la cultura como producto, legitimada por su aportación al PIB. Otras virtudes como la verdad o la belleza han dejado de ser importantes. ¿Qué le parece?

A eso se responde de una manera: el PIB no es la medida del bienestar.

- ¿Por qué han cambiado las reivindicaciones y ahora se prioriza la defensa de la libertad al fin de las injusticias?

Siempre que se use la palabra libertad hay que pensar para quién. La libertad para el pobre quiere decir que no me opriman. Pero la libertad para el rico es que me dejen las manos libres, que yo haré lo que me dé la gana y entonces explotaré a quien haga falta. Cuando me hablan de libertad recuerdo siempre el lema de la revolución francesa. Le voy a contar algo que explicaba en clase hace años: la libertad vuela como las cometas. Vuela porque está atada. Usted coja una cometa y láncela, no vuela. Pero átela una cuerda y entonces resistirá al viento y subirá. Cuál es la cuerda de la cometa de la libertad: la igualdad y la fraternidad. Es decir, la libertad responsable frente a los demás.

"Se han degradado los valores. ¿Cómo puede ser un político imputado un ciudadano modelo?"

- ¿Por qué no interesan las injusticias?

Porque se han degradado los valores. Al declarar que todo es mercancía, que todo es dinero, que el PIB y la cultura son dinero... ¿Qué es la corrupción generalizada? Simplemente que hay hombres en venta y otros dispuestos a comprarlos. ¿Hay mayor degradación que esto? Hoy no se respeta nada: hay altos cargos jactándose de ser imputados y pensando que la gente cree que es un tío grande porque no lo para nadie. ¿Cómo puede ser un político imputado un ciudadano modelo?

- José Saramago decía que el capitalismo nos había adocenado.

Claro, y qué razón tenía. La democracia no es el gobierno del pueblo en ningún sitio. ¿Qué se vota? Lo que nos hacen que votemos. En la infancia, llega un cura y mete en la cabeza dogmas. Eso empieza a condicionar el pensamiento y el pensamiento debe ser libre, más que la libertad de expresión. Si con la libertad de expresión lo que expresa es lo que le dicen que diga, no interesa. Lo que importa es lo que pensamos.

- ¿Necesitamos una revolución más que nunca?

Lo que necesitamos es reeducarnos. Puede que catástrofes como la nuclear induzcan a pensar que lo que estamos haciendo no está bien. Se censura a los jóvenes porque no tienen sentido político. No es que pasen, es que quieren otra cosa. Mire usted, que cambiaremos es seguro. Otro mundo es seguro, la Historia es cambio. Ahora mismo pasamos por un momento que yo llamo de barbarie porque se han degradado todos esos valores que comentamos. Es una etapa de desconcierto hacia otro modelo distinto. Esta cultura capitalista de cinco siglos ha agotado ya sus posibilidades.

- Ya, pero los culpables de la crisis han salido indemnes.

Claro, porque tienen el poder. ¿Qué hace Europa en estos momentos? Nada. No estamos ya en manos de los financieros, sino en las tres o cuatro grandes empresas de valoración de la confianza. ¿Qué han hecho los gobiernos? ¿Han suprimido los paraísos fiscales? ¿Han corregido la conducta de los bancos? ¡Ni hablar! Los bancos que crearon la crisis en 2008 hace tiempo que se han repuesto tranquilamente y anuncian sus beneficios, mientras los parados siguen parados. Se llamen como se llamen, todos los gobiernos actúan obedeciendo a los intereses del capital.

"Cuantas más catástrofes haya, más se desacreditan los que nos conducen a las catástrofes"

- ¿Qué espera de las generaciones más jóvenes?

He vivido la guerra y después de la guerra qué había. La ilusión era el bienestar, la ilusión era el Seiscientos. Pero hoy hay jóvenes con ideales. Que las cosas cambiarán estoy seguro. Cuantas más catástrofes haya, más se desacreditan los que nos conducen a las catástrofes. La gente no reacciona contra los banqueros. Pero el banquero es como el tigre, no es malo, devora porque es tigre. El banquero se forra contra quien sea porque es banquero, pero al banquero lo crea la sociedad, lo ensalza la sociedad que tiene como dios supremo el dinero. No es que sean malos, es que son banqueros todavía habrá que compadecerlos [ríe].

- ¿Por qué los gobiernos están degradando la enseñanza pública?

Porque tienen miedo y hacen concesiones a la Iglesia. Pero a los poderosos, cuantas más concesiones se les hace, más exigen, son insaciables. Fíjese lo que está haciendo Esperanza Aguirre con la enseñanza en la Comunidad de Madrid. Lo esencial de la enseñanza es el profesor y hay que crear profesores, pero claro, para eso se necesitan apoyos a la escuela. Que se recorten los presupuestos de enseñanza es un desastre.

- ¿Cómo ve España después de las próximas elecciones generales?

Me temo que, como siempre, perderá uno de los dos partidos. El PP si tiene la victoria no se la ha ganado. Llevan años pidiendo, pero sin decir cómo hacerlo. El señor Rajoy jamás ha tenido una idea y para una vez que fue al público con un papel apuntado, le hicieron una pregunta cantada y pactada, y no supo qué contestar. Rajoy sería hoy el presidente ideal de Europa, porque entonces Europa no haría absolutamente nada. Me temo que va a ser derrotado el PSOE, pero seguiremos como hasta ahora porque no cambiarán las cosas. El PSOE está haciendo programas de la derecha en asuntos como la educación. Es un gobierno capitalista que depende de los financieros, como el PP. La diferencia es que el PP se regodeará apretando los tornillos de la explotación.

- ¿Cómo es posible que intelectuales como Vargas Llosa defiendan en su discurso del Nobel la existencia de las armas de destrucción masiva?

El intelectual, por definición, está en contra de las autoridades. Entre los economistas hay dos tipos: los que se dedican a hacer más ricos a los ricos y los que pretendemos hacer menos pobres a los pobres. Con los intelectuales literarios pasa lo mismo: los hay que dan la razón al ataque de Irak y los que estamos en contra. Aquello fue in crimen de lesa humanidad que no ha prescrito.

- ¿Tiene claras cuáles son las conclusiones de esta crisis?

Le contestaría con una sola palabra: entropía. Todo lo que nace muere. Cuando nacemos empezamos a morir. Yo llevo 94 años viviendo, es decir, 94 años muriéndome. Es un proceso vital. Todos los imperios anteriores entraron en decadencia. ¿Qué duró el imperio español, cuánto el auge francés, qué queda del imperio británico, cuánto ha durado el imperio norteamericano? Ya se ha acabado: EEUU no domina como en 1945. Tiene un Ejército más fuerte, pero no es el amo del mundo. Ahora tiene en frente a China, Brasil y Rusia.

- ¿Qué perspectivas hay?

El matemático Poincaré decía: "El caos es un orden que no conocemos". Pues ahora estamos en un orden que no conocemos. ¿Y qué perspectivas hay? Pues el próximo orden. ¿Cómo será? No lo sé. Tengo mis ideas, pero no lo sé.

- Maravilloso.

¿El orden?

- No, usted.

El profesor que enseña a decir no

Sabio y prudente como Saramago, Sampedro ha vivido muchas vidas en una sola

P. H. R. - PÚBLICO - 20/03/2011

Siempre a favor de la paz y la justicia, el profesor Sampedro se calienta rápido con las cosas que le calientan: todo lo que ataque a la paz y la justicia. Por eso se entendía tan bien con José Saramago. Como el Nobel portugués, sabio y prudente, vehemente y contenido. Sampedro y Saramago, casi riman. Los sabios nunca desaparecen, como sobreviven las palabras. Mientras sus enseñanzas estén entre nuestras lecciones, "cabal" no desaparecerá del diccionario.

Sampedro está estos días encendido, después de escribir el prólogo de ¡Indignaos! (Destino), para la edición en castellano del vivo panfleto de Stéphane Hessel. Porque hay que educar a decir que no. Como lo decía Raimon en la canción: Diguem, no. "Así acabo el prólogo. Fue una idea de mi mujer [Olga Lucas]. Pueden obligarnos a hacer las cosas, pero no con nuestra conformidad ni con mi entusiasmo. Y si puedo minar el pasadizo, lo minaré; y si puedo explotarlo, lo explotaré".

Un trayecto incansable

José Luis Sampedro es la hoguera blanda a la que uno acude a secar las dudas. Quizá porque tenga respuestas para todo, quizá porque haya vivido varias vidas en una sola. Quizá porque sin sus lecturas uno es un trozo de carne, una flecha sin arco. De Barcelona a Tánger antes de la Guerra Civil; del Ejército republicano al Ejército rebelde; de Santander a Madrid, donde realiza Ciencias Económicas; de subdirector general del Banco Exterior de España a catedrático de la Universidad Complutense de Madrid; de las universidades de Salford y Liverpool a la norteamericana Bryn Mawr College, de la Real Academia Española a presidente honorario no ejecutivo de la empresa Sintratel, de nuevo con José Saramago.

Estar en los márgenes

El largo trayecto del profesor humanista lo resumía en su discurso de ingreso a la Real Academia Española, titulado Desde la frontera, en el que reconoció que sus andanzas intelectuales siempre anduvieron por caminos al margen de los cenáculos de lo oficial: "Quizás esa marginalidad me haya hecho el favor de dar a mi obra por lo menos alguna autenticidad, valor que siempre ambicioné sobre todos". Sampedro es uno de los reflejos que todavía brillan en la tan maltrecha diversidad cultural de nuestros días.

Ha merodeado esta semana el Teatro Bellas Artes de Madrid, para presenciar el estreno de La sonrisa etrusca, bajo la dirección de José Carlos Plaza, con Héctor Alterio y Julieta Serrano como protagonistas. Cuando publicó el libro en 1985 confirmaba el éxito que había logrado con una de las sorpresas literarias de los ochenta: Octubre, octubre, una novela de compleja estructura escrita para la España de la Transición, a pesar de que la llevara trabajando muchos años antes. El autor utilizó el vitalismo de la historia de amor de Lus y Ágata para recuperar la cultura internacional cegada en este país durante la dictadura.

Con el alegato de una vida natural, libre y comprometida por delante, Sampedro ha recuperado en su tercera madurez los gérmenes rebeldes y libertarios que permanecían latentes. Lo que no puede desaparecer.