jueves, 13 de enero de 2011

El Govern Mas comença a manar Catalunya


Algunes de les primeres accions del govern d’Artur Mas són vistes amb esperit crític, malgrat també que hi ha una certa complicitat: la dels primers 100 dies. De totes maneres, varis articulistes habituals de la premsa ja van apuntant maneres de fer, aquí en teniu cinc mostres:        

De momento, mucha continuidad

Antonio Franco periodista - EL PERIÓDICO - 12 de enero del 2011

CiU criticaba al tripartito, pero ahora descubre que Montilla hacía lo único que se podía hacer
    
En Catalunya es momento de ver y esperar, más que de juzgar. Debemos dejar correr los 100 días protocolarios que merecen todos los gobiernos entrantes antes de ser enjuiciados. Además, la crisis económica y social es profunda, y en contra de lo que decían en la campaña electoral quienes han ganado, ni hay fórmulas mágicas para resolverla ni las competencias del Govern catalán son suficientes para zanjarla. Por lo tanto, sería absurdo hablar ya sobre la gestión que hace o hará el nuevo Govern. Sí es posible, en cambio, analizar el trasfondo de las primeras declaraciones de los consellers entrantes, ahora que en vez de intentar atraer votos han de encarar los problemas reales.

De momento, aunque nadie quiera decirlo abiertamente, imagen aparte, el nuevo Ejecutivo destila aroma a bastante continuidad. Los problemas son la crisis, el agujero sanitario y la falta de recursos financieros, y lo que hay por delante son recortes, por un lado, y todo lo que pueda ayudar a enderezar el tejido empresarial, por otro. Es decir, lo que hacían José Montilla y compañía, que trabajaban en esa dirección y en la de intentar paliar al máximo -que no era mucho- los problemas de las víctimas de la destrucción de empleo. Convergència va hacia ahí y sin anunciar grandes novedades. Eso quiere decir, ya a toro pasado, que no estaba tan mal lo que hacía el tripartito, aunque la mala prensa y el viento en contra le impidieron proyectarlo. Hay que resaltarlo, porque CiU contribuyó mucho a ese viento en contra al inyectar a la sociedad catalana una visión catastrofista de las líneas maestras de actuación del Govern anterior. Con ese antecedente, tendríamos que estar ante una Gran Rectificación. Quizá lo será, pero de momento no parece que las cosas vayan a ir por ahí.

Varias decisiones emblemáticas del tripartito de las que se anunció que tendrían marcha atrás están retenidas por un lógico freno de mano. Los bonos para particulares y empresas como recurso financiero, que el tripartito no lanzó por gusto sino por necesidad, fueron considerados una mala solución, pero ahora, muy poco después, Artur Mas no descarta volver a emitirlos. Otro tema: se consideraba absurda la limitación de velocidad, pero pasadas las elecciones nos dicen que probablemente solo se modificará para el horario nocturno, algo que por cierto ya estudiaba Montilla. Y es que hay muy pocas ganas de tener que explicar un repunte de la mortalidad viaria tras el relevo gubernamental. Sigamos: las cámaras en las comisarías también fueron denostadas, pero a la hora de la verdad es poco probable que CiU las quite: los ciudadanos rebajarían sus garantías de ser bien tratados por los Mossos, y los Mossos rebajarían sus garantías de no ser acusados injustamente de malos tratos cuando actúan correctamente… No son cuestiones trascendentes. pero reflejan maneras de hacer política.

Respecto de la situación económica de la Generalitat preveo un plazo de prudencia, especialmente después del mal estilo exhibido por los entrantes al denunciar que el déficit era mayor de lo confesado, cuando después ha trascendido que en el traspaso de poderes el tripartito lo situó en sus niveles reales.

A todos nos alegra el publicitado tijeretazo del 23% de los altos cargos, pero hemos de esperar a ver si eso no comportará una Administración pública peor. Los expertos siempre han dicho que el problema de la Generalitat es de excesiva rigidez y poca eficacia, no de dimensión. Como la reducción supone un ahorro moderado de dinero, expreso mi reserva ante la desaparición de algunas carteras. ¿Funcionan bien las superposiciones de responsabilidad en unas pocas manos? A veces es más operativa la gestión especializada. Aunque lo políticamente correcto sea bendecir una reducción de conselleries, recelo de que algunas materias estratégicas de la política moderna, como la inmigración, el medioambiente, las universidades, o para nosotros el turismo, estén subordinadas a otras materias en carteras demasiado heterogéneas. O que no merezcan atención muy específica los temas de empleo.

En los temas económicos intuyo más continuidad de la que se espera, porque antes de las elecciones ya empezaban a ir un poco mejor las cosas. Cuando el tripartito dejó el poder, Catalunya había dejado prácticamente de crear paro, aquí la mayoría de los nuevos empleos eran reales (no funcionarios y asimilados, como en el resto de España), estaba creciendo de forma apreciable la exportación y repuntaba el número de nuevas empresas. La Generalitat no puede hacer grandes cosas contra esta crisis general, pero Andreu Mas-Colell aplicará probablemente recetas parecidas a las de Antoni Castells para que continúe esa tendencia a mejorar antes que el resto del Estado.

Está claro, sin embargo, que los catalanes querían mayoritariamente un cambio de gestores. Y lo tienen. No gustaba el maridaje antinatural de los socialistas y Esquerra, y por eso ha muerto el tripartito. Pero es muy posible que CiU demuestre indirectamente en esta legislatura que los enfoques generales de gestión no necesitaban grandes rectificaciones, en contra de lo que se decía. Veremos si el tiempo me desmiente.

Confondre la part amb el tot

Joaquim Coll historiador  - EL PERIÓDICO - 12 de gener del 2011      

El comentari estrella, aquests dies, a les portes dels col·legis és la proximitat de la setmana blanca, la desaparició de la qual és de moment l'anunci més rotund del Govern del president Mas en les seves primeres setmanes. Em sembla una decisió encertada, perquè aquesta novetat no estava justificada. O reduïm les llargues vacances escolars de Nadal o eliminem la Setmana Santa. Però les tres coses alhora tenen una cabuda difícil, gairebé sempre en un mateix trimestre. La revisió dels temps festius en l'ensenyament només és possible si s'efectua en el marc d'una reforma global del calendari, que resituï algunes festes religioses d'escassa pràctica social en benefici de la productivitat i de la conciliació familiar. No veure-ho així és creure que l'escola pot viure d'esquena a la resta de la societat. La famosa setmana blanca va néixer, en realitat, com una contrapartida als docents per avançar quatre dies l'inici del curs escolar. Després es va intentar teoritzar-la fent de la necessitat virtut. Ara tornarem més o menys al calendari anterior, incloent la sacrosanta jornada intensiva al juny exigida pels mestres, que va obligar l'anterior conseller, Ernest Maragall, a una inaudita rectificació en plena campanya electoral.

Menys atenció ha suscitat el canvi de nom de la Conselleria d'Educació, dirigida ara per la democristiana Irene Rigau, que torna a dir-se Ensenyament. A alguns els pot semblar una qüestió irrellevant, però no ho és en un moment on s'ha promès sobretot austeritat. I la veritat és que gastar diners per canviar el substantiu d'una conselleria que no ha guanyat ni perdut cap competència no sembla que estigui gaire justificat. A més a més, se suposa que CiU segueix compromesa amb la integritat dels objectius de la Llei d'Educació. El canvi de nom respon a una tossuderia ideològica de la dreta, que insisteix que l'objectiu de l'escola és ensenyar coneixements, teòrics o pràctics, i no tant educar els alumnes en un sentit integral, ja que per a això ja hi ha les famílies. És una veritat a mitges, que cau en l'error de confondre la part amb el tot.

Unos buenos y otros manifiestamente mejorables

FRANCESC VALLS - EL PAÍS - 02/01/2011

El Gobierno, con la supresión de Medio Ambiente, va al revés de Europa; Interior, en cambio, es reacio, como muchos en la UE, a las cámaras en comisarías

Los anhelos de cambio en Cataluña son de tal magnitud que el estado de pecado consustancial al tripartito ha dejado paso al de gracia permanente para el nuevo Gobierno de Artur Mas. Lógicamente, el nuevo Ejecutivo tiene derecho a los 100 días de rigor para ver por dónde respira, pero víctimas del día a día, es inevitable no hacer un somero examen de conciencia y establecer odiosas comparaciones.

Uno de los rasgos del nuevo periodo es el retorno del presidencialismo, aparcado en los años en que ha estado al frente de la Generalitat José Montilla, quien debe sentir sana envidia del diseño de Mas. Presidencia vuelve a asumir lo que el tripartito había centrifugado hacia otras consejerías: retornan a la casa del padre el poder de decisión sobre los medios de comunicación públicos, las relaciones exteriores, la voz única del Gobierno y la supervisión de todas las subvenciones y las contrataciones. Por la vía de la redistribución competencial, Mas tendrá el poder que su mentor y predecesor Jordi Pujol tenía y ejercía de facto, sin apenas dejar margen de maniobra para los teóricos titulares de la cartera en cuestión. En el año 2001, el profesor Jordi Matas entrevistó a 48 de los 55 consejeros que habían formado parte de los Gobiernos de Pujol y uno de cada tres consideraba excesivo el protagonismo del presidente en su propio departamento.

Otras cosas también parecen volver: ahí está la presidencia de las comisiones de traspasos, bilateral y asuntos económicos y fiscales para el líder democristiano Josep Antoni Duran Lleida. Durante el pujolismo ocupó este puesto Miquel Roca. Ni Duran ni Roca cuentan o contaron con cargos en el Gobierno catalán, aunque los dos eran o son hombres fuertes de CiU en el Congreso de los Diputados. Ser jefe de filas de CiU en Madrid es importante, pues supone la canalización del peix al cove, con beneficios de caja -política, claro- para la federación nacionalista y para el Gobierno. Vuelve la confusión de ventanillas, al igual que sucedió con los Gobiernos de Pujol, que no se caracterizó precisamente por su sutileza a la hora de marcar límites entre el partido y el Gobierno. La pasión por la brocha gorda se impone sobre el gusto por el matiz.

Donde sí cambian las cosas respecto al pujolismo es en Medio Ambiente. Al contrario que Pujol, Mas ha troceado la cartera en dos departamentos -Política Territorial y Agricultura- lo que inquieta a las organizaciones ecologistas. El 90% de los países de Europa tienen ministerio específico y no sería bueno que un Gobierno transversal y de centro derecha acabara en el desarrollismo y haciendo propia la consigna leninista de "electrificación y soviets". Y si en Medio Ambiente vamos al revés de Europa, en Interior vamos a ponernos a la hora de Europa o por lo menos de España. El consejero Felip Puig va a "revisar la utilidad" de las cámaras en las comisarías de los Mossos. Ni la Guardia Civil ni el Cuerpo Nacional de Policía cuentan con estos instrumentos en sus dependencias. Sí lo tiene la Ertzaintza y fue, por cierto, el Partido Nacionalista Vasco el que tomó la decisión. Puig deberá ver la utilidad y, sobre todo, a quién pretendemos parecernos.

Del programa electoral de CiU -corto en promesas por realista, aseguran- se mantiene la supresión del impuesto de sucesiones y, en cambio, cae la creación de un departamento específico de Universidades. Los rectores que se sublevaron contra el republicano Josep Huguet y la secretaría de Universidades ahora ya no consideran necesario tener departamento propio.

Ahora todo ha cambiado. Un gran activo del nuevo Ejecutivo es, sin duda, la transversalidad. El fichaje de oro es Ferran Mascarell, un ex socialista con carnet, al que las calabazas y la indecisión de la dirección llevaron a la otra orilla, a un Gobierno de CiU. La actuación de Mas ha sido inteligente. Mascarell es en Cataluña, probablemente, quien más conoce el funcionamiento de las industrias culturales. Al otro lado de esta inmensa transversalidad se encuentra Pilar Fernández Bozal, consejera de Justicia. En su anterior actividad como abogada del Estado, recurrió concienzudamente contra el referéndum independentista de Arenys de Munt. También, aunque es menos conocida esta faceta, Fernández Bozal mantuvo una notoria falta de voluntad de coordinación con las Administraciones para abordar conjuntamente el caso Palau. Hay, pues, consejeros muy buenos, otros buenos y otros manifiestamente mejorables. Hay promesas programáticas de obligado cumplimiento y otras de prescindible ejecución. Y solo llevamos cinco días de nuevo Gobierno. Veremos qué sucede en los 95 siguientes.

La familia en la política catalana

JOAN SUBIRATS - EL PAÍS - 09/01/2011

Corremos el peligro de recuperar un concepto singular e ideológico de familia tradicional cada vez menos frecuente

Ha vuelto la familia a la política catalana. No es que hubiera desparecido, pero en los últimos años no ha tenido el relieve que ahora se le quiere dar. La estructuración del nuevo Gobierno en el ámbito de las políticas sociales lo pone de manifiesto. Se ha cambiado ciudadanía por familia en el propio rótulo frontal del departamento, y una de las secretarías del mismo ha pasado de denominarse Secretaría de Políticas Familiares y Ciudadanía a un escueto Secretaría de Familia. También en el recuperado Departamento de Enseñanza se ha cambiado el nombre de la Dirección General de Atención a la Comunidad Educativa, para marcarla con la prioridad de atención a "la familia y la comunidad educativa". Cualquier estudio serio sobre políticas sociales en general y educativas en especial señala la importancia que tiene la esfera familiar en los procesos de socialización, salud, inclusión social o capacidad formativa. Y ello es más relevante aún en los países de la Europa del sur y en buena parte de los países de donde proceden los inmigrantes que han hecho recuperar nuestros frágiles índices de natalidad. Desde este punto de vista, nada que decir. El problema, entiendo, surge cuando tratamos de concretar a qué nos referimos cuando hablamos de familia, y más si manejamos ese concepto en singular, como si habláramos de un único modelo de convivencia familiar.

Los datos que se manejan sobre la situación de las familias en Cataluña en sitios tan serios como el Idescat, el Centro de Estudios Demográficos, el CIIMU o en el mismo Plan Estratégico de Servicios Sociales 2010-13 de la Generalitat, apuntan a una gran diversificación en la estructura familiar. A ello han contribuido la caída y el retraso de la natalidad y de la nupcialidad, el gran aumento de madres solteras, la inmigración, el incremento de la cohabitación como alternativa al matrimonio convencional, el crecimiento de los divorcios y separaciones e incluso el alargamiento de la esperanza de vida con muchas más personas mayores viviendo solas. Como pasa en el resto de Europa, en Cataluña cada vez hay menos gente en un mismo hogar. De casi cuatro personas como media en 1970 se ha pasado a poco más de dos y media en 2007. Si en 1981 las personas que vivían solas representaban el 10% de la población, hoy esa cifra es más del doble.

La encuesta demográfica de 2007 nos muestra un aumento significativo del pluralismo en los tipos de hogar y en las formas de convivencia familiar. En Cataluña, por otra parte, hay alrededor de un 10% de familias monoparentales, lejos del 16% de Francia o de cifras mucho mayores en el centro y norte de Europa. Pero todo apunta a que esa cifra crecerá. En un reportaje reciente, el rotativo francés Le Monde apuntaba que una de cada tres familias monoparentales estaba por debajo del umbral de la pobreza, tras ver afectada gravemente su economía después de la separación. Y en cualquier caso, la falta de adecuación de los dispositivos de apoyo a la heterogeneidad de situaciones aparecía como evidente. Como decía una de las madres consultadas por el periódico, "la sociedad y la Administración actuales no están adaptadas a las familias de hoy día".

Lo cierto es que todo apunta a una clara individualización y diversificación de los proyectos vitales, con todo lo que ello conlleva. Desde posiciones tradicionales de izquierda se tuvo mucho recelo a la institución familiar en su versión tradicional y se reivindicaba un reconocimiento de opciones de convivencia distintas que antaño eran minoritarias. Y ello impidió entender la evidente carga positiva que conllevan esos diversos y heterogéneos, pero fundamentales e insustituibles, espacios primarios de socialización y convivencia Ahora, corremos el peligro inverso. Tratar de recuperar un concepto singular e ideológico de familia tradicional que resulta cada vez menos frecuente. Una visión tradicional de la vida que contrasta con la creciente diversidad de modelos de convivencia, con la heterogeneidad de la concepción familiar de los recién llegados, con la gran pluralidad de los ciclos de vida.

Errores de Mas

Jordi Matas Dalmases catedrático de Ciencia Política de la UB - EL PAÍS - 12/01/2011

Designar a Mascarell es una provocación al 'fair play' político y una incitación al transfuguismo

Un presidente de Gobierno debe tener las ideas muy claras sobre la definición del buen gobierno, sobre todo si, como Artur Mas, su trayectoria política es sólida, su preparación para la presidencia es larga y su victoria está anunciada con mucha anterioridad. En un momento de cambio político, la configuración del nuevo Ejecutivo de Cataluña debería ser políticamente muy pedagógica y no estar negativamente condicionada por el vaivén de la campaña electoral. Sin embargo, se han cometido errores sobre los valores, la estructura, las personas y el llamado sottogoverno.

Mas se equivoca al considerar que la presencia de consejeros independientes (o, mejor dicho, no afiliados) es un valor del nuevo Gobierno, puesto que ello significa ir a remolque de una opinión pública que tiene mala imagen de la política. Tampoco debería encubrir que el nuevo Gobierno es, en toda regla, un Gobierno de coalición, y la crítica al tripartito no debería haber comportado un menosprecio genérico a los Gobiernos de coalición, ya que es la forma de gobernar más frecuente en los países más democráticos.

En el diseño de la estructura gubernamental el presidente Mas tampoco ha sido capaz de aunar la racionalidad política y la racionalidad administrativa. La promesa política de suprimir tres departamentos ha dificultado la lógica administrativa de una división sectorial coherente en aras de una eficaz y eficiente prestación de servicios públicos. Suprimir el Departamento de Medio Ambiente cuando las políticas medioambientales son muy transversales y tienen unos efectos evidentes para el bienestar de las personas es un error político que ratifica que cuando CiU creó este departamento en 1991 lo hizo únicamente para acallar las protestas sobre la gestión de residuos. No crear un Departamento de Universidades después de comprometerse a ello, hacer que dependa de Economía y que además el término universidades desaparezca hasta de la nomenclatura departamental no tiene ninguna lógica política ni administrativa (solo personal). Crear una vicepresidencia del Gobierno después de mostrarse duramente contrario a ella hace poco tiempo significa reconocer su utilidad en los Gobiernos de coalición y la fuerza de Unió en la negociación sobre la distribución del poder.

Nombrar consejeros a tres personas independientes sin experiencia política es un grave error. La actividad de un consejero es esencialmente política, se desarrolla en un ámbito eminentemente político y tiene unas repercusiones políticas de primer orden. Y si añadimos una coyuntura de profunda crisis poliédrica, el papel de la política debería tener mayor reconocimiento. Sobre las personas también podemos señalar, por distintas razones, las consecuencias negativas de dos nombramientos. Designar a Ferran Mascarell, de un perfil político excelente, es una provocación al fair play político e incluso puede interpretarse como una incitación al transfuguismo (aunque seguramente estamos más ante un ejercicio de escapismo político). Reconocer, en plena crisis económica, que el nuevo titular de Economía es el segundo suplente en las preferencias de Mas para ocupar el cargo (aunque el perfil de Mas-Colell quizás sea el más idóneo de los tres) demuestra una debilidad persuasiva y poca habilidad en la política de comunicación.

En cuanto a los primeros nombramientos del sottogoverno, los criterios puramente políticos parece que están compensando la aparente independencia de algunos consejeros, pero se está cometiendo otro error que contradice el abecé del buen funcionamiento de los Gobiernos de coalición. Así, reconocer y aplicar como criterio habitual de distribución de altos cargos departamentales que en consejerías lideradas por Convergència haya personas vinculadas a Unió y viceversa significa convertir la lottizzazione entre CDC y UDC en un fomento de la marginalidad y del espionaje político intradepartamentales. Finalmente, el acertado recorte anunciado de casi una cuarta parte de los altos cargos no puede convertirse en un ejercicio de malabarismo aritmético ni en un nuevo sometimiento de las racionalidades política y administrativa a simples promesas electorales.

miércoles, 12 de enero de 2011

Estem abordant un dels processos de modernització econòmica més importants de tot el període democràtic

Així s'ha expressat el president del Govern, Rodríguez Zapatero, en la presentació de l'Informe Econòmic de la Presidència del Govern 2010


El president del Govern espanyol, José Luis Rodríguez Zapatero, ha presentat el Informe Econòmic 2010 que cada any explica per fer una valoració de l'economia espanyola. Zapatero ha advertit que amb consens o sense tirarà endavant totes les reformes que ja ha engegat perquè l'economia les necessita per complir amb els objectius marcats. Uns objectius que bàsicament són: augmentar el creixement econòmic i reduir el dèficit públic. Així, Zapatero ha assegurat que amb les reformes hi haurà un creixement d'entre el 2% i el 2,5% del 20011 i el 2015, mentre que el dèficit públic és del 9,2% del PIB en el 2010 però es reduirà fins al 6% en aquest any, segons el president espanyol.

"Continuarem completant les reformes en marxa, les del mercat laboral, financer, la negociació col·lectiva i les pensions", ha sentenciat Zapatero, tot i que no hi hagi consens perquè és pitjor la falta de reformes que "l'absència de consensos amplis per forjar-les i aplicar-les". En plenes negociacions amb els sindicats encallades per l'endarreriment de la jubilació, Zapatero llença aquest avís i justifica que és "imprescindible" que la població treballi fins al 67 anys. El president de l'Executiu espanyol ha explicat que "per raons demogràfiques" cal que s'endarrereixi l'edat de jubilació, tot i que es farà de forma "gradual, progressiva i flexible". Com a exemple, Zapatero ha explicat que ara hi ha quatre persones en edat de treballar per cada pensionista, però que al 2050 només hi haurà una persona i mitjà per cada pensionista.

També és destacable la petició del president espanyol als bancs i caixes perquè millorin el seu capital i així acabar amb els dubtes que existeixen sobre l'economia espanyola. En aquest tema, Zapatero ha declarat que "malgrat la solidesa general de les nostres entitats de crèdit", segueixen existint aquests dubtes "sobre la seva vulnerabilitat davant una evolució adversa de l'economia i de les conseqüències de la crisi del mercat immobiliari".

- Un assenyada opinió:

Gobernar también es explicar

Joan Tapia periodista - EL PERIÓDICO -12 de enero del 2011  

Zapatero pasó de profeta del optimismo a cirujano del gasto social sin explicarse 

Hace un año -a finales de enero del 2010- un informe de la vicepresidenta Elena Salgado decía que España debía ajustar su gasto a una etapa de menores ingresos. Y que ello forzaba una reforma de las pensiones. Por la crisis y porque la mayor esperanza de vida obligaba a que, para cobrar pensiones similares, hubiera que trabajar mas. Por eso la edad de jubilación debía pasar de 65 a 67 años. Hubo un gran escándalo y el Gobierno rectificó en un documento enviado a Bruselas.

Después vino la crisis griega, y en mayo, José Luis Rodríguez Zapatero fue al Congreso a proponer un plan de austeridad: recorte del gasto, congelación de pensiones -excepto las mínimas- para el 2011, rebaja salarial a los funcionarios, reforma laboral y de pensiones. Todo duro pero inevitable para que siguiera el Estado del bienestar. Para que España se siguiera endeudando al asumir un nivel de gasto superior -provisionalmente- al de ingresos. La crisis ha conllevado un cambio brutal de expectativas en todo el mundo, y más en España, país que vio aumentar de forma espectacular su nivel de vida y que ahora debe podar su gasto para evitar el naufragio.

Es inevitable. España lo puede hacer ella misma o se lo impondrán los grandes de la zona euro desde Bruselas o Berlín. O expulsarán a España -y a otros países- de la zona euro, lo que generaría gran inestabilidad económica y social.

Pero el Gobierno no lo explicó. Operaba correctamente, y con el visto bueno parlamentario, pero con miedo a comunicarlo. El resultado ha sido una gran caída de la popularidad del presidente y un desplome de la intención de voto socialista.

Es lógico. Nadie aplaude ni recortes ni menores expectativas. Pero el Gobierno que adopta esas medidas tiene el deber de explicarlas. A fondo y cuantas veces sea conveniente. Es algo que Zapatero olvidó. Pasó de profeta del optimismo total a cirujano del gasto social. Sin explicarse.

Ahora rectifica. Al empezar el 2011, el presidente ha decidido contar -no solo a las Cortes y a los círculos dirigentes, sino también a los ciudadanos- las razones del ajuste. No son sacrificios voluntarios sino esfuerzos obligados. Por eso es bueno que el lunes fuera a Antena 3 (¡por fin!) a explicar la inevitabilidad de alargar la edad de jubilación. Quizá no le sirva para recuperar credibilidad o expectativas electorales. Pero es esencial en una democracia explicar las decisiones que se toman y sus razones.

Aplicar la política económica correcta, aunque sea impopular, y no explicar los porqués es irracional: el Gobierno asume el coste de la impopularidad y renuncia a cualquier beneficio pedagógico. Zapatero, con 11 meses de retraso, rectifica. Quizá le sirva de poco, pero no lo hizo mal. Gobernar también es explicar.

- Una molt bon resum: amb contingut polític, de l'Informe Econòmic de la Presidència del Govern 2010.

Zapatero: reformes i més liberalització

Editorial de EL PERIÓDICO - 12 de gener del 2011    

El president del Govern va fer ahir un repàs del que va ser el 2010 i va presentar detingudament els seus plans per al 2011, que se centren en reformes profundes en el teixit productiu i en la despesa pública. L'aspecte més destacable del discurs és el contrast entre el seu to liberal i enèrgic i l'actualitat política de tertúlies i cenacles, tan centrada en si es presentarà a les eleccions. José Luis Rodríguez Zapatero va parlar com qui no té en compte el cost electoral de les seves decisions.

No va oblidar, això sí, justificar la seva política de despesa per ajudar a l'activitat, que era el que tant l'OCDE com l'FMI recolzaven fa menys d'un any. Si ara Espanya té un deute públic del 62%, va dir, és perquè llavors era la recepta de consens contra la crisi. A més d'aquest missatge als ortodoxos de la dreta, en va enviar un altre a l'esquerra que li reclama menys retallades i més lluita contra el frau: el 2010 les inspeccions fiscals van recaptar el rècord de 10.000 milions, l'1% del PIB.

L'informe sobre la situació econòmica es va centrar, no obstant, en les reformes, tant la financera com la del sistema de pensions i la del mercat laboral, totes tres en marxa. Zapatero vol fer-les per consens, però si no ho aconsegueix les aplicarà igualment. Des del seu punt de vista, tan important com augmentar les facilitats per reduir plantilles és la negociació col·lectiva, que està antiquada; i va recolzar la seva afirmació recordant que el 2009, mentre es destruïen 1,2 milions de llocs de treball, els sous pujaven el 3,2%, però l'IPC queia el 0,3%.

Juntament amb les reformes, també va anunciar mesures per fer més eficient l'economia, com certa liberalització dels serveis professionals. En aquesta línia s'ha d'emmarcar el seu desig de coordinar amb les autonomies els horaris comercials i la reducció de les activitats que requereixen llicències municipals. La resposta del Govern, que veu en aquesta iniciativa la intenció d'ampliar horaris, va ser immediata. Tant CiU com els dos tripartits han desenvolupat una regulació proteccionista del petit comerç. A Catalunya es manté la regulació comercial i només tenen llibertat total d'horaris certs comerços amb menys de 150 metres quadrats, mentre que en altres comunitats, com Madrid, és per a tot tipus de botigues.

- Els dos principals diaris econòmics espanyols han saludat amb un cert entusiasme aquest Informe Econòmic de la Presidència del Govern 2010:

Zapatero redobla su apuesta reformadora

Editorial de CINCO DÍAS - 12/01/2011

Zapatero apremia a las cajas a sanearse para ganar crédito en los mercados

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, reiteró ayer delante de un nutrido grupo de empresarios españoles de primera fila -pero también de los máximos directivos en España de la banca de inversión internacional- que cumplirá con sus compromisos de ajuste fiscal y aprobará a tiempo todas las reformas anunciadas y algunas nuevas que desveló ayer. Y remarcó que aunque busca los acuerdos, no cederá a las presiones de los afectados por los cambios normativos. Un mensaje adecuado a un auditorio empresarial ansioso por tener la certeza de que se aprobarán en breve las reformas económicas prometidas y en los términos anunciados. No obstante, cabe recordar que los mayores beneficiados de estas modificaciones económicas serán los más de cuatro millones de trabajadores sin empleo cuya esperanza radica en un modelo productivo más flexible que acelere el crecimiento, garantizando con ello la generación de suficientes puestos de trabajo.

Pero el presidente también habló ayer para unos mercados que continúan percibiendo España como un riesgo financiero potencial. Dijo lo que necesitan oír y lo hizo en tono tajante al afirmar que se alcanzó en 2010 con holgura el objetivo de reducir el déficit al 9,3% y, mucho más importante, advirtió de que hará lo necesario para situarlo en el 6% este año. El aviso parece dirigido directamente a las comunidades autónomas y a los grandes ayuntamientos que deberían tomar buena nota. No en vano, las incertidumbres de los inversores internacionales, y las preocupaciones de muchos españoles, empiezan a focalizarse en estas Administraciones. Corresponde al presidente Zapatero demostrar dentro y fuera de las fronteras que todo el espectro público se atendrá escrupulosamente a los planes de austeridad.

Incluido su propio Gobierno, ya que los Presupuestos Generales del Estado para este año están basados en unos ingresos fiscales ligados a un crecimiento del 1,3% del PIB. Algo improbable, como han expresado numerosos organismos internacionales y analistas españoles que lo rebajan a una escala del 0,5% al 1%. De ser así, parece evidente la necesidad de un plan B con nuevos recortes del gasto -preferiblemente- o incrementos fiscales. Sea como fuere, el año 2011 debe cerrar por debajo de un déficit del 6% por el bien de la credibilidad internacional, pero también por la salud de las finanzas públicas. Con este fin, es afortunada la firmeza expresada ayer por Zapatero, especialmente en año electoral.

Pero el ajuste fiscal no fue el único guiño a unos mercados a los que no acaba de convencer la reforma financiera de las cajas, el otro gran baldón que pesa sobre la confianza en la marca España. Los nuevos SIP deben afrontar, probablemente este mes, la prueba de fuego de solicitar a esos mercados desconfiados los fondos para capitalizarse y cumplir con Basilea III. Zapatero recordó que sigue vigente el apoyo del Gobierno a estas entidades a través del FROB, pero les exigió transparencia extrema. Es preciso que se clarifique de una vez por todas la magnitud de la exposición española a posibles créditos fallidos ligados al sector inmobiliario, por malos que sean. Sanear después los balances es un reto indispensable para recuperar la credibilidad cercenada.

El tercer gran compromiso que adquirió ayer el presidente del Gobierno ante su audiencia empresarial fue el cumplimiento de los plazos de las reformas pendientes. Sin ellas no habrá empleo, por mucho que moleste a los sindicatos, y tampoco confianza internacional. Zapatero se centró en los aspectos laborales citando los flecos de la reforma laboral -agencias de colocación privada y ERE-; la simplificación de la negociación colectiva y la reestructuración de las políticas activas de empleo para enfocarlas hacia una formación adecuada a los nuevos nichos de empleo. El Gobierno tiene la posibilidad de enmendar así las deficiencias de una reforma malograda. Error que no debe cometer con las pensiones, cuya aprobación es urgente para la salud estratégica de las finanzas públicas, así como para devolver la confianza en el retiro de las generaciones que ahora cotizan. Solo falta que la convicción que Zapatero puso ayer en su discurso no se evapore con dilaciones del calendario ni en la letra de las normas. España no puede permitirse nuevas esperas

Realismo y reformas aun sin consenso

Editorial de EXPANSIÓN -12.01.2011

Cabe esperar que a Zapatero no le tiemble el pulso para emprender las reformas aunque no logre un acuerdo con los sindicatos

Hay que pensar que la proximidad a los empresarios le sienta bien a Zapatero. Fue a raíz de la reunión en Moncloa el pasado noviembre con un nutrido grupo de ellos cuando el presidente anunció una batería de medidas bien orientadas en favor de la liberalización económica, de las privatizaciones y de la disminución de la intervención del Estado.

Y ayer, en su tradicional balance económico anual, también en Moncloa y ante una cualificada representación empresarial, Zapatero avanzó por la senda de un realismo más convincente que el inverosímil optimismo que le ha caracterizado durante los peores momentos de la crisis.

El presidente manifestó un compromiso aparentemente firme con las reformas económicas y con la austeridad en la ejecución presupuestaria. Se esforzó por escenificar su convicción en que sólo así la economía española podrá salir del hoyo, aunque a nadie se le oculta la presión sobrevenida tras los problemas de deuda que están arreciando en Portugal, y que no son inocuos para la economía española, sobre la que no se disipan las dudas en los mercados ante la necesidad de un eventual rescate.

Puso especial énfasis en recalcar que la austeridad y la máxima transparencia serán pautas de actuación de las administraciones “ya para siempre” y subrayó su determinación, “clara e inequívoca”, de corregir cualquier desviación fiscal en cuanto se detecte. También reiteró su empeño en seguir avanzando en las reformas económicas en los próximos meses, y en particular citó la culminación de la reestructuración de las cajas, las pensiones, la negociación colectiva, los servicios profesionales y los horarios comerciales, un asunto este último tabú para muchas autonomías, entre ellas Cataluña.

Lo que está por ver es si con las reformas en marcha y las pendientes es posible lograr el objetivo de crecer de media anual un 2,5% hasta 2015. Ése, junto con la consiguiente creación de empleo, es el auténtico talón de Aquiles de la economía española, pues si bien los niveles de deuda pública no son descomunalmente elevados, como en otros países con dificultades, lo que realmente inquieta a los mercados es el riesgo a un largo horizonte de estancamiento económico que impida generar un volumen suficiente de ingresos.

Zapatero insistió en que estamos ante una tarea ardua que llevará tiempo, y en su apreciación de que otros países como Alemania, que ya emprendieron reformas a comienzos de la década, están volviendo más rápidamente a la senda de un crecimiento vigoroso queda implícito el tiempo tan precioso que se ha perdido en España desde mucho antes de que aflorara la crisis para emprender la necesaria modernización de las estructuras productivas del país.

El obsoleto modelo de negociación colectiva, invariado en los últimos treinta años, es un buen ejemplo de ello, y la causa de que en España, como en ningún otro país, los ajustes laborales cuando vienen las dificultades se hagan destruyendo empleo.

La rigidez actual es la que da lugar a paradojas, como las que ayer recordó el presidente, de que en el mismo año en el que se destruye más de un millón de empleos y la inflación se encuentra en tasas negativas, la remuneración por asalariado aumente un 3,2%. Un sinsentido. De ahí la urgencia de abordar una reforma de los convenios a la que seguro los sindicatos, que perderán privilegios, se resistirán como gato panza arriba, como lo vienen haciendo con las pensiones.

Sobre este aspecto, resulta un tanto sospechoso el repentino giro del dirigente de CCOO, Fernández Toxo, al sugerir que la proximidad electoral de las municipales de mayo facilitará la consecución de un acuerdo en las pensiones, dando a entender que el Gobierno suavizará su postura para evitar conflictos sociales. Más vale que no sea así, pues no sirve cualquier acuerdo y menos uno descafeinado. Los mercados internacionales no entienden de calendarios electorales.

Sólo cabe esperar, pues, que a Zapatero no le tiemble el pulso para, como ayer se comprometió ante los empresarios, llevar a cabo unas reformas que son imprescindibles aunque no logre finalmente el consenso con los agentes sociales y asumir los consiguientes costes de impopularidad.

Los consensos siempre son deseables, y en particular el concurso del PP, pero como el mismo Zapatero admitió, la falta de reformas es mucho peor que la ausencia de consensos amplios para fraguarlas y aplicarlas. De momento, el discurso de ayer resulta alentador.

Haití, un any després del terratrèmol que va assolar el país caribeny, els haitians encara esperen les ajudes que no acaben d'arribar


La vinyeta d’avui de Forgues, que ens ha estat recordant durant tot l'any, que no ens oblidem de Haití, en el diari EL PAÍS

Aquest dimecres fa tot just un any, la terra va tremolar a Haití. El terratrèmol, el més important del petit i empobrit país caribeny en els darrers 200 anys, va provocar la mort de més de 250.000 persones, ve deixar-ne ferides més de 300.000 i va causar el desplaçament forçós de més d’un milió de persones. L'impacte de la notícia va provocar una reacció unànime però descoordinada de la comunitat internacional, que amb el pas del temps ha anat variant el focus d'interès cap a altres qüestions. Ara, els supervivents de la catàstrofe critiquen la lenta recuperació del país, la falta d'implicació dels actors institucionals i les promeses incomplides dels diversos organismes que han compromès multimilionàries ajudes econòmiques que no acaben d'arribar.

El 12 de gener de 2010, les terres d'Haití van retorçar-se sobre elles mateixes en un sisme que va superar els set graus en l'escala de Richter. El terratrèmol va destruir més de 100.000 llars i la major part dels edificis públics i les infraestructures del país, i especialment de la capital, Port-au-Prince, molt propera a l'epicentre del tremolor. Les pèrdues humanes van ser enormes, amb més de 250.000 vides perdudes, tants o més ferits i més d'un milió de desplaçats, la meitat dels quals són nens.

En l'àmbit material, el panorama també era devastador: en un país amb un PIB inferior als 9.000 milions d'euros, el sisme va causar unes pèrdues econòmiques per valor de gairebé 6.000 milions, amb l'agreujant que el 80% dels haitians ja vivia per sota del llindar de la pobresa abans del terratrèmol.

Treure les runes, reconstruir les infraestructures i el sanejament, dotar la població d’aigua potable i assegurar l'escolarització dels més petits es van convertir en les prioritats de l'ajuda exterior. La conferència de donants, que es va celebrar al març a Nova York, va comprometre gairebé 4.000 milions de dòlars d'ajuda a Haití, la majoria d'ells provinents dels EUA i de la UE. Però a mesura que passava el temps, els haitians observaven amb astorament com l'ajuda trigava molt a arribar i com els responsables sobre el terreny, del mateix govern haitià i de l'ONU, no mostraven coordinació a l'hora d'actuar. A l'octubre, a més, un brot de còlera va començar a estendre's pel territori a causa de la manca d'accés a l'aigua potable. Segons dades recents de l'OMS, aquesta epidèmia ja s'ha cobrat més de 3.600 vides i n'ha afectat més de 170.000. Per acabar-ho d'adobar, al novembre l'huracà Tomàs va assotar la costa de l'illa i va afectar els departaments del sud-oest. Pocs dies després, el país va celebrar les eleccions més estranyes de la seva curta història, uns comicis qüestionats per la ciutadania i per la comunitat internacional, envoltats de nombroses irregularitats i que han submergit el debilitat estat caribeny en una crisi política sense precedents.

¿Per què no comença la reconstrucció d'Haití?

LOURDES BENAVIDES departament d’estudis d’Intermón Oxfam - EL PERIÓDICO -12 de gener del 2011

Ha passat un any des del terratrèmol. A Haití van perdre la vida més de 230.000 persones i van resultar ferides al voltant de 300.000. Després d’un any, més d’un milió de persones segueixen vivint en condicions molt precàries en camps de desplaçats improvisats. Al colossal impacte del terratrèmol s’hi van sumar greus inundacions durant el període de pluges i una epidèmia de còlera.       

Fins ara, la resposta ha vingut dels mateixos haitians i de les organitzacions humanitàries i els donants en una generosíssima operació que ha consistit a assistir i protegir les víctimes del terratrèmol. Aquesta ajuda ha permès cobrir les necessitats de milions de persones i salvar incomptables vides, en condicions difícils. Un any després, moltes organitzacions fan balanç i totes concorden en un punt: aquesta resposta és insuficient i no és sostenible en el temps. Els haitians segueixen esperant poder construir un futur i no sempre són escoltats.

En una enquesta realitzada per Oxfam al març a 1.700 haitians, la majoria destacava la vivenda i la recuperació econòmica com les seves necessitats primeres. ¿Quins són els frens? ¿Per què Haití no avança en la via de la reconstrucció?

En primer lloc, el que ha passat no és una mera successió de desgràcies casuals. Les dictadures, la violència instrumentalitzada políticament, les minvants possibilitats de produir al camp amb una distribució injusta de la terra i els actius, un règim comercial imposat des de fora que va estrangular l’agricultura de l’illa i la va portar a la dependència alimentària i a una exagerada desforestació, la pobresa endèmica i l’absència d’accés a aigua potable, sanejament o sanitat. Tots aquests factors van ser una combinació del mal fer de governants i de grups de poder domèstics, i de la recerca de l’interès propi de potències que, com els Estats Units o França, van veure a Haití una oportunitat per al seu propi enriquiment i no per promoure el benestar dels haitians.

Fragilitat de l’Estat

En segon lloc, l’estat haitià, que ja era fràgil, va ser una altra víctima més del terratrèmol. Darrere de desconcertants xifres de destrucció física, es percep la descapitalització d’un Estat, afectat també per les pèrdues humanes. La desaparició de registres aguditza la ineficàcia i la crisi de governabilitat. Si a això hi sumem finalment l’agitació política generada per unes eleccions celebrades al novembre amb poques garanties, i que està generant un gran buit polític, els desafiaments semblen insuperables. I Haití necessita al més aviat possible el lideratge d’un Govern sobirà.

En tercer i últim lloc, de la generositat inicial dels donants es va passar a un llarg període d’apatia. Els governs que van prometre milers de milions d’euros després del terratrèmol han de complir les seves promeses, perquè el nivell de desemborsament amb prou feines ha superat el 40% dels fons compromesos per a l’any 2010. La Comissió Interina de Reconstrucció d’Haití, fundada al mes d’abril per liderar i coordinar la reconstrucció, havia d’accelerar el seu inici i havia de recolzar el Govern haitià, però la veritat és que nou mesos després de la seva creació (amb el lideratge de Bill Clinton i el primer ministre haitià, Jean-Max Bellerive) encara no ha complert el seu mandat.

Un Govern legítim, amb el suport dels donants i les organitzacions socials, ha de prendre decisions urgents per crear llocs de treball, retirar runa i reassentar els desplaçats en terrenys públics. Els donants s’han de coordinar en el si de la comissió interina, han de complir les seves promeses a llarg termini i enfortir les institucions públiques. Només així es pot deixar enrere l’ajuda humanitària. Ni una «república d’oenagés», ni un Govern «a l’ombra» compost pels donants i per les institucions financeres internacionals podran oferir solucions sostenibles al poble haitià.

'La fe y la dignidad de mi gente son encomiables'

Dice la escritora haitiana Edwige Danticat

Carlos Fresneda - EL MUNDO - 12/01/2011

Edwige Danticat se vale de sus libros para reparar el orgullo de su país

Un año y un día. Es el tiempo que necesitan las almas para emerger de los ríos y de los arroyos y 'renacer' como espíritus, según los ritos del vudú. A ese clavo ardiendo se aferra Edwige Danticat (Puerto Príncipe, 1969), la escritora por excelencia de la diáspora haitiana, autora de 'Palabra, ojos, memoria' y 'Hermano, estoy muriendo'. Desde hace un año, confiesa vivir un pulso hiriente e irreconciliable "entre la esperanza y la desesperación".

"Hay gente que todavía espera ese momento de Ave Fénix, en que la sociedad haitiana pueda resurgir de sus cenizas", confiesa la autora en entrevista telefónica con EL MUNDO. "Y hay gente que se pregunta qué más nos puede pasar".

"La paciencia de los haitianos tiene un límite", advierte. "En todos estos meses ha habido muy pocos avances; la gente no ha visto ese gran movimiento que puede impulsar las cosas y ayudar a imaginar un cambio en sus vidas. Hay un millón de personas viviendo en la calle: no se puede aguantar mucho más".

A los 12 años, arrastrando el peso de las dictaduras de los Duvalier, Danticat siguió el destino de tantas familias haitianas: "Huir a la menor oportunidad". Sus padres dieron el salto primero y dejaron a la niña al cuidado de sus abuelas y sus tías de Brooklyn, que le inculcaron la riquísima tradición oral del criollo haitiano. A los 25 años publicó su primera novela, 'Palabras, ojos, memoria', tocada poco después por la varita mágica de Oprah, que la convirtió en un éxito de ventas. Su trayectoria tocó la cima en el 2008 con el Premio Nacional de la Crítica (National Book Award) por su colección de ensayos 'Hermano, estoy muriendo'. Ahora, a tiempo para el primer aniversario de la tragedia, vuelve como autora ('Creando peligrosamente') y editora ('Haiti Noir').

Porque Haití no desaparece de su cabeza: "Mi prima me solía decir: 'No llores, así es la vida...'. Creo que la gente en Haití ha sufrido tanto, ha pasado por tantas penurias en su infancia, que de alguna maneras están vacunados contra el sufrimiento. La resistencia de los haitianos tiene su raíz en la Historia. Fuimos la primera república independiente negra de nuestro hemisferio, pero los países vecinos no la reconocieron. Francia impuso su deuda y los americanos, su presencia. Ese miedo está muy arraigado en la gente: si nos portamos mal, nos invadirán los americanos... Los hatianos, por naturaleza, desconfían del Gobierno. Por si quedaba alguna duda, las limitaciones de nuestros políticos han quedado a la vista tras el terremoto. Pese a la ayuda internacional prometida, la gente sabe que no harán nada por ayudarles. La actitud es la de seguir tirando y montar todos los días el tenderete... La fe y la dignidad de mi gente son realmente encomiables: basta con mirarle a los ojos para entender por lo que han pasado y lo que están sufriendo, aunque se lo callen".

- Dos articles d’opinió més que recorden el fet i expliquen els compromisos i les accions de Catalunya i Espanya:

Haití, un any després

Josep M. Vilalta secretari executiu de l’Associació Catalana d’Universitats Públiques - AVUI - 12/01/11

Haití necessita un programa de reconstrucció i viabilitat coordinat a nivell internacional, i que atengui la ‘quàdruple E': estabilitat, economia, educació i estat”

Aquests dies celebrem un trist aniversari. Fa tot just un any un terrible terratrèmol sacsejava Haití, afectant sobretot la seva capital, Port-au-Prince, i produint més de 220.000 morts, més de 2 milions d'afectats, i devastant edificis i infraestructures en el que es pot qualificar com una de les catàstrofes humanitàries més greus dels darrers decennis. S'estima que el terratrèmol va provocar una pèrdua del 120% del PIB haitià, en una economia que ja era de subsistència. Avui dia (un any després!) més d'un milió i mig de persones no tenen llar i viuen en condicions infrahumanes.

En un article que vaig publicar després del terratrèmol, comentava que durant els primers mesos l'ajuda humanitària i de reconstrucció urgents havien de ser les accions prioritàries. Més enllà d'aquest fet, però, alertava del futur d'Haití com a estat i com a societat. Si prèviament al terratrèmol el país estava en una situació molt delicada (és el país més pobre d'Amèrica i de tot l'hemisferi nord), després de la catàstrofe natural la situació social, econòmica i política es podia convertir en encara més dramàtica. Més enllà de l'ajuda humanitària dels governs i ONG d'arreu del món, Haití necessita un programa coordinat i a llarg termini de la comunitat internacional, sota el lideratge de l'Organització de les Nacions Unides.

Un any després, podem afirmar que la situació ha millorat molt poc, i en alguns aspectes fins i tot ha empitjorat. D'una banda, es calcula que només han estat lliurades el 10% de les ajudes internacionals per a la reconstrucció promeses pels anys 2010/2011 (tot i que per exemple Espanya ha transferit tota l'ajuda d'emergència compromesa). D'altra banda, l'Estat i el govern haitians es troben en una situació de pràctica fallida, amb un procés electoral confús que no permet la més mínima actuació pública amb estabilitat i perspectiva. Finalment, la situació sociosanitària de la població és extrema, agreujada pels brots recents de còlera i la manca de mínimes oportunitats en habitatge i en condicions de treball.

Més enllà de l'ajuda humanitària, Haití necessita un programa de reconstrucció i viabilitat coordinat a nivell internacional, i que atengui el que podem anomenar la quàdruple E: estabilitat, economia, educació i estat. En aquest sentit, des de l'Associació Catalana d'Universitats Públiques i la Fundació La Caixa, atenent a la nostra vocació de cooperació per al desenvolupament global, estem endegant un projecte a llarg termini per al reforçament de les institucions i les universitats haitianes. Per a dur-lo a terme esperem col·laborar amb un seguit d'institucions nacionals i d'altres països, tals com els ajuntaments de Barcelona, París i Montreal, l'Escola d'Administració Pública de Catalunya, la Diputació de Barcelona i diverses universitats i organismes del Canadà i els Estats Units, a més de les pròpies institucions i universitats haitianes.

La finalitat principal del projecte és donar suport al reforçament de les institucions i les universitats del país, mitjançant activitats de formació i de capacitació professional dels quadres directius i tècnics, i el foment de l'educació universitària. Esperem que aquesta sigui una iniciativa profitosa que, juntament amb moltes d'altres que es puguin concretar en altres àmbits, generi capacitats per reforçar les quatre E per a Haití que esmentava amb anterioritat. Sense aquesta perspectiva internacional a llarg termini, el país està condemnat a l'abisme i a l'ajut humanitari permanent.

Haití, un año después

TRINIDAD JIMÉNEZ ministra de Asuntos Exteriores y Cooperación - PÚBLICO - 12 enero 2011

España es el tercer donante internacional desde hace años y el primero de la Unión Europea

La ayuda llega y los controles para verificar el destino de los fondos son exhaustivos

Preocupan la lentitud en la reconstrucción y las dificultades para lograr unas dignas condiciones de vida

El 12 de enero del pasado año Haití sufrió un terremoto que ha provocado una de las peores crisis humanitarias conocidas hasta la fecha. Fue una catástrofe de dimensiones sin precedentes, no sólo porque no es la primera vez que este país padece los efectos de huracanes, tormentas y otros desastres naturales, sino también porque Haití es el país más pobre del hemisferio occidental, marcado por una enorme desigualdad y por una situación de crisis económica, social y política. Es verdad que los efectos devastadores del terremoto de Haití hubieran sido menores en un país con unas infraestructuras más adecuadas, unas condiciones de vida más dignas y una planificación que amortiguara la violencia del seísmo. En Haití te golpea la pobreza, pero también te admira la increíble capacidad para la lucha diaria por la vida de sus gentes que se esfuerzan por seguir adelante contra viento y marea.

El terremoto en Haití generó en España un impresionante movimiento de solidaridad. Desde el Gobierno hasta las ONG de desarrollo, pasando por comunidades autónomas, ayuntamientos, universidades y miles de ciudadanos anónimos, nuestro país se volcó en la ayuda de emergencia durante varias semanas. Sin duda, la solidaridad del pueblo español se vio reflejada en nuestro compromiso con América Latina y en nuestra presencia en el país caribeño: España es el tercer donante de ayuda internacional desde hace años y el primero de la Unión Europea. El hecho de contar con una Oficina Técnica de Cooperación, que coordina los proyectos de las numerosas ONG españolas presentes en el país, nos ha permitido canalizar esa solidaridad. España ya ha destinado un total de 170 millones de euros, que se financian con los impuestos de todos, y han sido utilizados en Haití para reparto de alimentos, proyectos de agua y de saneamiento, rehabilitación de escuelas, mejora de la atención sanitaria o programas de empleo. A esta ayuda pública habría que sumar los 106 millones de euros de donaciones, tanto de empresas privadas como de ciudadanos particulares.

Mucha gente se pregunta si la cooperación de España llega realmente a las víctimas de Haití, si los fondos de ayuda sirven para la reconstrucción del devastado país y si el esfuerzo de solidaridad vale la pena. Me parece especialmente importante subrayar que la ayuda llega; que los controles para verificar el destino de los fondos son exhaustivos tanto por parte de organismos internacionales como de España; y que Haití viviría una situación mucho más grave sin la cooperación de los países donantes. Es cierto que la vida cotidiana para la mayoría de los cerca de 10 millones de habitantes de Haití es aún desesperada: cientos de miles de personas viven en campamentos de refugiados y el reciente brote de cólera ha agravado la situación sanitaria de la población. Pero también es cierto que la actividad escolar se ha reanudado y que los niños comen en los centros educativos; que muchas pequeñas empresas y autónomos han vuelto a abrir sus negocios en Puerto Príncipe; que la cooperación internacional presta servicios públicos básicos como la distribución de agua potable; y que se ha reforzado la atención sanitaria. En este sentido, en respuesta a la epidemia de cólera, España ha hecho cinco envíos de material sanitario que en total suman ya cerca de 95 toneladas.

A todos nos preocupan la lentitud en la reconstrucción y las dificultades para lograr con rapidez unas condiciones de vida dignas para los haitianos. Todos compartimos un mismo objetivo pero, sin duda, tenemos que llevarlo a cabo de la mano de los haitianos, de sus dirigentes políticos y sociales, de su Gobierno y de sus instituciones, si queremos que el proceso de reconstrucción sea sólido, sostenible y exitoso. Se trata de una tarea para una década y no para unos meses.

Por ello, cuando hoy se cumple un año del terremoto de Haití, quiero reafirmar que el compromiso del Gobierno y de la sociedad española es firme y sigue en pie.
También quiero reconocer especialmente la labor que realizan las decenas de cooperantes españoles desplazados en ese país caribeño y que están resultando imprescindibles para hacer llegar la ayuda a todos los que la necesitan, así como la colaboración que están prestando las comunidades autónomas y los ayuntamientos aportando recursos y personal.

Haití figura entre los países prioritarios para la cooperación en América Latina y vamos a continuar apoyando los esfuerzos para la reconstrucción del país. Se trata de un gran desafío para la cooperación española porque es uno de los países más pobres del mundo, pero las nuevas generaciones de haitianos se merecen un futuro mejor. Y España estará a su lado.

martes, 11 de enero de 2011

La UE en la encrucijada

Un nou article de Felipe González sobre Europa, com sempre en ell, molt clarivident:

La UE en la encrucijada

FELIPE GONZÁLEZ - EL PAÍS -10/01/2011


La especulación financiera galopa por delante de las decisiones

Los ciudadanos se mueven en el desasosiego, cuando no en la frustración

La UE debe avanzar en la federalización de políticas fiscales y económicas

A tres años largos del desencadenamiento de la crisis financiera global más grave desde la de 1929, y a un año de vigencia del Tratado de Lisboa, las turbulencias financieras continúan sin que el Consejo Europeo, la Comisión o el Banco Central logren atajarla. La especulación galopa por delante de las decisiones. Crecen las dificultades para los países, que parecen piezas de caza inermes ante los movimientos especulativos que perciben las medidas adoptadas como un aumento de sus garantías para seguir atacando.

En el último Consejo de diciembre se ha decidido modificar el Tratado, en una minireforma que garantiza la vigencia del fondo de 750.000 millones de euros más allá de 2013, incluso ampliable si fuera necesario. Al mismo tiempo se ha rechazado la propuesta de emitir bonos europeos hasta el 60% de la deuda, en tanto que el Banco Central interviene con timidez en la compra de bonos, a diferencia de la actitud decidida de la Reserva Federal de EE UU.

Es una muestra dramática de los problemas de gobernanza de la Unión Europea, atrapada en la contradicción de un avance decisivo en Unión Monetaria, con sus ingredientes de Pacto de Estabilidad, y una carencia insostenible de coordinación de las políticas económicas y fiscales. Así, en un mercado interior sin fronteras, con una moneda única, convivimos con políticas económicas y fiscales divergentes que ni están en condiciones de resistir esta crisis financiera, ni podrán hacerlo con las siguientes, que ya se están incubando.

Los ciudadanos de los distintos países se mueven en el desasosiego, cuando no en la frustración, con actitudes de rechazo a las reformas estructurales imprescindibles que se están proponiendo por los distintos Gobiernos, porque piensan que son la consecuencia de una crisis financiera de la que no se sienten responsables. No entienden que el coste de la crisis lo paguen los que no la provocaron, en tanto siguen campando a sus anchas los que nos llevaron a ella.

La situación es grave, porque las reformas estructurales son necesarias. Lo eran antes de la crisis, como se percibió con claridad cuando se acordó la agenda de Lisboa en el año 2000. Pero no se cumplió esa estrategia y la crisis financiera, impactando con más fuerza en la Unión Europea que en el resto del mundo, incluido Estados Unidos, puso de manifiesto esas carencias estructurales de las economías de la mayor parte de Europa. Pero no es menos cierto que las operaciones de rescate de las entidades financieras y las políticas anticíclicas, más las de protección social, aumentaron los desequilibrios que ahora "acusan" los mercados para justificar la especulación y exagerar los riesgos de los países llamados periféricos. Y tampoco lo es, que nada relevante se está haciendo para controlar ese sistema financiero global y a los agentes que siguen operando -y cobrando bonos sustanciosos- como si la crisis no fuera con ellos.

Así, la UE se encuentra en una encrucijada de enorme gravedad para su presente y para su futuro. En una situación de emergencia que dura ya tres años y ante la cual tiene que optar:

- O puede seguir como hasta ahora, capeando día a día el temporal que no cesa. Sumida en intereses nacionales contradictorios -a corto plazo-, impulsada por reacciones nacionalistas que alimentan el euroescepticismo. Seguiremos corriendo detrás de los especuladores, con declaraciones más o menos solemnes de que ningún país será abandonado a su suerte, con tímidas medidas de reforma de los tratados para salvar obstáculos particulares. Y con opiniones públicas encrespadas frente a las reformas estructurales que se perciben como impuestas desde "fuera" y como el precio a pagar a los "mercados".

- O puede deshacer el camino recorrido, cediendo ante las presiones de aquellos que desean que se retorne a una simple zona de libre cambio, sin mercado interior, sin unidad monetaria, en la que cada país se apañe con su propia moneda, devalúe cuando estime que eso le ayuda a salir del atasco, evitando tener que adoptar las reformas estructurales que le permitan competir en la economía global. Aunque sea a costa de perder relevancia, de acelerar su proceso de marginalidad en la nueva realidad mundial. Pagaríamos muy caro el precio de la NO EUROPA, en un retorno ciego a las pulsiones nacionales que algunos alimentan interesadamente. Cuando más necesitamos una Europa Unida y decidida a jugar un papel en la nueva realidad global, cederíamos a los demonios de la historia.

- O puede y, a mi juicio, debe avanzar decididamente en el camino de lo que convencionalmente podríamos llamar "federalización" de las políticas económicas y fiscales, e incrementar el espacio del mercado interior en energía y en todo el campo derivado de las tecnologías de la información. Federalización que se debería completar con la Política Exterior y de Seguridad Común, para la que el Tratado actual, si hay una decidida voluntad del Consejo, le da instrumentos suficientes.

La crisis financiera de 2008 ha sido el detonante que ha provocado los choques asimétricos de los sistemas económicos y fiscales divergentes que convivían bajo una moneda única y un mercado interior sin fronteras.

La decisión de poner en marcha el euro, con el Banco Central estatutariamente orientado al control de la inflación y con el exclusivo respaldo del Pacto de Estabilidad y Crecimiento (límite máximo de 3% de déficit presupuestario y de 60% de deuda pública), se ha mostrado claramente insuficiente. En realidad, la concepción de una Unión Económica y Monetaria, prevista así en el arranque de los tratados, quedó coja al desarrollar solo la Unión Monetaria, sin ningún mecanismo de gobernanza económica y fiscal que pudiera evitar las divergencias económicas entre los distintos países del euro.

Ya en los primeros años del euro, países tan importantes en la UE como Alemania o Francia incumplieron los compromisos del Pacto de Estabilidad, aunque sus economías, con bajos niveles de crecimiento, no creaban problemas de divergencia a la zona euro. La paradoja era que los países que ajustaron sus cuentas públicas, con equilibrios presupuestarios o incluso superávits y deudas públicas muy por debajo del límite del 60% del PIB, empezaban a divergir en sus modelos económicos y/o fiscales (como ocurría en España o en Irlanda).

Las instituciones europeas encargadas de la vigilancia del Pacto de Estabilidad tuvieron que flexibilizar los criterios convenidos para no perjudicar a Alemania o Francia. Al mismo tiempo no tenían competencia alguna para corregir las divergencias de los países que perdían competitividad, con balanzas de pagos y comerciales muy desequilibradas, o reducían su fiscalidad básica afectando a la competencia en el seno de la zona euro.

En esta situación es más que evidente por la experiencia adquirida que la Unión Monetaria, sin Unión Económica y coordinación fiscal, seguirá generando una constante inestabilidad en el espacio público de la UE. El Pacto de Estabilidad y Crecimiento se ha reducido a la "estabilidad", despreciando la necesidad del crecimiento, y dentro de esa "estabilidad", el Banco Central, por sus Estatutos, solo tiene un criterio dominante: el control de la inflación.

Las urgencias de la crisis y su profundidad han obligado al Banco Central a realizar operaciones más allá de sus objetivos estatutarios, pero siempre con extremada precaución y, por eso, con una operatividad limitada. Podríamos decir que el Pacto de Estabilidad con las correcciones necesarias y el rigor de Banco Central Europeo son condiciones necesarias pero no suficientes para avanzar en la gobernanza de la Eurozona. Y, en mi opinión, de toda la Unión Europea por las exigencias de funcionamiento de un mercado interior sin fronteras.

Por ello, una federalización de la política económica debería completar el proceso de construcción europea. El Consejo debería asumir el liderazgo, incluyendo cambios en los Tratados, aunque haya que prever que algunos países de la Unión no quieran sumarse a este desarrollo sin que por esta razón puedan obstaculizar la voluntad de los que quieran seguirlo.

Se deberían desarrollar tres políticas:

- La regulación y control homogéneos de las instituciones financieras que operan en el espacio de la Unión, con las limitaciones que se estimen necesarias para frenar las operaciones especulativas más peligrosas, incluyendo las operaciones a futuro con mayores exigencias de afianzamiento. Es absurdo mantener reglas diferentes en este espacio común e integrado en el que operan con libertad estas instituciones. El riesgo de que esto no se haga es ya claro: estamos incubando la siguiente crisis financiera y menospreciando la grave situación de la economía productiva. Este nuevo marco regulatorio debería ser pactado a continuación con EE UU y propuesto en el foro del G-20 para que el sistema financiero que opera globalmente empiece a ser gobernable en este mismo nivel.

- Aún hoy es pronto para tener una mínima seguridad de despegue autónomo de la economía real, en Europa y en Estados Unidos. En Estados Unidos han decidido mantener las políticas anticíclicas. En la Unión Europea se imponen las políticas de ajuste. El riesgo de retroceder permanece vivo y aunque haya países que han agotado sus márgenes de maniobra, estando por ello obligados a un ajuste severo, otros no lo están y deben liderar políticas anticíclicas activas. Además, en la Unión Europea se pueden utilizar instrumentos como el Banco Europeo de Inversiones y el Fondo Europeo de Inversiones para alimentar estas políticas anticíclicas con el desarrollo de infraestructuras imprescindibles que generen empleo y eliminen cuellos de botella para aumentar la competitividad de la Unión. Esto vale para la energía, para las nuevas tecnologías, para las autopistas del mar, etc.

- Las políticas económicas y fiscales, federalizadas, deberían ser la base de la acción estratégica del Consejo Europeo. Los diferentes países estarían obligados a cumplir requerimientos de balanza de pagos y de fiscalidad mínima armonizada. Esto explicaría por sí mismo la necesidad de hacer políticas de reformas estructurales profundas, que se necesitan para recuperar una economía altamente competitiva, con dimensión social y sostenible desde el punto de vista medioambiental.

Para los ciudadanos de los países de la Unión, compartir soberanía en estos campos no es un problema inasumible. Lo que es rechazable es verse sometidos a reformas que parecen cuestionar derechos sociales adquiridos a lo largo de décadas, sin soluciones de futuro y como consecuencia inmediata de una crisis financiera que no han provocado y como imposición de unos mercados que parecen gobernar a sus gobiernos.

La UE necesita reformas profundas: por el envejecimiento de su población que afecta a sus sistemas de pensiones y de salud, pero también a su capacidad de competir; por el retraso relativo en el desarrollo de su capital humano y del I+D+I; por la rigidez y el corporativismo de su sistema de relaciones industriales; por su dependencia energética y su compromiso con el medioambiente. Pero esas reformas no serán posibles si no está claro que se pretende preservar su modelo de cohesión social y que existe la voluntad como Unión de gobernar los mercados financieros y hacer cumplir reglas de comportamiento que atiendan a la economía real.

En cuanto a la política exterior y de seguridad común, como antes he dicho, es un desafío para el que los Tratados dan margen si hay voluntad del Consejo para desarrollarlos.

La contradicción que vivimos es que mientras los ciudadanos creen en la eficacia de hablar con una sola voz en las distintas instancias y foros internacionales, en porcentajes que llegan casi al 80%, los responsables políticos argumentan al contrario: que sus opiniones públicas no estarían dispuestas a ceder estas parcelas de soberanía nacional.

Entretanto, la situación de los países de la Unión, incluidas las antiguas potencias, sufren de una pérdida progresiva de relevancia que no se ve compensada por el peso exterior que tendría una Política Exterior y de Seguridad Común. Es decir, que la Unión Europea, aunque pueda ser un gigante comercial y recuperara posiciones como potencia económico tecnológica, seguiría siendo un enano político frente a los nuevos poderes emergentes en el mundo de la globalización.