miércoles, 16 de noviembre de 2011

Si els socialistes catalans anem a votar el dia 20, les enquestes seran paper mullat


- La candidata del PSC a les properes eleccions generals, Carme Chacón, diu que canviaria totes les enquesta per un sol vot i afirma que “si els socialistes catalans anem a votar el proper dia 20 de novembre, aturarem la dreta i les enquestes seran paper mullat!”. Chacón ha recordat que el Partit Popular vol ara una majoria molt àmplia “per sumar més poder sumar en els ajuntaments, més poder amb els jutges i amb els poderosos econòmics, més poder per proscriure periodistes independents i per indemnitzar dirigents caixes d’estalvis”. A més, ha retret a Rajoy que digui que no sap què és el pacte fiscal, el que és una mostra que “torna a anar contra Catalunya”. Queda dit! Més clar aigua...

"El día 21 la vida continuará de otra manera y con otros objetivos"

ENTREVISTA: a CARME CHACÓN de PERE RÍOS - EL PAÍS -15/11/2011

Tildada por sus adversarios de española en Cataluña y de catalana en Madrid, Carme Chacón (Barcelona, 1971) puede ser el domingo la única dirigente que salve los muebles de la dura derrota socialista que pronostican las encuestas. Sería una victoria amarga que la llevaría a la bancada de la oposición, pero que reforzaría las aspiraciones de Chacón con vistas al inminente congreso del PSC y al del PSOE que renunció a liderar hace unos meses. Ella no niega ningún escenario tras el día 20.

Pregunta. ¿Su carrera política puede salir reforzada pese al hundimiento del PSOE?

Respuesta. Le aseguro que no dedico ni un solo minuto a esa reflexión. Sigo estando al frente del Ministerio de Defensa, lo que no es un trabajo a tiempo parcial, del que dependen 130.000 personas que se juegan cada día la vida por nuestra seguridad. El 20 de noviembre siento una doble responsabilidad porque nos estamos jugando el modelo económico y productivo de nuestro país, y también el modelo social que hemos construido en 30 años de democracia, junto a nuestros derechos civiles.

P. Cuesta creer que una persona que aspiró a liderar el PSOE no piense en el futuro. ¿Sigue aspirando a suceder a Zapatero en el partido?

R. Yo aspiro a sacar un buen resultado. Tan bueno, que permita que Cataluña y España continúen avanzando. Solo el voto socialista puede frenar a esta derecha que pretende desmantelar el Estado de bienestar y que está privatizando la sanidad y la educación para hacer de ello un negocio. En eso y en el ministerio tengo concentrados todos mis esfuerzos. Ya vendrá el 21 de noviembre y el congreso del PSOE, pero primero ha de celebrarse el del PSC, en el que quiero participar activamente.

"Me preocupan más la apertura y la renovación del PSC que los nombres"

P. ¿Quiere decir que también aspira a suceder a José Montilla en el PSC?

R. Participar activamente quiere decir que tengo ganas de reflexionar con mis compañeros sobre qué le está pasando a la política, de cómo podemos acercarnos al sentir de los ciudadanos. Tiene que ser un congreso de apertura a la ciudadanía y de renovación de ideas. Eso me preocupa más que los nombres.

P. No descarta nada, pues.

R. A partir del día 20 la vida continuará de otra manera y con otros objetivos. Primero será el congreso del PSC y después el del PSOE.

P. O sea que deja todas las puertas abiertas.

R. Entiendo su insistencia en la pregunta. En su día tomé una decisión que expliqué ampliamente. Duermo tranquila con la decisión que tomé y desde ese mismo día me puse a disposición del candidato y a trabajar por mi candidatura por Barcelona. Con sinceridad le digo que estoy concentrada en el ministerio y en la campaña electoral.

P. ¿Rubalcaba debería dimitir y renunciar a liderar el PSOE si se confirman las encuestas y obtiene el peor resultado?

R. A esa pregunta debe responder él y ya lo ha hecho.

P. Lo que ha dicho es que su compromiso con el PSOE va más allá del 20-N.

R. Esa es su decisión y es respetable.

"El enemigo de la derecha no es la crisis, sino el Estado de bienestar"

P. Todos los sondeos coinciden en que los socialistas sufrirán una fuerte derrota. ¿Cómo se digiere eso?

R. Siento una doble responsabilidad para explicarle a la gente que nada será igual después de esta crisis. No podemos seguir compitiendo sin reglas en el mercado ni el sistema financiero como propone la derecha. Ni podemos competir a base de trabajo precario, de sueldos bajos, dinero fácil, todo lo que ha significado la burbuja inmobiliaria, que tuvo su origen en la ley del suelo de 1998 que pactaron la derecha catalana y la española. La derecha no tiene soluciones. Su enemigo no es la crisis, sino el Estado de bienestar.

"Suscribo a Keynes cuando dijo: 'Si las circunstancias cambian, yo cambio"

P. Pero, más allá de culpar a la derecha, ¿entiende que algunas de sus propuestas, como la dación en pago, puedan considerarse oportunistas si han estado ocho años en el Gobierno y no la aprobaron?

R. Los escenarios de esta crisis han sido cambiantes y el propio Gobierno ha ido tomando decisiones en función de lo que estaba sucediendo. Por ejemplo, en un momento determinado decidimos que para reactivar el consumo suprimíamos el impuesto de patrimonio y ahora hemos decidido recuperarlo con cambios. El anterior era obsoleto, gravaba a las clases medias, y el que hemos aprobado ahora grava las grandes fortunas patrimoniales, afecta a 160.000 personas de un total de 24 millones de contribuyentes. Esos ingresos los necesitamos ahora. Keynes decía: "Cuando las circunstancias cambian, yo cambio de opinión".

"La financiación vigente multiplica por 10 los ingresos del pacto CiU-PP"

P. ¿Cómo explica que Cataluña pueda ser la excepción el próximo domingo?

R. Cataluña sabe que solo el voto socialista puede parar la regresión en derechos sociales y civiles y en libertades que puede suponer la concentración de poder del PP. Hoy tenemos el mayor autogobierno que hayamos vivido nunca, con el mejor sistema de financiación, que ha multiplicado por 10 los ingresos respecto al pactado por el PP y CiU en 2001. Somos la comunidad número uno de toda España en inversión en infraestructuras, con más de 15.000 millones de euros ejecutados. Cataluña sabe que si vuelve a votar socialista seguirá avanzando y mantendremos nuestras fortalezas, como el sistema sanitario que hemos creadado en 30 años, uno de los mejores del mundo.

P. CiU gobernó durante más de 23 años la Generalitat hasta que llegó la izquierda. Algo tendrá que ver en ese logro que ahora parece en peligro por los recortes de Artur Mas.

R. El sistema sanitario catalán lo hemos construido entre todos, pero la ley de sanidad universal tiene un nombre: Ernest Lluch. Zapatero ha transferido en estos años 12.500 millones de euros a las comunidades autónomas para garantizar la sanidad. Hoy el PSOE es la garantía del sistema sanitario público, mientras que en Cataluña tenemos un consejero al que ha tenido que llamar la atención Amnistía Internacional por decir que eso de la sanidad es una cosa individual, de cada persona, y no de las Administraciones.

P. Pero el previsible castigo del electorado les vendrá de antiguos votantes socialistas y de la abstención. ¿Cómo lo explica, más allá de que la crisis castiga a todos los Gobiernos?

R. Eso está siendo una regla complicada de saltarse en toda Europa. Todos los Gobiernos han sufrido los efectos de la crisis. Tras la caída de Irlanda, Portugal y Grecia y el zarandeo que está sufriendo Italia, se demuestra que España ha hecho sus deberes y hemos tomado las medidas que debíamos tomar.

P. Josep Borrell verbalizó en Lleida un autocrítica que es infrecuente oír a los líderes socialistas.

R. Borrell advirtió hace ocho meses en una entrevista de que no valían solo las políticas de ajustes, de que necesitábamos políticas de inversión productiva, de estímulo al crecimiento. No se pueden hacer políticas de progreso y de bienestar sin hacer políticas progresistas en la economía, y hoy nos damos más cuenta que nunca de que es así. Solo el voto socialista garantiza una salida de la crisis para todos, sin dejar a nadie a su suerte.

Carme Chacón: "No ha hecho falta que el PSC vote diferente del PSOE"

"No nos dejaremos engañar otra vez por CiU y PP con el pacto fiscal", afirma la candidata del PSC por Barcelona

Elecciones generales 2011 | Carme Chacón, candidata del PSC por Barcelona, entrevista de Iñaki Ellakuría en LA VANGUARDIA -14/11/2011  

Carme Chacón tiene el mayor reto electoral de su efervescente carrera política: frenar la debacle electoral socialista. La ministra de Defensa avisa que sólo los socialistas podrán parar que "la derecha desmonte el Estado de bienestar".

- Hace cuatro años usted fue candidata en un contexto político favorable, ahora la cuestión es resistir...
Por ello siento una mayor responsabilidad que entonces. Veníamos de una legislatura que supuso un gran avance en derechos civiles y sociales: incremento de un 50% en pensiones mínimas, incremento del salario mínimo... Ahora estamos en un momento marcado por la crisis. La derecha no tiene la fórmula para acabar con la crisis, sino con el Estado de bienestar.

- Alerta sobre las recetas de la vieja derecha, pero los recortes de su Gobierno no es que fueran un canto al izquierdismo.
Han caído Grecia, Portugal, Irlanda. Nosotros tomamos las medidas necesarias para que España continuara en pie, para garantizar que somos capaces de pagar nuestras deudas. Pero también aumentamos el déficit público para proteger a las personas que peor lo están pasando con la crisis. Más allá del contexto internacional el factor que nos ha lastrado ha sido la burbuja inmobiliaria: de los 2,5 millones de parados nuevos de esta crisis un millón ochocientos mil provienen de la explosión de la burbuja.

- ¿Como ex ministra de Vivienda no se siente algo responsable?
Al llegar al Gobierno derogamos la ley del Suelo de 1998 de PP y CiU. Una ley que aumentó un 500% el precio del suelo y un 150% el de la vivienda. Nosotros empezamos a pinchar la burbuja apostando por la vivienda protegida y el alquiler.

- ¿Por qué no aplicaron en el Gobierno esas medidas que proponen ahora?
Keynes decía: cuando las circunstancias cambian, yo cambio de opinión, ¿usted qué hace? Nosotros tomamos las medidas necesarias para que no nos pasara como a otros países. Si fuera por el PP, España estaría intervenida.

- ¿La solución pasa, pues, por subir los impuestos?
Sólo el crecimiento crea empleo. Mientras no crezcamos necesitamos los ingresos suficientes para estimular la economía y crear empleo. Por eso pedimos un esfuerzo a los bancos, a los que ayudamos con avales que ya han devuelto con intereses, y proponemos un impuesto a las grandes fortunas. Pedimos un esfuerzo adicional a los que más tienen.

- Y la administración y los funcionarios, ni tocarlos...
Debemos ser austeros en el gasto corriente. Proponemos administraciones más austeras y eficientes. Pero la mayor parte de la deuda española no es de la administración. Dos tercios corresponde a empresas y particulares.

- Reivindica la labor del Gobierno socialista, ¿por qué Zapatero está desaparecido en campaña?
El presidente está concentrado en los consejos europeos, en el G-20, en la repercusión en esta crisis, en la recuperación de España. Sigue con mucha atención la campaña y hablo habitualmente con él.

- Pone el acento en la dicotomía derecha-izquierda, pero Europa habla de tecnocracia...
Donde más hace falta el liderazgo político es Europa. Cuando más fuerte lo hemos necesitado, más débil ha estado. De hecho nos hemos encontrado una Europa demasiado alemana y una Alemania poco europea.

- ¿Es partidaria, como dijo Rubalcaba, de frenar dos años los ajustes europeos?
Necesitamos equilibrio en las medidas que toma Europa. Hay que lanzar un mensaje a los mercados de que pagamos nuestras deudas, pero necesitamos también políticas productivas, una política monetaria expansiva. Yo confío en que el Fondo de Estabilidad bancaria sea el embrión de un Tesoro Europeo.

- El filósofo francés Gilles Lipovetsky ha dicho: "No podemos culpar a los mercados de la incapacidad de nuestros líderes de gobernar y de la nuestra a la hora de elegirlos".
Le doy mucha relevancia al movimiento 15-M. Desde el principio he escuchado sus mensajes y sus propuestas. Hemos incorporado en nuestro programa la dación en pago. Los indignados le están pidiendo a la política respuestas más inmediatas frente a la crisis. Los ciudadanos quieren sentirse más implicados en la democracia, más allá de votar cada cuatro años.

- ¿Y qué propone usted?
Desbloqueo de listas electorales, facilitar la iniciativa legislativa popular y el escaño 351, para que un ciudadano pueda venir a defenderlas al Congreso.

- Hace unos días su campaña se vio enturbiada por el polémico vídeo que vinculaba recortes sanitarios y muerte...
Pedí que lo retiraran porque podía molestar algunas sensibilidades, pero sólo era una ficción. La realidad de la sanidad catalana es muy dura. En nueve meses CiU ha hecho retroceder nuestra sanidad siete años, aumentando las listas de espera, eliminando camas de críticos, cerrando urgencias...

- El Govern alega que no hay dinero para mantener este sistema...
El modelo sanitario es viable. Es uno de los mejores del mundo. La derecha quiere hacer negocio con la sanidad. Nosotros proponemos un paquete suficiente de ingresos para garantizar nuestra sanidad: 8.000 millones, un incremento del 10% al alcohol y el tabaco y acabar con el turismo sanitario. Recuerdo que Zapatero ha inyectado más de 12.500 millones de euros a las autonomías para la sanidad.

- CiU dice que con un pacto fiscal esos problemas de financiación se resolverían...
Ya hablaron de pacto fiscal en 1999. No dejaremos que nos vuelvan a engañar. El último pacto que hicieron en el 2001 PP y CiU nos salió carísimo a los catalanes. El actual modelo multiplica por diez aquellos ingresos. En el 2013 tenemos una revisión del sistema de financiación y queremos mejorarlo.

- El PSC habla ahora del "pacto fiscal federal"...
Bajo cuatro premisas: agencia tributaria propia en consorcio con el Estado; mayor reconocimiento del esfuerzo fiscal catalán; reglas claras entre los gobiernos; que el sistema de financiación avance en sentido federal y equipare los ingresos del régimen común con los del régimen foral.

- En la pasada legislatura el PSC no votó ni una sola vez distinto al PSOE en el Congreso.
No fue necesario, aquello que no nos gustó lo paramos antes. Lo que nunca hemos hecho es votar las investiduras de Aznar o el Plan Hidrológico Nacional.

- ¿Por ejemplo?
La ley de Puertos. Los ponentes de PSOE y PP llegaron a un acuerdo que vulneraba las nuevas competencias del Estatut y me planté y dije que el PSC no lo votaría. El PSOE cambió la ley.

- La reforma exprés de la Constitución no gustaba al PSC pero usted la ha defendido.
No me gustó la forma en la que se llevó a cabo, sin consultar a los ciudadanos, pero fue necesaria por el contexto internacional.

- Su compañero de Gobierno José Blanco se ha visto salpicado por un caso de presunta corrupción, ¿pondría la mano en el fuego por él?
Está en manos de la justicia. Él ha dicho que quiere ir cuanto antes a la justicia para conocer los cargos que se le imputan y poderse defender.

- Y después del 20-N, ¿Barcelona o Madrid? ¿PSC o PSOE?
El del PSC es un congreso relevante, que debe ser de apertura y renovación. Tengo ganas de participar activamente.

- Usted optó por el liderazgo del PSOE frente a Rubalcaba. ¿Es una aspiración olvidada?
Estoy totalmente concentrada en la campaña. Este 20-N nos jugamos todos los avances en derechos sociales y libertades que hemos conseguido en estos treinta años. También los avances que ha logrado Catalunya.

- Una bona visió de debat del divendres 11 de novembre a TV3 per les eleccions generals del 20-N a Catalunya:

Nivel 'trending topic'

MARGARITA RIVIÈRE - EL PAÍS -14/11/2011

La televisión es traidora: no perdona cuando quien la utiliza pretende seducir a quien la mira

Un millón largo de catalanes vieron en algún momento el debate electoral a cinco la otra noche. Era la única oportunidad para observar cómo espabilan nuestros candidatos a cortar el bacalao en Madrid y qué ideas manejan sin más intermediarios que ellos mismos. Candidatos al desnudo. Para esto sirve la tele pública: los caminos del señor son inescrutables. Allí estuvieron Chacón (PSC), la única mujer y ministra; Duran (CiU) con sus gafas de montura roja; Fernandez Díaz (PP) arropado por una afonía a lo Vidal-Quadras; Bosch (ERC), un espectacular novato, y Coscubiela (ICV) con su camisa gris de sindicalista. ¿Poco apetecible? Es lo que hay. Y con lo que hay estos señores y señora lograron -según TV-3- ser el tercer trending topic mundial de aquellas casi dos horas. ¡Hurra! ¿No es eso lo que realmente se perseguía: llamar la atención del mundo arrinconando incluso a Berlusconi?

Ignoro si el mundo pudo tener ganas, en algún momento de aquella efervescencia -contemplada por la moderadora Ariadna Oltra con la objetividad con la que se disecciona a un grupo de extraterrestres-, de votar a alguno de los cinco catalanes, pero todos ellos se esforzaron para llegarnos al alma y celebrar el domingo 20-N con nuestro voto. Y, vive Dios que, visto lo visto, puede haber un montón de ganas de votar, precisamente, para impedir que salga alguno de ellos. ¡Qué tentación!: todos hicieron méritos -no idénticos, desde luego- para lograr nuestro voto a la contra, que es la manera más brutal de votar: el último recurso de la democracia. El último recurso, en fin, de la voluntad de hacer uso de las libertades adquiridas con esfuerzo y afrontar las urnas de forma paradójicamente positiva. Amigos, entendedlo bien: ¡se trata de que no se lleve el gato electoral al agua quien pueda jugárnosla, aun con la mejor intención, todo sea dicho!

Nadie duda, pues, que los cinco candidatos querían impresionarnos, resultar inolvidables. Lo lograron: el debate pasará a la historia por ser una muestra incuestionable -en la forma en la que lo es el dato de fracaso escolar- del nivel sociopolítico de Cataluña. No siempre las mejores intenciones se corresponden con lo que estas denotan. Y la televisión es traidora: no perdona cuando quien la utiliza pretende seducir a quien la mira. Por ello hay que alabar la valentía de Carme Chacón, que se lanzó al ruedo peinada por ella misma -cosa notablemente exótica en las televisiones actuales- y permaneció impasible cuando Fernandez Díaz la señaló como presunta responsable de la burbuja inmobiliaria mientras ella fue ministra de la Vivienda. Chacón ignoró que ese era, precisamente, su punto débil, lo cual dio medida de su inteligencia política. Fue la única que calló a tiempo.

"El 21 de noviembre solo habrá un grupo catalán en Madrid, y seremos nosotros" dijo Duran, tras haber afirmado segundos antes: "Todos los que estamos aquí somos catalanes". Vaya: volvemos otra vez a los de los buenos y los malos catalanes. Y todos sabemos quiénes son unos y otros: por un lado los que defienden "el derecho a decidir" y por el otro los que teóricamente ayudan a que decidan los enemigos de Madrid. Casualmente, entre estos últimos no está Coscubiela, que pasa por amigo de Cayo Lara y compañía. Las contradicciones son la sal de la vida y de la campaña electoral.

Al sindicalista izquierdoso-verde catalán el debate le sentó solo regular: "El paro se solucionará con más servicios públicos", aseguró. ¿Es ese su programa: más funcionarios? Seguro que le entendimos mal. En cambio, el novato Bosch habló claro: "els catalans de les pedres en fan pans" es su filosofía de base. Su análisis resulta clarividente: "Cataluña no es Grecia. Cataluña vive por debajo de sus posibilidades", por fin una nota de optimismo. Y también un alarde de sinceridad: "El Estado de las autonomías nos empobrece", dijo literalmente; ¿cabe entender que por ahí ERC sintoniza con un PP que nunca ha olvidado el invento fraguiano de la Administración única?

¿Veíamos un debate o Polonia? ¡Ay de nosotros, catalanes! No es el miedo lo que nos atenaza. Mientras nos empeñemos en que la política sea trending topic no habrá voto que resista este desierto cultural.

jueves, 10 de noviembre de 2011

A 10 dies de les eleccions generals del 20-N

- Dos interesants articles d’opinió de l’actualitat política d’avui arrel de la campanya electoral del 20-N que convé llegir (sempre és bo apendre):


¿Neoliberalismo o socialdemocracia?

JOAN MAJÓ - EL PAÍS - 09/11/2011

No me gusta dramatizar excesivamente las comparaciones entre opciones políticas. Me niego a jugar a buenos y a malos. Cuando se empieza así, se acaba denigrando y deslegitimando a los malos, y esto es injusto. No me gustan las campañas electorales (que por suerte son cortas) porque invitan a la dramatización, con apelaciones más a los sentimientos que a la razón.

No es lo mismo votar a favor de un Estatuto, aunque recortado, que recurrirlo ante el Tribunal Constitucional

Pero no puedo ignorar la actualidad y, observada fríamente, las perspectivas relacionadas con el próximo día 20 son preocupantes. Hay razones objetivas para pensar que el resultado que se prevé va a ser perjudicial para muchos en Cataluña, en España y en Europa. Una mayoría absoluta del PP, si los votos la materializan, será democrática, será legítima y será consecuencia, más que de méritos propios, que son pocos, de los efectos de la crisis y de los errores socialistas de estos años. Pero esta legitimidad no quita que sea perjudicial para una gran parte de los catalanes, de los españoles y de los europeos.

Se dice demagógicamente que para Cataluña el PP y el PSOE son lo mismo. Esta afirmación, aunque pueda favorecer algunos intereses, es una gran falsedad. Es cierto que ninguno de los dos partidos ha entendido lo que queremos los catalanes, pero las actitudes y los hechos de unos y de otros durante las dos últimas décadas están a una enorme distancia. No tiene comparación la cerrazón de la segunda legislatura de Aznar con los intentos ingenuos y parcialmente fallidos de Zapatero de mejorar la situación. No es lo mismo votar a favor de un Estatuto, aunque recortado, que recurrirlo ante el Tribunal Constitucional, ni es lo mismo apoyar la inmersión lingüística que intentar hacerla fracasar usando la catalanofobia como arma electoral. Los catalanes tenemos malas perspectivas...

Para mí es importante el tema catalán, pero son los aspectos sociales los que más me preocupan. Temo que las clases medias catalanas, españolas y europeas van a pasarlo mal durante los próximos años. La crisis ha cambiado el panorama político en toda Europa, que durante la segunda parte del siglo pasado estuvo presidido por el enfrentamiento y la alternancia entre unas derechas moderadas (en muchos casos de inspiración cristiana) y la socialdemocracia. El pacto tácito entre ambas condujo a un modelo social que permitió mantener la democracia y alejó intentos revolucionarios de izquierdas o populistas de derechas. Este modelo, por cierto muy envidiado, se basó en el mantenimiento de la libertad individual y de mercado, en la primacía de la iniciativa privada, en la regulación del mercado y en la redistribución por la vía fiscal (el Estado de bienestar, nombre que no me gusta pero que sirve para entendernos). Con ello, se conservó la libertad, se impulsó el progreso y se mejoró la equidad.

El modelo se pone en cuestión a finales de siglo. Por una parte, en la derecha, se ha convertido en mayoritaria la corriente neoliberal y esto ha comportado y comportará reducir el papel del Estado y un retroceso en el Estado de bienestar, desregulando el mercado y reduciendo impuestos (especialmente los que gravan las rentas procedentes del capital, no las del trabajo) al tiempo que recortando los servicios públicos. Por otra parte, la socialdemocracia, que desarrolló y tiene como referente el Estado de bienestar, no ha sabido reaccionar a sus abusos y sobre todo no ha sabido adaptarlo al nuevo mundo que se está configurando en este principio de siglo. Tenemos, pues, una derecha que ha reforzado su pacto con los poderes financieros y las grandes fortunas, y que tiene un programa retrógrado pero claro. Y tenemos una socialdemocracia desorientada en busca de renovación. Es probable que el día 20 ocurra lo que parece lógico, pero esto no quita que no sea negativo para una parte muy amplia de la población, la que tiene en los servicios públicos el complemento imprescindible para compensar las crecientes diferencias de renta.

Si ahora España se suma a los Estados europeos gobernados por la derecha, hay razones para pensar que el proyecto de Europa seguirá paralizado. Y si avanza, lo hará en una dirección mercantilista y menos social. Sería una lástima, pues con una Europa cohesionada socialmente hubiéramos podido retrasar algunas décadas la inevitable decadencia individual de los países que la forman. Para mí, sin una socialdemocracia fuerte y moderna no habrá Europa...

El pacto fiscal que España y Cataluña necesitan

El concierto no es una buena referencia y menos ahora en plena crisis. Es incongruente pedir mayores competencias fiscales para la Unión Europea y a la vez querer retirarlas del Gobierno español

ANTONI ZABALZA - EL PAÍS -09/11/2011

No va a ser fácil defender un pacto fiscal basado en el concierto económico. La debilidad fundamental es su incoherencia con los principios del federalismo fiscal. Reclamar para Cataluña la titularidad y recaudación de la totalidad de los impuestos devengados en su territorio es ineficiente desde el punto de vista de la gestión porque no sitúa estas competencias en la jurisdicción adecuada. En general, las jurisdicciones centrales están en mejores condiciones que las subcentrales para recaudar impuestos de bases imponibles territorialmente movibles o cuya carga puede ser fácilmente trasladada de una jurisdicción a otra. Impuestos de gran recaudación como el de sociedades e IVA pertenecen a esta categoría y generalmente se asignan a los Gobiernos centrales, mientras que impuestos de base menos movible, como los que gravan la propiedad y las transacciones inmobiliarias, se asignan a los Gobiernos subcentrales. Los que gravan la renta acostumbran a compartirse entre los dos niveles de Gobierno. La distribución de impuestos no es caprichosa; obedece a una lógica que tiene sentido, como lo corrobora la gran similitud observada en esta materia entre países federales.

Un país federal asigna al Gobierno central las bases imponibles más potentes y elásticas

La falta de equidad del sistema de financiación regional debe ser eliminada

La propuesta tampoco cumple el principio de responsabilidad tributaria. Los Gobiernos que deciden el gasto deberían ser también los que tienen la responsabilidad de obtener del sector privado los recursos necesarios para financiarlo. Esta es la mejor forma de enfrentar al político con el coste de sus decisiones y a su elector con el valor de los servicios que recibe. Con el pacto fiscal propuesto, la Generalitat se vería obligada a asumir la titularidad y recaudación de impuestos que van más allá de sus necesidades, mientras que el Gobierno central se vería liberado de esta responsabilidad.

En tercer lugar, este pacto fiscal debilita de forma significativa la autonomía financiera de la jurisdicción central. Es verdad que, sea cual sea la distribución territorial de la recaudación, un sistema adecuado de transferencias debería permitir que cada jurisdicción dispusiera de los recursos necesarios para hacer frente a sus competencias de gasto. El problema es que la necesidad efectiva de recursos no es independiente de las competencias asumidas. Las hay estructurales y predecibles para las que esta condición es fácil de cumplir. Otras, en cambio, son coyunturales y variables, y su financiación pautada es mucho más difícil. La estabilización macroeconómica es por antonomasia la competencia más representativa de este segundo grupo. Y esta competencia es, y debe ser, de la jurisdicción central. Es impensable que un país federal no asigne al Gobierno central las bases imponibles más potentes y de mayor elasticidad, con el fin de que pueda desarrollar de forma oportuna la política fiscal adecuada según la coyuntura macroeconómica del momento. Hacerlo de otra manera sería una decisión perjudicial para todos.

Si el sistema de concierto es una anomalía en el panorama del federalismo fiscal ,¿por qué lo tienen el País Vasco y Navarra, sin que ello suponga un descalabro para España? La razón es la relativamente pequeña dimensión de las dos comunidades forales. Entre las dos, utilizando datos de 2010, representan un 8% del PIB español. Cataluña representa el 18,6%. Restar al Gobierno español un 8% de la autonomía fiscal que debería tener es un mal soportable. Restarle cerca del 27% sería muy preocupante. Si el sistema de concierto se generalizara, restarle el 100% sería una irresponsabilidad.

Además de ineficiente, no está claro que el pacto fiscal propuesto vaya a favor de los intereses de los catalanes. Como catalán quiero que mi jurisdicción autonómica funcione bien; pero también quiero que mi jurisdicción central funcione correctamente. Mi bienestar no depende de una sola jurisdicción; depende de todas las jurisdicciones a las que pertenezco. Es incongruente pedir competencias fiscales para la Unión Europea, como solución a los graves problemas que está teniendo en la gestión de la crisis, y a la vez querer retirarlas del Gobierno español, reclamando para sí todas las bases fiscales devengadas en Cataluña.

Por otra parte, la presumida mejora de financiación que este pacto generaría para el Gobierno catalán es cuestionable. Ostentar la titularidad y gestión de todos los impuestos devengados en Cataluña no es lo mismo que tener más recursos para financiar servicios públicos. Los recursos de los que finalmente dispondría la Generalitat dependerían del diseño de la transferencia al Gobierno central (es decir, del cupo), y aquí las posibilidades están legalmente acotadas: el artículo 138.2 de la Constitución Española (CE), en el que se establece que las diferencias entre los estatutos de las comunidades no pueden implicar privilegios económicos, impide que este pacto diera a Cataluña más recursos que los generados por el sistema de régimen común.

La esperanza de mayores recursos se asienta en la mayor financiación que hoy tienen las comunidades forales. Pero esta ventaja no depende del sistema de concierto per se, sino del particular diseño de la transferencia que, en mi opinión, es incorrecto. En su Disposición Adicional Primera, la CE ampara el sistema de concierto (es decir, su singular asignación de tributos), pero esta protección no puede ser contradictoria con la prohibición de privilegios económicos que prevé el artículo 138.2 más arriba citado. Hasta ahora, en un contexto de recursos abundantes, la diferencia de financiación entre las comunidades forales y las de régimen común no ha despertado demasiado interés. A medida que la crisis vaya mermando la capacidad de las comunidades de régimen común de proveer servicios públicos esenciales, la existencia de esta desigualdad podría ser contestada.

Una parte importante de los recursos tributarios originados en Cataluña está gestionada y es de la titularidad del Gobierno central. La capacidad de reacción ante la crisis que esta potencia fiscal da a nuestro Gobierno central es un activo fundamental para defender el rating no solamente de la deuda soberana española, sino también de la deuda pública de las comunidades autónomas, entre ellas el País Vasco y Navarra. Así es como debería ser. Ahora bien, en justa correspondencia, la contribución al mantenimiento de la credibilidad fiscal del Gobierno español debería ser territorialmente equitativa.

Si Cataluña quiere plantear un pacto fiscal debe abandonar el concierto como referencia. El pacto fiscal que España y Cataluña necesitan debería girar alrededor de los siguientes tres ejes:

El primero es la reforma del proceso descentralizador. España ha accedido a la descentralización desde un Estado unitario y esto ha implicado que la última palabra sobre el proceso la haya tenido el Gobierno central. El árbitro del proceso debería ser independiente del Gobierno central y de los Gobiernos autonómicos. La reforma del Senado y la creación de un organismo parlamentario que sustituya al actual Consejo de Política Fiscal y Financiera serían pasos importantes en esta dirección.

El segundo es la reforma del sistema de financiación. El modelo aprobado en 2009 ha dado más recursos a todas las comunidades autónomas, entre ellas Cataluña, pero es complejo y oscuro. Adopta la retórica del Estatuto catalán, pero no la sustancia. El modelo de financiación debe velar por la equidad como hasta ahora se ha hecho, pero también por la eficiencia. Debe incorporar fuertes incentivos marginales al esfuerzo fiscal de las comunidades.

El tercero es el encaje de los regímenes foral y común. La falta de equidad del sistema de financiación regional español debe ser eliminada. Y para ello es el sistema foral el que debe converger hacia el común. A menos que voluntariamente ofrecido por las comunidades forales, un cambio en la asignación de tributos es difícil porque requeriría una reforma constitucional. Cambiar el diseño del cupo, sin embargo, no requiere cambiar la CE y es factible si el problema se explica bien a las comunidades forales.

De los tres, este es el eje más difícil de este pacto fiscal alternativo. Pero quizás ahora sea el momento adecuado para abordar la cuestión. La grave crisis económica que estamos padeciendo nos está haciendo replantear de manera fundamental muchas de nuestras prácticas anteriores en los campos financiero, laboral e industrial, y en materia de provisión y financiación de servicios públicos esenciales ¿Quién dice que nuestra peculiar arquitectura institucional territorial no deba también ser reexaminada a fondo?

Antoni Zabalza fue secretario de Estado de Hacienda, con Felipe González.

- Dos articles d’opinió més coincidents amb la impressió que vaig tenir jo mateix del debat Rubalcaba/Rajoy:

Rubalcaba fue más claro y audaz

El candidato socialista salió al ataque mientras que el popular, desde la comodidad de las encuestas, jugó a no arriesgar

Análisis de Luis R. Aizpeolea 8 NOV 2011 - EL PAÍS  

Todo se desarrolló como en un guion escrito de antemano. El candidato socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, al partir de una situación de desventaja, salió al ataque, y el candidato del PP, Mariano Rajoy, desde la comodidad que le dan las encuestas, jugó a no arriesgar. El resultado fue que Rubalcaba expuso sus planes, su proyecto de Gobierno, con mayor claridad que Rajoy.

En el bloque más importante, el de economía y empleo, Rubalcaba centró su ataque a Rajoy en dos aspectos muy precisos: le interpeló sobre si recortaría las prestaciones de desempleo y si flexibilizaría la negociación colectiva en las pymes, con el programa del PP en mano, del que hizo gala de haberlo estudiado detenidamente. El candidato popular rehuyó el envite. Se mantuvo a la defensiva sobre sus planes y respondió, también, como estaba previsto en el guion: reprochó a Rubalcaba los cinco millones de desempleo como consecuencia de la gestión del Gobierno socialista, del que formó parte hasta julio.

Rubalcaba ganó en claridad a Rajoy al exponer su programa económico. Precisó su política de ingresos —impuesto para las grandes fortunas y a los bancos para crear empleo— y de ahorro —supresión de Diputaciones, lucha contra el fraude y reducción de las Fuerzas Armadas— con el compromiso de mantener las políticas sociales

Rajoy apenas precisó. Habló de desarrollar una política de austeridad, pero no aclaró de dónde recortaría. Su respuesta a Rubalcaba fue hacer un canto genérico a la necesidad de crecer para crear empleo, lo que aumentaría la recaudación y aseguraría las políticas sociales. No obstante, en política social, Rajoy sí adquirió un compromiso: mantener el poder adquisitivo de las pensiones, aunque sin aclarar qué hará en los Presupuestos de 2012. El otro momento de mayor tensión, además del pulso sobre el recorte a las prestaciones de desempleo, fue el ataque de Rubalcaba a Rajoy por la subvención a los centros educativos de élite de la Comunidad de Madrid, como avanzadilla de su gestión educativa, y que Rajoy no admitió.

El final del debate fue más relajado. Ambos se comprometieron a gestionar juntos el fin de ETA. Y el corolario fue también de libro. Rajoy pidió el cambio para superar la crisis y Rubalcaba, muy emotivo, llamó a la movilización para soltar el freno de su electorado: la indiferencia por la gran losa en que la crisis ha sometido a la política.

Sentido común y mandato de Dios

Rajoy ha sido premiado con la victoria por puntos pese a la negativa a explicar su programa

JAVIER PRADERA - EL PAÍS - 09/11/2011

Los buenos aficionados a las intervenciones parlamentarias, los discursos mitineros y las entrevistas de Rajoy están familiarizados con dos célebres frases hechas que le sirven de muletas en momentos de vacilación, apuro o desconcierto. La apelación al sentido común (en tanto que órgano privilegiado de conocimiento) y al procedimiento de como Dios manda (para llevar a buen puerto las instrucciones recibidas de esa inteligencia superior) constituyen sus principales aportaciones a la neo-jerga política. El refuerzo de autoridad brindado por esos latiguillos cognitivo-teológicos explica tal vez que, en teoría simple challenger para el título de campeón de los pesos pesados en el combate político-pugilístico de anteayer, fuese premiado con la victoria por puntos frente a Rubalcaba, pese a sus negativas a explicar su programa.

En el debate, Rajoy mencionó varias veces el sentido común como si fuese el tribunal supremo aplicado a las prestaciones sanitarias y de jubilación del Estado del bienestar. Pero un breve repaso al respetado Diccionario de Filosofía de José María Ferrater Mora nos enseña que el concepto no se presta a la definición intuitiva que suelen manejar los abuelos con los nietos revoltosos o los curas con los alumnos díscolos, sino que tiene una compleja genealogía intelectual contraria a su aparente simpleza.

Si la noción aristotélica de lo que fue llamado posteriormente sensus communis resume una vasta masa de doctrinas, las posteriores adaptaciones escolásticas también muestran notables discrepancias. La concepción tomista, en cualquier caso, se refiere a las aprehensiones de un mismo sentir por varios individuos que alcanzan un acuerdo universal respecto a ciertos principios o verdades aceptables por la racionalidad de todos los seres humanos.

Es evidente que la utilización del llamado sentido común para imponer a los demás las opiniones propias sobre cualquier asunto controvertido, so pena de acusarles de maliciosos defensores de intereses particulares o de perturbados incapaces de distinguir entre la realidad y la ficción, destruye los supuestos del pluralismo político, social e ideológico que sirven de base al sistema democrático. Si todos los problemas de la convivencia en común de una sociedad tienen una sola solución, avalada por un sentido común único que reflejaría la racionalidad del ser humano, el procedimiento lógico a seguir será entregar las palancas del poder a quien invocase su santo nombre y reivindicase sin más pruebas el monopolio de su posesión, tal y como suele hacer Mariano Rajoy. Desparecerían así de escena los intereses en conflicto y la competición en el mercado de las ideas para aportar soluciones. La fórmula marianística para crear puestos de trabajo, acabar con el déficit y amortizar la deuda ni siquiera es una arbitrista fórmula de sentido común: se trata simplemente de una petición de principio: si no hubiese paro desaparecería el subsidio de desempleo, aumentarían los ingresos de la Seguridad Social y las arcas del Estado volverían a llenarse.

El candidato Rubalcaba apuntó algunas interesantes líneas de actuación de ámbito europeo -como el aplazamiento hasta 2015 de la consolidación fiscal de cada país, la rebaja de los tipos de interés por el Banco Central Europeo y un plan de choque de 70.000 millones de euros para la creación de empleo financiado por el Banco Europeo de Inversiones- merecedoras cuando menos de discusión antes de ser aplastadas por el rodillo de la austeridad. Porque hay inquietantes precedentes de Grecia, de otros países europeos y de las movilizaciones españolas del 15-M acerca de las dificultades que puede encontrar la Unión Europea para consolidar su proyecto democrático en un clima de asfixia económica.

Rajoy no consideró necesario, en cambio, apuntalar anteayer el templo del sentido común con la ingeniería sacra del como Dios manda. Sin embargo, seguramente el arriscado y combativo sector de la ultraderecha que vivaquea en el campamento de Esperanza Aguirre echaría de menos una respuesta contundente a la pregunta del candidato Rubalcaba sobre el tratamiento que daría Mariano Rajoy a algunas leyes aprobadas o proyectadas en las dos legislaturas socialistas anteriores si los populares conquistaran el poder: aceleración del divorcio, matrimonio homosexual, modificación de la ley del aborto, muerte digna, conciliación laboral y libertad religiosa. ¿Tendrían los ateos, agnósticos y politeístas vela en este entierro? ¿Y a quién confiaría su mandato Dios: a Rajoy, a Esperanza Aguirre o a Rouco?

viernes, 4 de noviembre de 2011

Zapatero passarà a la història, com un bon president

- Siguem justos, José Luis Rodríguez Zapatero passarà a la història com el president socialista que, si bé va trair els seus ideals, ho va fer per una bona causa: evitar la bancarrota d'Espanya i que la nostra economia fos intervinguda. En una maniobra tan brusca que li ha portat males conseqüències polítiques i personals; tampoc n'hi quedava cap altra. Veiem la seva última aportació a la cimera del G-20 de Cannes:

Zapatero demana al G-20 un missatge d'esperança per a Grècia


El president del Govern reclama plans d'estímul de la demanda interna

OLGA GRAU / Cannes. Enviada especial de EL PERIÓDICO, 3 de novembre del 2011.

El president del Govern, José Luis Rodríguez Zapatero, ha constatat en la seva intervenció al G-20 que s'han realitzat ajustos, reformes i consolidació fiscal a Espanya. El president s'ha mostrat partidari d'aquestes mesures, que considera necessàries, però també ha demanat als països emergents que participen en la Cimera que contribueixin al creixement global amb plans d'estímul de la demanda interna.

Zapatero, que ha intervingut en la reunió després del primer ministre britànic David Cameron, ha assegurat que si el diferencial del bo espanyol amb l'alemany és més gran que el que té el Regne Unit, és perquè el BCE no compra deute espanyol en quantitats importants, mentre que el Banc d'Anglaterra compta amb un 20% del deute anglès. Sense aquesta mesura, el Regne Unit, que té un deute més gran i més dèficit que Espanya, no podria mantenir el diferencial del seu bo, segons han explicat fonts diplomàtiques.

Zapatero es va referir també a Grècia en la seva intervenció, amb l'esperança que els dos partits del país es posin d'acord en les mesures de consolidació, i va demanar al G-20 que del fòrum surti un missatge d'esperança al poble grec perquè els plans d'ajust no ofeguin la ciutadania.

- L’escriptor Suso de Toro ha fet un bon retrat de José Luis Rodríguez Zapatero que mereix la pena llegir:

Ese chico de León se va

SUSO DE TORO, EL PAÍS - 03/11/2011

Los años de Zapatero no han sido un paréntesis, cambiaron a su partido y al país

Desde Suárez ningún presidente de Gobierno fue tan atacado

Cada uno se alegra a su modo del fin del terrorismo y ese hombre que en el laberinto de la Moncloa atiende a acechanzas financieras, siente su personal satisfacción. Se la guardará. El silencio y la soledad de estos últimos días son la continuación de toda su presidencia y van con su naturaleza reservada. En su personalidad está el origen de sinceras incomprensiones, desconfianzas y también animadversiones. Los políticos regeneracionistas, y Zapatero es un regeneracionista español puro, son percibidos con hostilidad por buena parte de la sociedad que ellos pretenden cambiar. Siendo alguien entregado a su sueño de España no es nada arquetípicamente español o, al menos, castizo. Rasgos antropológicos suyos como su individualismo, ascetismo, reserva o sus buenas maneras resultan casi un insulto a quienes dominan el espectáculo de la política española. Por otro lado, sus fuertes convicciones despiertan la burla de ese cinismo que goza de gran prestigio en la vida pública española y su cultura republicana arranca abucheos de la extrema derecha.

Desde Suárez ningún presidente de Gobierno fue tan atacado. Fajado en el aparato del partido, diputado varias legislaturas, miembro del Comité Federal cuando su partido gobernaba y profesor de Derecho Político fue acusado de inexperto, ignorante, falto de preparación... Considerando los currículums de los anteriores presidentes es muy excesivo e injusto. Los ataques contra él y su entorno fueron sistemáticos desde una maquinaria ideológica que se fraguó bajo Aznar con un objetivo: negar sus dos victorias electorales, su presidencia.

Zapatero gana la secretaría de su partido tras una generación exhausta, todos los observadores coincidían en que era necesaria una refundación y tendría que hacerla una nueva generación. Las generaciones políticas no son necesariamente generaciones biológicas, aunque ése es el modo más común, y la confusión y los malentendidos sobre ese asunto fueron un flanco débil todos esos años. Su candidatura a la secretaría fue la presentación en sociedad de una nueva generación biológica, pero luego sus gobiernos conciliaron edades y procedencias. Comprensiblemente, quienes se sintieron desplazados vieron a quienes llegaban como advenedizos sin pedigrí. Sin embargo, aunque llegó a la secretaría con un equipo de gente de su edad, él ya era un solitario en el Comité Federal y tampoco se disolvió en un grupo generacional. A diferencia de González, él no llegó acompañado de "su" generación y mantuvo una distancia con los elementos de esa nueva hornada, lo que creó incomprensión cuando al final estalló una lucha sin límites por el poder en el partido.

Los resquemores alcanzaron a una generación intelectual que se sentía identificada con la anterior etapa del partido, también los intelectuales luchan por su existencia y por el poder, Zapatero traía consigo una nueva cultura política que no comprendían ni aceptaron. Optó por defender su independencia de todo tipo de tutelas y solo se puso en las manos de la ciudadanía, no hizo un reconocimiento previo de lo intelectual establecido y lo establecido no lo reconoció. Él mismo es un intelectual, pero un político intelectual que solo reconoce la autoridad que nace del voto. "Ese chico de León", una caracterización que encierra elitismo generacional y cierto clasismo de pomada cortesana, resume el modo en que lo quisieron ver: un intruso, un "parvenu" sin categoría condenado a estar de paso. Pero se quedó.

Tras la primera legislatura su imagen era la de un gobernante valiente y audaz. En su haber, una ampliación impensable e histórica de las libertades y el reconocimiento de derechos de las personas (mujeres y homosexuales serán testigos si tienen memoria), haber extendido la cobertura social, haber animado la modernización y democratización de la sociedad española y haber intentado en dos fases sucesivas de dos modos distintos acabar al fin con ETA. Cosa que, seguramente, ha conseguido. Quedaría en su "debe" el fracaso de su intento de encontrar un sitio para la memoria de los vencidos en la Guerra Civil y el de encajar a Euskadi y Cataluña en un proyecto español común. Para interpretar federalmente la Constitución se necesitan federalistas, y no hay. Quedan, de un lado, el proyecto nacionalista español interpretado desde un Madrid político mediático y, del otro, los proyectos nacionalistas en marcha de Euskadi y Cataluña. Quienes boicotearon la Ley de la Memoria Histórica también boicotearon la "España plural", alguien ya estará imaginando una España sin Euskadi y Cataluña.

Pero tras esa primera legislatura vino la crisis: un gran agujero negro que se traga todo, incluso el recuerdo de aquella primera legislatura. Quizá su intención de despedirse al final de la legislatura le negó la visión necesaria para afrontar el tornado que sacude Europa y EE UU, pero, sobre todo, su visión entusiasta militante de España le impidió reconocer los signos que aparecían. La esperanza y el ánimo optimista son para avanzar, como hizo en la primera legislatura, pero en esta segunda se precisaba un político muy realista o pesimista, y eso fue en lo que se transformó finalmente. Se le critica que tardase en reaccionar pero que se sepa todos los presidentes de Gobierno y sus ministros de Economía actuaron de forma parecida. Y resulta una burla oír aquí a quienes crearon la burbuja inmobiliaria, un Gobierno de Aznar que transformó toda España en solar edificable, cargarle la culpa de sus consecuencias a Zapatero. Este afirmó recientemente que se arrepentía de no haber pinchado la burbuja del ladrillo: no podía pincharla porque no estaba en su programa y carecía del poder para hacerlo. Ni Gobierno alguno habría estado dispuesto a ponerle el cascabel a ese gato: crecería el paro, protestarían los sindicatos, las cajas y bancos, la oposición... Seamos sinceros, unos crearon la burbuja pero la hinchamos entre todos. Hasta hace un año todos nos lamentábamos por el mileurismo que impedía comprar vivienda propia a los jóvenes y optábamos por esas hipotecas desmedidas que ahora nos amedrentan. Atribuiremos nuestros pecados a Zapatero para que los cargue y se los lleve lejos, podremos conservar nuestra inocencia sintiéndonos víctimas.

Pero el tiempo de Zapatero no fue un paréntesis, quien crea que puede volver a los años ochenta se equivoca. La crisis tiene una consecuencia imprevista en Europa, los Estados nacionales se diluyen, hasta desaparecer en la práctica algunos casos, y se está creando aceleradamente un Estado europeo conducido por Alemania. Pero aquí además ha decantado un proceso de cambios, persiste la división nacional interna pero además la sociedad ha cambiado y se han desvanecido las referencias simbólicas, sociales, mediáticas, políticas y culturales compartidas. Excepto la selección de fútbol. Esta es una crisis nacional: resulta que todo era mentira. No solo ha reventado un modelo económico, también la realidad virtual que habitábamos desde hace décadas, tejida con los hilos entrelazados de la política y la especulación; en su interior, el aire era una moral social corrupta. Los dos grandes partidos tienen una responsabilidad en ello, tanta como la mayoría de nosotros.

Los europeos debemos olvidar nuestra vana indignación porque está cuestionado el ir siempre a más: el hegelianismo decimonónico autocomplaciente, de izquierdas o de derechas. Estamos en una placa tectónica que desciende mientras asciende otra, viene el tiempo de China, India, Brasil..., se evaporan nuestras melifluas ilusiones. Esto es la "chinización": una sociedad más desprotegida socialmente y la precarización del trabajo.

Se nos va un tipo decente y valiente pero, para que podamos comprender su viraje en los últimos tiempos, el presidente nos debe una explicación: qué vio la noche del día 9 al 10 de mayo de 2010. Parece que se asomó a un abismo, debemos conocer qué monstruos lo habitan. Y si vio los límites de nuestra realidad necesitamos conocerlos, ahora que las paredes del mundo en que vivíamos se están desplomando. Lo necesita la izquierda para imaginar un futuro más justo pero sin infantilismo y lo necesitamos el conjunto de la ciudadanía.


miércoles, 2 de noviembre de 2011

Europa corre graves riesgos si no da un salto adelante

- El candidato del PSOE a la presidencia repasa la actualidad con Enric Hernàndez (director de El Periódico de Catalunya), 30 de octubre del 2011.



                                                                                       (Fotografía de José Luis Roca para El Periódico)

Hasta su proclamación como candidato del PSOE, se contaban con los dedos de una mano las entrevistas que había concedido a la prensa escrita. De verbo certero y gesto elocuente, Alfredo Pérez Rubalcaba prefiere las cámaras de televisión y los micrófonos de la radio; sabe que sus dotes profesorales y su poder de convicción se diluyen con la transcripción, forzosamente abreviada, de sus palabras. Por eso convenimos, por el bien de ambos, que el grueso de la entrevista no se desarrolle como tal, sino más bien como una conversación distendida, sin el encorsetado guión pregunta-respuesta. Lo que sigue es la reproducción, de nuevo forzosamente abreviada, de casi dos horas de charla.

EUROPA Y EL EURO

«Una decisión política tomada a medias»

«Tras un año y medio de poner parches al problema de la deuda griega, la Unión Europea ha cogido al fin el toro por los cuernos. El contagio de la crisis griega nos ha salido carísimo. Los acuerdos dan una solución creíble a Grecia y a las consecuencias para la banca del problema griego». Le objeto que la ampliación del fondo de rescate no es sino otro apaño: avales europeos convertidos en seguros que se titulizarán para captar inversores, como hacía Lehman Brothers antes de la quiebra. Y ahí asoma el Rubalcaba felino, un político en estado puro: «Esto es política. Por una vez lanzamos a los mercados un mensaje político de fortaleza, y no de fragilidad. Les decimos que somos solventes, que vamos a pagar, y nos dotamos de mecanismos de defensa para dejarles claro que, si especulan con nuestra deuda, se toparán con toda la potencia económica de Europa».

«Al final, nuestros problemas proceden de una decisión política tomada a medias: fundamos la Unión Económica y Monetaria, pero solo era monetaria, y no del todo. Solo previmos el escenario de crecimiento. Por eso el Banco Central Europeo tiene por única misión controlar la inflación y evitar el recalentamiento».

Nos detenemos en el error fundacional: estados que crean una moneda única para competir en el mundo como si fueran un solo estado, pero que no coordinan sus políticas para actuar como si de verdad lo fueran. «Exacto. Nos ha faltado conciencia europea. Entendimos que la globalización nos obligaba a tener una política económica común y a coordinar las reformas para ser en conjunto más competitivos ante los países emergentes. Las definimos muy bien en el Tratado de Lisboa. Solo falló una cosa: como comenta Felipe [González], pusimos una cláusula que decía: y esto cada uno lo hará como quiera. Pues se acabó; cada cual fue por su lado, y así estamos».

«Súmale a ello el peso de las políticas nacionales y la asincronía electoral: cuando un líder europeo afronta unas elecciones internas tiene menos margen de la maniobra, y cuando toma posesión resulta que el mandatario de al lado tiene las suyas. Hay que acabar con esto: o aprovechamos la crisis para dar un salto adelante en Europa o corremos graves riesgos. Ya no el de desmantelar el euro, lo que sería una gran locura y tendría un coste incalculable. No, el verdadero riesgo es perder el tren de la competitividad, porque ningún país europeo, tampoco Alemania, tiene tamaño suficiente para competir con China, la India, EEUU o Brasil. Yo siempre he sido europeísta por convicción; ahora, honestamente, lo soy por necesidad».

Pero la Europa que sueña Rubalcaba es solo un esbozo en un papel; la Europa real es la que impone la austeridad presupuestaria para salvar el euro, aun a costa de estrangular la recuperación económica. «El debate sobre la necesidad de introducir incentivos para reactivar la economía se abrirá paso en toda Europa. A Grecia se le ha exigido austeridad al límite, y ya hemos visto cómo le ha ido. Alemania debe ejercer de locomotora europea. No tiene sentido que tenga la misma política de austeridad con situaciones fiscales distintas, no es posible. Europa tiene que pensar en la reactivación económica, porque solo con políticas de austeridad no saldremos de la crisis. Merkel debe pensar que si España no crece, Alemania no vende. Si a tu vecino le va mal, a ti te acabará yendo mal también. No entender eso es tener una visión muy miope».

LA BANCA ESPAÑOLA

«Seremos ingenuos, pero no mentirosos»

Pero los nostálgicos keynesianos predican en el desierto. Entretanto, el Eurogrupo da otra vuelta de tuerca e impone a la banca española una recapitalización de casi 27.000 millones de euros. Adiós al crédito... «Para que los bancos den crédito primero tienen que recibirlo. Y eso, hasta la cumbre de esta semana, no pasaba. Los bancos españoles son solventes, hasta el punto de que se han apresurado a anunciar que lograrán recapitalizarse sin grandes dificultades y sin tener que recurrir a dinero público. Desde el principio de esta crisis, nuestra banca ha hecho un enorme ejercicio de transparencia. Se nos podrá tachar de ingenuos, pero no de mentirosos, que es lo que penalizan los mercados. Es verdad que el sistema financiero español aún no ha absorbido toda la burbuja inmobiliaria, pero lo está haciendo: de 45 cajas hemos pasado a un tercio, y bancarizadas. Es probable que el proceso de concentración siga con los bancos. Ya asumí que deberíamos haber pinchado antes la burbuja inmobiliaria, pero es que...».

Pero es que en la burbuja inmobiliaria todos vivíamos muy bien: bancos que con los tipos de interés baratos se endeudaron en exceso concediendo hipotecas sin las mínimas cautelas, clientes que compraron viviendas que no se podían permitir, administraciones con ingentes ingresos tributarios... Todos pecamos, pero la penitencia no se reparte por igual: a las entidades financieras se las ha ayudado con dinero público.

«No se les ha regalado nada; han recibido préstamos que tendrán que devolver. Pero sí, es verdad que una hipoteca es algo asimétrico: el banco tiene más datos para saber que es de alto riesgo que quien la suscribe. Por eso le pedí a la banca que cuando acabe la crisis haga un esfuerzo y ayude a crear empleo. Luego hubo una recaída de la crisis de la deuda de una profundidad insospechada, pero sigo pensando lo mismo».

INGRESOS Y GASTOS

«Un sistema fiscal más congruente»

Mientras España no supere la crisis y cree empleo, se avizoran nuevos recortes sociales... «Depende de quién gobierne. Habrá que equilibrar ingresos y gastos, ser austeros, mantener los derechos y subir los impuestos, por ejemplo, a las grandes fortunas y a quienes generan grandes plusvalías en muy poco tiempo». Se repite la historia: los gobiernos suben unos impuestos y bajan otros, pero ninguno acomete una reforma congruente del modelo fiscal. «Es verdad, hace falta un modelo fiscal más consistente y comprensible, sin tantas deducciones. Sobre los recortes sociales, habrá que abrir un debate para intentar fijar unos mínimos en toda España que aseguren la igualdad de derechos. Unas prestaciones mínimas en educación, sanidad y dependencia que todo español deberá tener cubiertas al margen de dónde se viva, y siempre respetando las competencias autonómicas. Y será necesaria una reforma sanitaria que garantice una mayor coordinación y centralización del gasto».

LA ENERGÍA NUCLEAR

«Con Fukushima todo ha cambiado»

Zapatero pasaba por ser el más antinuclear del Gobierno, pero el candidato le ha tomado delantera. «Con Fukushima todo ha cambiado; de ahí el giro copernicano de Merkel. Las nucleares se cerrarán cuando toque, y habrá que extremar los controles, reforzar nuestro liderazgo en las renovables y...». Y engrosar el déficit tarifario, ¿no? «No, hay que pinchar la burbuja tarifaria, cuyo déficit es superior al sanitario. Hay que aclarar cuánto cuesta un kilowatio. Todo indica que los costes de transición están sobredimensionados».

Mi proyecto es para cuatro años, gane o pierda las elecciones

Pasamos página de la economía, aunque no del todo. Tras la sentencia del Tribunal Constitucional, Catalunya se ha convertido en una piedra en el zapato del candidato socialista, que por más señas fue negociador del Estatut en Madrid.

EL ESTATUT

«Es difícil combatir la frustración catalana»

Presentación: el PSOE aceptó reformar el Estatut para satisfacer a Catalunya. Nudo: el Constitucional recortó el texto refrendado en Catalunya. Desenlace: un 45% de los catalanes apuesta por la independencia, según una reciente encuesta.

«Bueno, si pretendíamos arreglar el problema del encaje de Catalunya en España, hay que asumir que no lo logramos del todo. Aunque creo que al Estatuto hay que darle tiempo para desplegar sus posibilidades. El fallo del Constitucional, que no me gustó, no fue tan malo. Ahora Catalunya goza de más autogobierno que nunca. Con el tiempo se verá...».

Con el tiempo, quizá, pero los lazos emocionales entre Catalunya y España son más débiles ahora que cuando Zapatero llegó a la Moncloa. «En Catalunya se ha instalado un sentimiento de frustración muy difícil de combatir, fruto de la diferencia entre las expectativas políticas y la realidad. Y, además, en algunos sectores de la derecha de muchas comunidades se detecta una mayor incomodidad con Catalunya. No me canso de repetirlo: el culpable es Rajoy, que en la anterior legislatura cabalgó en la catalanofobia e hizo mucho daño». El término catalanofobia encaja bien con las últimas palabras del socialista Gregorio Peces-Barba... «Él mismo se ha se ha disculpado ya, pero no quiero dejar de decir que han sido unas declaraciones muy desafortunadas».

«Vuelvo al PP: me molesta que no se distinga entre Rajoy y yo, por mucho que ahora él lleve la piel de cordero y diga que se puede hablar del pacto fiscal. ¡Pero si puso a parir el pacto de financiación porque beneficiaba a Catalunya!».

LA FINANCIACIÓN

«El nuevo modelo, cuando toque»

Pero ahí está el PP: al alza en Catalunya y socio estable de CiU. «Es verdad que Artur Mas ha pasado de ir al notario a llamar a la puerta del registrador. Allá cada cual. Solo espero que la gente lo valore». Hasta hace poco, CiU era una aliada codiciada por el PSOE. Cuenta Duran que Zapatero le ofreció ser ministro... «Si se cuenta algo hay que contarlo todo. Habría que preguntarle a Duran si él quería y si consultó con alguien que le ordenó que no aceptara».

«Ahora me preocupa que el nacionalismo catalán vincule la crisis a la financiación, afirmando que con otro sistema no habría que hacer recortes en Catalunya. Ese discurso es muy peligroso». Le recuerdo que la demanda de converger con los resultados del concierto vasco ya no es monopolio del nacionalismo; también lo pide el PSC. «Eso es otra cosa. Primero hay que mirar al pasado: el modelo que pactaron PP y CiU dio a Catalunya poco más de 200 millones de euros; el que pactaron Zapatero y Montilla, bastantes más de 2.000. Además, el modelo PP-CiU era para toda la vida. Es bueno que todos vayan haciendo sus propuestas con vistas a la revisión del modelo en el 2013, que se evalúe cómo ha funcionado el sistema vigente y cómo mejorarlo». Ahora hay un dato objetivo: el PSC reclama reducir un 25% la aportación de Catalunya al resto del Estado. «Eso habrá que discutirlo cuando toque».

LAS ELECCIONES DEL 20-N

«Son tan importantes como las de 1977»

Vista la evolución de la crisis, cabe preguntarse si el adelanto electoral fue un acierto. «Fue una decisión institucional del presidente, que quiso dar tiempo al futuro Gobierno para elaborar un nuevo presupuesto. Yo la acepté y nunca fui a proponerle una fecha concreta, me hubiera parecido irrespetuoso hacerlo. Personalmente, espero que de la etapa de Zapatero se recuerde tanto la primera legislatura, cuando con el viento económico a favor se tomaron importantes medidas en materia de derechos sociales, como la segunda, teñida por la crisis económica más espantosa que jamás ha afrontado Europa».

Charlando sobre las recientes y exitosas primarias del socialismo francés, Rubalcaba rechaza paralelismos con la experiencia francesa: «En el PSOE no teníamos tiempo para celebrar unas elecciones abiertas a la ciudadanía como las de los socialistas franceses, un modelo más similar al de EEUU, con nuestras experiencias con las primarias, que no siempre han sido tan gratificantes».

Para poco gratificantes, las encuestas con que se desayuna últimamente, que presagian una mayoría más que absoluta de Rajoy. «Vivimos una situación política muy peculiares, con un grado de pesimismo que jamás había existido en España y en el conjunto de Europa. Espero que la gente se lo piense mucho antes de votar. Son una elecciones casi tan importantes como las de 1977».

Si tan importantes son los próximos cuatro años, el candidato que pierda las elecciones debería seguir al pie de cañón. En su caso, optando a la secretaría general del PSOE... «Soy muy respetuoso con mi partido y con sus mecanismos de decisión. Pero sí puedo decir que no acepto el reto de encabezar la candidatura del PSOE solo para pasar la valla de las elecciones. Mi proyecto es para cuatro años, gane o pierda, en el Gobierno o en la oposición. Mi compromiso no termina el 20-N.»

El independentismo se tendrá que combatir con la palabra

- Sin el proceso de paz frustrado del 2006, ¿hubiéramos llegado al cese definitivo de ETA?

A ETA romper aquel proceso le salió carísimo ante la sociedad vasca, fue inexplicable y produjo una fractura entre el mundo de Batasuna y la banda. Fue un error estratégico de fondo que provocó mucho dolor.

- ¿Hay algún elemento de continuidad entre aquel proceso de diálogo con ETA y el que ha desembocado en su abandono?

No. La ETA que decide el final es muy distinta de la que voló el proceso de paz. Los dirigentes más sanguinarios de ETA, los que rompieron el alto el fuego en el 2006 y mantenían la disciplina militar en la banda, fueron detenidos después. De hecho, en gran medida la banda lo deja por su debilidad, fruto de la presión policial.

- ¿Y ahora qué?

Habrá que hacer cosas, pero esa será la responsabilidad del Gobierno y las Cortes que surjan del 20-N. Adelantarnos en este momento, a las puertas de las elecciones, no contribuiría a la necesaria unidad entre las fuerzas democráticas. Hay sectores del PP claramente posicionados en contra de todo lo que está pasando; echar gasolina a ese incendio no ayuda a apagarlo.

- ¿Qué cosas? Flexibilización de la política penitenciaria, excarcelación de los presos etarras...

Insisto: esa responsabilidad corresponderá al nuevo Gobierno.

- Declara Mariano Rajoy que en esta legislatura, a diferencia de la anterior, el PP ha apoyado la estrategia antiterrorista del Gobierno porque esta ha cambiado y porque esta vez sí se le ha mantenido informado.

Siempre ha estado informado por el Gobierno. Todos los gobiernos han hablado con la banda, y todos la han combatido después. Con un matiz: en 1998, ETA aprovechó la tregua y el diálogo con el Gobierno de Aznar para rearmarse; luego mató sin cuento. Mi obsesión en el 2006 era que no se repitiera la historia, que no nos pillara con la guardia baja. Así que, roto el alto el fuego, fue el Estado el que detuvo etarras sin cuento. Aznar hizo lo mismo que Zapatero con ETA, pero en su época hubo más muertos y en la nuestra, más etarras detenidos. Solo describo.

- Bajo las críticas de Jesús Eguiguren a la actitud del lendakari, Patxi López, en este proceso previo al fin del terrorismo late una cierta frustración, el temor a que ahora sea la izquierda aberzale la que capitalice en exceso el fin de ETA.

Jesús siempre ha tenido una posición más proactiva que los demás en todo este proceso. Él quería hacer más, creía que se tenían que dar pasos desde el Estado y desde el Gobierno vasco para acompañar el proceso de distanciamiento de Batasuna respecto a ETA. Yo siempre le dije que debíamos mantenernos firmes. ¿Quién tenía razón? Creo que yo, pero da igual. Nadie le puede negar a Jesús que haya dedicado buena parte de su vida justamente a esto, a conquistar la paz.

- El fin de ETA dará alas en las urnas a la izquierda aberzale. ¿Se está gestando en Euskadi otro desafío independentista al Estado?

No, yo creo que no. Es cierto que hay gente decepcionada por el protagonismo creciente del mundo de Batasuna. Lo que yo trato de explicarles es que, con las leyes y los instrumentos del Estado de derecho, nosotros hemos combatido el terrorismo, no el independentismo. Quien pensó que acabar con ETA significaba la desaparición del independentismo vasco andaba muy equivocado. Quienes no estamos de acuerdo con el independentismo tendremos que combatirlo con los instrumentos de la democracia: la palabra, el razonamiento y la convicción.

- Así pues, ¿se tendrá que derogar la ley de partidos, una vez extinguido el terrorismo?

No hay por qué. Batasuna, a la que veíamos como la futura pista de aterrizaje de los etarras cuando cesase la violencia, promovió el pacto de Lizarra y el alto el fuego de 1998. Y cuando los etarras lo rompieron nos dimos cuenta de que Batasuna estaba en las instituciones para defender a ETA. Pero la ley de partidos no persigue ideas, no hay nada en ella que permita ilegalizar a nadie por el hecho de ser independentista. A la izquierda aberzale le dijimos: o bombas o votos. Si no hay bombas, la lucha por el voto es una competencia democrática. Ahora, en condiciones de igualdad.

- ¿Entiende la insistencia del líder del PNV, Iñigo Urkullu, en agilizar las medidas penitenciarias en favor de los presos de ETA?

Bueno, él tiene su posición en relación con este tema. No se lo reprocho. Tengo que decir que, mientras he sido ministro de Interior, el PNV e Iñigo Urkullu siempre me han brindado su apoyo, siempre. Por lo tanto, con independencia de que ahora tenga una posición distinta a la mía, no puedo olvidar que desde el 2006, cuando tomé posesión, siempre he contado con su respaldo. Y que cuando tenían discrepancias conmigo me lo han dicho en privado. Eso no lo puedo olvidar.